Capitulo 8

2800 Palabras
HyukJae La alarma sonó y ese dia en particular no tenía ganas de levantarme, pero sabia que debia hacerlo, debia trabajar, ir a ver mi futura casa, ir al centro comunitario, enseñar y por último merendar con DongHae. Esto último me hizo sonreir y recordar como los dias anteriores el habia compartido momentos conmigo. El lunes cuando su ex novia nos encontró, pensé que no volveria a estar conmigo, pero para mi sorpresa el dia siguiente fue sin que lo llame, y aunque se mantenia callado como siempre, logré que suelte unas palabras. Descubrí que ayuda a una fundación de animales, que hacía pocas semanas habia terminado su relación con la señorita Liz y que no se lleva bien con su madre por problemas del pasado. DongHae parecia tener muchos secretos guardados de su vida, tipico de una persona tan reservada. Y siendo sincero, tenia miedo de descrubir más.. tenia el presentimiento de que eran cosas dolorosas, y odiaba pensar que el estaba sufriendo. -HyukJae.- detras de la puerta de mi cuarto, habló mi madre. -Ya voy mamá.- le dije. -El señor Nae está aquí, baja rapido por favor. Todo mi cuerpo se estremeció, tragué saliva y con rapidez me levanté, lo que menos queria era hacerlo esperar. Aunque me incomodaba la idea de ver al señor Nae, el anciano y encargado de la congregación, debia hacerlo. Era de quien parecia no poder escapar nunca. Me duche y vesti lo más rapido que pude, bajé a la sala donde el estaba hablando con mi padre, mientras mamá y sora le servian café y aperitivos. -Buen dia.- dije. El señor Nae levanto su vista y al verme sonrió, una sonrisa que me hizo poner los pelos de punta. -Buen dia.- dijo mi padre. -¡Buen día HyukJae!.- el señor Nae estaba contento de verme. Dejó la taza de café en la mesa y con esa mano, palmeó el lugar junto a el.- Ven HyukJae, vine hablar especialmente contigo. Asentí y me senté junto a el, intentando mantener una sonrisa que agradara a mi padre, para que luego no me regañe, como lo hizo veces anteriores. -¿Como estas HyukJae?.- preguntó. -Bien señor, ¿Usted?. -Bien.- tomó la taza de café otra vez, y miró a mi padre.- ¿Puedes dejarnos solos Lee? Debo hablar con HyukJae sobre su matrimonio. -Claro.- papá se puso de pie, y escuché como le ordenaba a mamá y Sora, que se queden en la cocina. -Hace tiempo no te veia HyukJae.- dijo amablemente.- Ya no pasas a verme luego de las reuiniones. -Es que..- dudé un poco.- Ahora paso más tiempo con Yuri. -Exactamente de ella venia a hablar. Hace unas semanas pasó a hablar conmigo y los demás ancianos, parece que tenia dudas sobre seguir enseñando, pero veo que la convenciste de que no. -Si lo recuerdo. -Bueno, veia a decirte que es apta para ser tu esposa, con los ancianos lo decidimos. -Oh..- eso me dio un poco de tranquilidad.- Eso es bueno. -Si.- puso su mano sobre mi hombro.- Por cierto, debes pensar sobre la despedida de soltero y sobre el casamiento. -Ya lo pensé.- me apresuré a decir.- Con Yuri decidimos hacer la despedida juntos. -Como nuestro señor manda. -Claro, pensamos en el. -Veo que no tienes duda sobre este nuevo camino que tomaras, y eso me hace feliz.- su mano en ese momento se posó en mi rodilla.- Siempre fuiste un niño especial y ahora un hombre hecho y derecho, como Dios manda. -Gracias señor Nae.-dije mirando su mano en mi rodilla. -Ahora debo irme.- se puso de pie y pude respirar.- Por favor pasa a verme esta tarde, para hablar más tranquilos. Quedé sin aire y solo pude asentir El señor Nae fue hasta mi familia para despedirse y yo aproveché para salir de casa, sin tener que despedirme. Ir a verlo.- pensé.- Vamos HyukJae lo fuiste a ver muchas veces, y jamas de hizo daño. Siempre fueron charlas normales de anciano y m*****o de la congregación. No sabia porque me causaba tanto rechazo, porque me hacia sentir incómodo, y porque lo queria evitar a toda costa. Cuando llegué a mi taller, me puse a orar, para pedirle perdón a mi señor, por tenerle rechazo a un elegido por el, a un anciano. Luego hize todo lo que tenia, pero con la cabeza en la situación. ***** Cuando llegué al centro comunitario comenzó a llover, por lo que preparé las mesas y sillas dentro, bajo techo. Hice la merienda y me quedé a esperar a los niños. -No creo que vengan si llueve.- dijo la señora Sui, quien se encargaba de limpiar y vigilar el lugar. -Igual esperaré.- respondí amablemente. -Oh por cierto.- dijo de repente.- Debo irme un poco temprano hoy. -Oh... ¿Cerrará temprano?. -Si, pero es mejor, para que usted pueda irse a casa antes.- me sonrió y fue a la habitación donde ella se encerraba, seguramente para no escuchar lo que yo enseñaba. Ella me habia dejado claro que no le gustaba mi religión. La señora Sui tenia razón, nadie llegó y la lluvia se hacia cada vez más fuerte. Hasta que llegó un momento en el que ella se despidio de mi, y me pidio salir para poder cerrar. Antes de hacerlo, puse galletas en una bolsa, y chocolatada en una botella. Afortunadamente ella me prestó un paraguas para que me cubra de la tormenta que se desataba afuera. Me quede parado fuera del centro comunitario. Queria ir y buscar a DongHae en su casa, pues el no sabia que terminaria temprano, pero por otro lado, sabia que debia ir a la congregación. Tomé aire y miré la bolsa. Aunque queria... no podia ser irresponsable. Caminé hasta la puerta de su casa y toqué el timbre, solo le entregaría las cosas para que merendara. Esto me apenaba, pues al ser dia viernes ya tenia que esperar hasta el lunes para verlo de nuevo. Nadie salió. Toqué otra vez y tuve el mismo resultado. Era una pena no tener su número de celular para llamarlo, pues no creia que me estuviera ignorando, si los dias anteriores no lo hizo. -¿Que haces?. Me gire rapido para mirarlo, alli estaba DongHae detras de mi, con una expresion extraña y completamente mojado. -¡Te puedes enfermar!.- me apresure a cubrirlo con el paraguas. -Pero si ya estoy mojado.- dijo casi de un susurro, confundido ante mi acción. -¡Entonces entra a secarte! Se me quedó mirando unos segundos, luego se apartó para abrir la puerta. Entró y yo lo seguí, dejé el paraguas en la puerta y me topé otra vez con la oscuridad de su sala. -¿Donde está el interruptor?.- pregunté. -Al lado de la puerta.- lo escuche decir mientras el iba hacia el baño. Encontré el interruptor, y me encontré con una sala desordenada. El sillon con ropa, una pequeña mesita con cajas de pizza, papeles, botellas de refrescos, latas de cerveza en el piso, migas de pan por todos lados y más cosas que no me fijé. Sin pensarlo, me dirigi a la cocina la cual tambien estaba desordenada, dejé la bolsa que tenia en el refrigerador y busqué bolsas de basura para juntar todo lo de la sala. Volví y comencé con las latas de cerveza, las cajas, los papeles a todo lo puse en las bolsas de basura. Aquello era demasiado y reflejaba cual desordenada estaba la vida de DongHae Cuándo el regresó del baño, yo ya habia juntado todo lo sucio y levantaba la ropa del sofá. -¿Que haces?. -Ordeno un poco para que merendemos tranquilos. -No hace falta, HyukJae. -Claro que si, no pretenderás merendar en tu habitación.- me permití bromear.- ¿No seria extraño que dos hombres esten sentados en una cama merendando?. DongHae abrió la boca, sus orejas se pusieron rojas y segundos despues entendi que aquello no sonó bien. Aparte la mirada y segui levantando la ropa. Escuché a DongHae irse a la cocina, y luego los platos, el agua y demas utensilios; el comenzó a lavar todo alli. Llevé la ropa sucia al lavadero, y la puse a lavar, pero antes revisé los bolsillos de donde saque mayormente dinero y la foto de un pequeño niño, que a simple vista, tenía rasgos parecidos a los de DongHae. Fui a la cocina a darle lo que encontré. -¿Donde dejo esto?. El miró mi mano, su expresión cambio con poco al ver la foto, pero se mantuvo neutro. -Dejalo en mi cuarto. -¿Quien es el niño?.- me atreví a preguntar. -Nadie importante. -Se parece a ti. Suspiró.- HyukJae, no preguntes. El antes me contestaba mal, gritando, enojado, pero esa vez suspiró, sus ojos se tornaron más tristes que de costumbre y me sentí fatal. Asenti y salí de la cocina. ¿Por que se sentia asi?, queria darme respuestas pero no era mi asunto, tampoco queria especular, por eso simplemente me puse a barrer, tarareando una canción para acallar mis pensamientos. Una vez terminé, busqué un trapo de piso y limpié toda la sala, la cual luego de abrir las ventanas, quedó muy linda y limpia. -¿Quieres calentar la chocolatada?.- le pregunté yendo a la cocina que tambien estaba quedando limpia. -Fria está bien.- dijo sin mirarme, siguiendo con la limpieza del piso. Su voz sonaba baja. Tragué saliva. Algo sucedia con el. Cogí dos tazas y serví alli, llevé las galletas tambien a la sala. DongHae llegó segundos después, con sus manos ya limpia. Los dos nos sentamos en el sofá y comenzamos a merendar. Ese silencio me mataba, y no es como si nunca hubiese existido entre nosotros, pero yo hablaba y el respondía con gritos y de una manera torpe, adorable. Pero en esa ocasion, no sabia que decir. Aclaré mi garganta. -Hoy no vino nadie, hice mucha merienda para nada. -Supongo que fue por la lluvia.- dijo tomando un sorbo. Mi celular comenzó a sonar, lo saqué del bolsillo para ver la llamada de mi padre, sabia que se trataba del señor Nae, que seguramente le dijo a mi padre que no habia ido a verlo. Puse en silencio y lo guardé de nuevo. -Puedes atender si quieres.- esa vez DongHae me miró. Le sonreí.- No es importante. -Ya veo.- bajó la mirada a la taza nuevamente. -DongHae.. -¿Mmm?. -¿Sucede algo?. -¿Por que lo preguntas?. -Pareces triste. -Siempre estoy triste. Aquello me ocasionó un nudo en la garganta. -Pero más triste que de costumbre... -Hay dias asi, ya pasarán. Otra vez quedamos en silencio, solo escuchando la tormenta y nuestras respiraciones. En algún momento DongHae dejó la taza en la mesita, levantó sus pies al sillon y abrazó sus piernas. -Yo creo que a ti te sucede algo.- soltó de repente. -¿Eso crees?. -Estas callado y no sonries todo el tiempo. -Tienes razón.- suspiré.- Estoy preocupado porque debo ver a alguien que me incomoda. -¿A quien?. -A un anciano de mi congregación. ¿Sabes? Su sola presencia me hace temblar y no entiendo porque. Otra vez el me miró.- ¿Te hizo algo malo? -No realmente.- me puse de pie.- Dejame lavar las tazas y vuelvo. Cogí las tazas, las lavé y guardé. Volví a la sala con una servilleta para limpiar la mesa y me encontré con DongHae mirando su celular, el cual sonaba. El tambien tenia una llamada que no queria responder. -¿Tampoco esa llamada es importante?.- dije limpiando la mesa. -¿Puedes atender?.- dijo tendiendome el celular.- Dile que no estoy en casa. Sin poder negarme a su pedido, tomé el celular y atendí a ese numero desconocido. -Hola.- dije.- DongHae no se encuentra en casa. Escuché un sollozo y luego la voz angustiada de un hombre.- Dile que murio.. dile que papá murio. Me quedé sin habla ante esas palabras. -Mañana a las 7 de la mañana es su entierro, dile que vaya al cementerio, el sabe cual.- de repente esa persona gritó.- ¡DILE QUE SI TIENE RESPETO POR NUESTRO PADRE QUE VENGA! ¡QUE SE DESPIDA DE EL!. La llamada de cortó y yo bajé de mi brazo. Miré a DongHae que apoyó la espalda en el respaldar del sofá, estiró sus piernas y me miró. -¿Murio?.- preguntó. -Lo siento mucho DongHae...- dije. -No te preocupes, no me llevaba bien con el. -Pero... -No quiero hablar de eso HyukJae. -¡Es tu padre!.- grité pero me arrepentí segundos después. DongHae frunció el ceño.- ¿Y? No me importa. -¿Como no podria importarte? No puedes ser... -¿Ser como?.- se puso de pie y me enfrentó.- ¿Insensible? ¿Mal hijo? ¿Mala persona? ¿Ahora te sorprende HyukJae? Te lo advertí, yo no soy buena persona. -Lo eres, pero tienes miedo a mostrarlo, y como un cobarde te escondes detras de esa insensibilidad.- le entregué el celular.- Si quieres ir a despedirte de el, su funeral es mañana a las 7. Sin decir más, me alejé de el y salí de la casa, tomé el paraguas y caminando volví a casa. Durante el camino pensé mucho, en lo sucedido, en el padre de DongHae, en sus palabras, en su crueldad, en como yo le contesté. Tenia mi cabeza echa un lio, y odiaba que sea asi, porque nunca antes me habia pasado. De noche llegué a casa, y lo primero que me encontré fue el rostro enojado de mi padre. -¿Donde estabas, HyukJae?! El señor Nae te esperó toda la tarde!!. -Yo.. no vi la hora.- mentí.-me quedé enseñando hasta tarde y se rompio mi bicicleta. Mentí... yo nunca mentia. -¡Te llamé! -No escuché el celular. -¡Eres un irresponsable HyukJae! ¿Asi quieres casarte y ser el hombre de tu familia? Estas cosas no deberían suceder! -Perdón.- hice una reverencia. -Pidele perdón a Dios por ignorar a un discípulo. Pedirle perdón a Dios. De repente me sentí muy mal. -Y mañana mismo iras a la congregación a explicarle todo al señor Nae. -Si padre. Papá no respondió, dio media vuelta y subio las escaleras, yo lo seguí pero para dirigirme a mi cuarto. Luego de una ducha con agua caliente, y ponerme el pijama, me arrodillé medio de mi habitación para orar, para pedirle perdón a Dios por las mentiras dichas, por ignorar mis deberes para quedarme con un mundano. Cuando yo tenia prohibido relacionarme tanto con alguien que no pertenecía a nuestra congregación. Tomé mi Biblia y busqué aquel pasaje. "Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios." Santiago 4:4 Mi cuerpo tembló de miedo y un poco de arrepentimiento. ¿Me estaba alejando de Dios al acercarme a DongHae?. DongHae un mundano que no está cerca de dios, que tiene una vida llena de pecados y yo queriendo ser su amigo. ¿Estaba siendo enemigo de Dios?. Dejé la Biblia en su lugar y me acosté a reflexionar. Quizas debia alejarme de el. ******* DongHae y sus ojos tristes. DongHae y su vida desordenada. DongHae gritando. DongHae salvando a Yuri y Sora. DongHae metiendose en el río para salvar perritos, DongHae dandole amor a los animales. DongHae peleando con ladrones. DongHae. Esos pensamientos inundaron mi mente, toda la noche. No pude dormir. ¿Como podía alejarme de Dios alguien que es buena persona?. Porque si.. DongHae era buena persona, demasiado. Hasta quizás más que muchas personas que conocí en la congregación. Miré el reloj que marcaba las 5:30 y de repente recordé la llamada en el celular de DongHae. El entierro era a las 7. Me levanté rapido pero silencioso, me vestí y con cuidado salí de casa. No podía quedarme alli sin hacer nada. Subí a un taxi y di la dirección de DongHae. Debia hablar con el, arreglar todo y asegurarme de que su corazón no era tan cruel como el queria que se viera. Fui a pesar de tener mi celular sonando, pues seguramente mi padre ya se habia dado cuenta de que no me encontraba en casa. Para mi sorpresa alivio, cuando el taxi se detuvo frente de su casa, DongHae estaba saliendo. -Espere un momento, por favor.- le dije al chofer. Bajé del coche y DongHae me miró con el ceño fruncido. Pero tenia ojeras, cara cansada; el tampoco habia dormido. -¿Que haces aqui?. -Dime que irás... -Yo...- bajó la mirada.- No sé. -Puedo ir contigo.- señalé el taxi aunque el no me miraba. -Dejalo HyukJae... -¿Por que te levantaste y saliste?. DongHae se pasó la mano por el rostro cansado y frustrado. Pero luego suspiró. -Bien...- susurró.
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