Capitulo 7

2271 Palabras
DongHae. No podía moverme, era imposible hacerlo. Pero mis sentidos estaban alerta, escuchaba mejor de lo normal, mis ojos se movían hacia todos lados. En un principio no reconocí el lugar, pero luego recordé que habia ido a un hotel con una mujer. Estaba en ese hotel. De repente sentí que alguien tocaba mi torso, y bajaba por mi abdomen. ¿Era la mujer?. Casi llegando a mi entrepierna, su mano retrocedió, subiendo de nuevo hasta llegar a mi cuello, tocando suavemente, sus dedos se acercaron a mi oreja para darle toques sensuales. Queria moverme y decirle que debia pagarme si queria seguir, aunque deseaba no hacerlo. Sin embargo unos labios llegaron a mi pecho, y pude ver una cabellera negra. Pero la mujer con la que estaba era rubia. Sus labios subieron, se detuvo unos secundos en mi cuello, y en ese momento sentí mi entrepierna dura, usó la lengua y los dientes. Subió un poco y la piel de su mejilla, rozó con la mia. Lentamente se separó y quedé sin aire al ver de quien se trataba. HyukJae me mirada, tan penetrante como siempre, lamió sus labios y sonrió, mientras se acercaba a besar mi boca. Abrí los ojos de repente y pude sentarme. No, HyukJae no estaba alli. Miré a mi lado y me encontré con la mujer que habia follado la noche anterior. Mierda mierda y mil veces mierda. Me levanté rapido y ruidosamente, la mujer solo se removió en su lugar. Entrév al baño, abrí la ducha y me metí debajo del choro de agua fria. No me toqué, no me consolé. Espere que esa ereccion bajara sola. No iba a darle el gusto a mi cuerpo de tener un orgasmo por esa persona. Sabia que aquello venia de lo que habia sucedido el dia anterior, de su torso desnudo frente a mi. ¿Desde cuando me excitaban los hombres? No sabía, era algo nuevo para mi. Sin embargo esa no era la razón principal, la que verdaderamente me habia afectado, era el y su estúpida mania de acercarse a mi. Me recordó a Liz que cuando mostró interes por mi por primera vez, tuve sueños asi con ella. Tan enfermo y con tanta falta de cariño, que cuando alguien mostraba un poco de interés en mi, yo queria devolverselo con sexo. Pero que sea con un hombre, seguia siendo nuevo y aterrador. Todo estaba mal conmigo, ¿Tambien tenía dudas de mi sexualidad? Me sentia un idiota. Debía alejar a HyukJae, antes de que le tome cariño y lo lastime, como lo hice con Liz. Cuando sali del baño, y me vestia, la mujer se despertó. -Toma bebe.- dijo entregandome el dinero. -Adios.- lo recibí y me fui. El dinero que ganaba asi era muchísimo más de lo que ganaba en mis anteriores trabajos, y me sobraba para un taxi. Decidi pagar uno. Una vez en casa, me duché otra vez para recuperar mi olor, me tenian cansado los olores de mujeres y hoteles. Llevé unas cuantas latas de cerveza a mi habitación y las tomé antes de acostarme. Necesitaba dormir, y tener alcohol en la sangre, antes de quedar solo con mis tenebrosos pensamientos. **** Mi alarma sonó, habia planeado ir a ver a Ian, pero cuando desperté, me dolia demasiado la cabeza. Me sentia muy triste como para querer levantarme. Apagué la alarma, me cubrí completamente con la sabana, y abracé a mi almohada. Eso era lo más cerca a desaparecer que podía sentir. Quería dormir de nuevo, pero unos golpes en mi ventana no me dejaron. Sabía quien era, nadie más lo haría y es por eso que no quise levantarme, me tapé las orejas. Esperaba que se fuera, pero se trataba de HyuKJae. El no se iria. -Se que estas ahi DongHae.- habló.- Prometiste venir ¡No rompas promesas! -Vete HyukJae.- dije, pero no creo que haya escuchado. La voz me había salido ahogada y baja. -Tengo una sorpresa para ti, ven por favor.- habló de nuevo. Bufé, me quité la sabana de encima y me levanté enojado. Iba a mandarlo a la mierda por molestar. Abrí con fuerza la ventana, la luz del dia me cegó un poco, pero no importó. -Mira HyukJae....- me callé y lo miré extrañado.- ¿Que te sucedio? -¿Eh?. -Tienes pintura azul en el rostro y en el cabello.- lo señalé. -¿En serio?.- pasó sus manos por el rostro.- ¿Donde? -En la frente y en la mejilla. Sonrió.- Di clases asi y nadie dijo nada. -Te vieron gracioso supongo..- en ese momento me di cuenta que mi enojo se habia esfumado. Que estupido era. -Pero valió la pena, terminé de arreglarla. -¿Que? -La bicicleta, mira.- se hizo hacia un costado y me mostró una bicicleta nueva, azul. -¿Viniste a pintar tu bicicleta en mi patio?. -Es tu bicicleta, la mira está allá mira.- señaló al centro comunitario. -¿Arreglaste la que estaba alli?.- le pregunté sorprendido. -Si, era un desperdicio que la tengas allí toda rota y sucia.- otra vez sonrió.- Puedes usarla cuando estes aburrido o cuando quieras despejar tu mente. -No tenias que hacerlo.. -¿Ahora si vamos a merendar? Le di la merienda a los que vinieron, y te estaba esperando a ti, como no salias te vine a buscar. Miré la bicicleta y sentí algo extraño en el pecho, en el estómago y en los costados de mis labios. ¿Queria sonreír? Tenia planeado rechazarlo, pero no podia hacerlo después del gesto que tuvo. -Está bien, dejame lavar mi rostro y voy. -¡Prepararé las tazas!.- dijo emocionado, y fue hacia el patio del centro luego de pasar por los pequeños arbustos del mio. Cerré la ventana, fui al baño y me lavé la cara. Me quede mirando en el espejo. ¿Que estas haciendo DongHae?.¿Por que te estas dejando llevar otra vez?. Sequé mi piel con la toalla, y salí de casa para dar la vuela y entrar por la puerta. Era de dia aun, pero parecia pronto terminar. -¿Quieres galletas saladas o galletas dulces?.- preguntó. -De las dos.- me dejé caer en la silla que estaba frente de el. Se levantó y de adentro trajo dos bandejas pequeñas con galletas las dejó en la mesita, la segunda vez que entró fueron dos tazas blancas, con chocolatada. Tomé un sorbo, el sabor dulce y frío se sintió bien en mi boca. -¿Te gusta?. Asistí. -La preparé yo. -¿Te pagan por hacer esto?. -Oh no, es parte de mi servicio en la congregación. -¿Lo haces gratis? -Lo hago para servirle a Dios. Tengo mi trabajo de mañana. -¿De que trabajas?. -Tengo mi taller de carpinteria. -Oh...- por algun momento pensé que preguntaría cual era mi trabajo, pero luego recordé que las primeras veces que vino aqui, le dije que lo hacia en una fabrica. -Si necesitas algo de carpinteria, no dudes en hablarme. -Te ves joven como para tener tu propio taller. -Tengo 23, pero aprendí el oficio desde pequeño, mi padre tambien es carpintero. ¿Y tu que edad tienes?. -20. -¿Si? Pareces más joven. Oh, ¿Quieres más chocolatada?. Mire la taza y ya estaba vacia. -No. -Hay más.- comentó.- No vinieron muchas personas hoy. -Bueno... Tomó las dos razas y fue llenarlas. A todo eso lo hacia con una sonrisa. -¿Por que estas sonriendo todo el tiempo?. -¿Como no hacerlo? Te tengo como compañía, estoy feliz de que estes aqui. Tragué saliva. ¿Como se suponía que debia responder a eso?. -Deberias venir más seguido.- dijo ante mi silencio. -Ya vere.. -Igual te puedo ir a buscar. Bufé. Tome la taza y segui tomando, mientras comia galletas, aunque me gustaron más las dulces. HyukJae al terminar se apoyó bien en el respaldar de la silla, y miró hacia arriba, mientras con los pies se impulsaba hacia atrás. Por algun momento pensé que caeria hacia atrás, pero volvia hacia adelante en el momento justo. -¿No te parece bonito cuando el cielo se pone de ese color?.- susurró. Miré el cielo tambien. Debido al que el sol estaba desapareciendo y habia algunas nubes, el cielo tenía un color rosa. -Supongo.. -Es hermoso, fuera de lo común. Miré de nuevo a HyukJae, justo cuando cerró sus ojos. Pude sentir como disfrutó la brisa que dio en su rostro. Sonrió un poco más. Parecia estar en paz, disfrutando realmente; sin fingir. Sentí envidia en ese momento. Yo tambien queria sentir esa paz. Como mala persona que no soporta la tranquilidad del otro, me levanté de la silla y con una excusa estúpida la irrumpí. Tome una servilleta de papel y la pasé por su mejilla, donde tenia una de las manchas de pintura. HyukJaese sorprendió, abrio los ojos pero no se apartó. -Deja de parecer como tonto con esa mancha.- le dije, aun pasando la servilleta por su piel, sin tener resultado. HyukJae soltó una risa, su voz sonó profunda. Todo mi cuerpo se estremeció. -Con la servilleta seca no se quitará.- tomó mi mano suavemente y la apartó.- Dejame traer algodón y alcohol. Se levantó y fue a buscar lo que dijo. Me quedé parado como un tonto, esperando. -Por favor hazlo despacio.- dijo y tuve que tragar saliva al pensar mal. Me entregó las cosas y se sentó de nuevo, cerró los ojos. Tomé aire y comence a pasar el algodón por encima de las manchas. El pelinegro mantenia su sonrisa y parecia hacerla más grande cada vez que lo tocaba. Por mi parte, me permití observar cada detalle de su rostro, aunque sabia que no debia. Una vez que su rostro estuvo limpio, me quedé mirando las marcas rojas que habian quedado. -Deberias... ir a lavarte el rostro.- dije. HyukJae me miró, se puso de pie y apoyó su mano en mi mejilla. Me quedé sin aire. -Gracias DongHae.- con el pulgar acarició un poco. No supe que decir, como reaccionar. Me habia tomado por sorpresa, y quizás me quedaba asi, de no ser por un golpe en la puerta de chapa, del patio. Miré hacia alli y para mi mala fortuna Liz se encontraba alli, con el ceño fruncido. Me separé de HyukJae lo más rapido que pude. -¡Hola!.- saludó HyukJae. -Hola.- le respondió Liz para luego mirarme a mi.- ¿Podemos hablar? -Yo... -Por favor.- me interrumpió. Estaba alterado, por lo que mi cabeza no funcionaba bien. -Esta bien.- me rendí. Miré a HyukJae.- bueno... me voy. -Esta bien, te espero mañana.- me regaló una sonrisa. Me mordí el labio y me alejé de el. Salí del centro comunitario, Liz me siguió hasta la puerta de casa. Solo habló cuando me giré a mirarla. -¿Como estas?.- preguntó. -Como siempre. Ella hizo una expresión triste.- Sé en lo que andas... -¿A que te refieres?. -Tienes sexo por dinero.- dijo de un susurro. De repente pensé que esa expresión no era de tristeza, era de decepción. Ya habia otra persona decepcionada de mi. No me parecia raro, pues yo habia nacido con ese "don". -Lo tengo.- respondí. De sorprendió ante mi afirmación, rapidamente me tomó la muñeca. -Deja de hacerlo, por favor. -Liz, ya no somos nada... -No lo digo por eso Hae.- sus ojos se aguaron.- Aunque no tengamos nada, te sigo queriendo y odio saber que te estas haciendo eso. -¿Hacerme que Liz? Solo estoy ganando dinero. -Dinero a costa de romperte más, de sentirte más vacio que antes, de dejar que te traten como un objeto.- una lagrima salió y yo hice que me soltara. -No sabes nada Liz. -Lo se..- se limpio la lagrima.- Piensalo por favor, sabes que mereces algo mejor, que puedes conseguir dinero de otra manera. -Liz, te lastimé ¿No es mejor que te alejes de mi?, cura tus heridas y olvidate de mi. Seria la mejor decisión que tomes. -Deja de preocuparte por mi DongHae!.- gritó y su llanto ya era inevitable.- Me ire lejos en unos dias, y sé que te superaré, pero quiero que tu tambien te cures... deja de autodestruirte. Suspiré.- Sabes que eso no es posible. -Pienso que si. -Quisiera que sea asi, pero no lo es Liz. -Ese chico.- señalo hacia atras.- Estoy segura que el te ayudará, y tu debes dejar que lo haga. -A- a- penas lo co-nozco.- tartamudée ante sus palabras. Se me quedó mirando, sus lagrimas se detuvieron y para mi sorpresa, hizo una pequeña sonrisa. -Ya veo.. -¿Que?. -Debo irme.- dio un paso al frente, me tomó del brazo y apretó.- Espero y creo que la próxima vez que nos veamos, estaras sonriendo y amando. Adiós Hae. Me soltó y se alejó caminado. Entre rapido a mi casa, asi como lo hice a la ducha. No queria pensar, no quería llenarme la cabeza de preguntas, dudas y tortura. Me vestí, y salí como siempre a cualquier bar, en el cual tomé una gran cantidad de alcohol, para olvidar. El alcohol hacia al mundo un lugar más habitable. Como todas las noches una mujer se acercó a mi, quizás ya enterada a lo que me dedicaba. Todos en el lugar lo sabian. Fuimos a un hotel, donde nos quitamos la ropa, mientras nos besamos. Para mi alivio, ella tenia cigarrillos y whisky. Entre tantos vicios, pasé la noche e ignoré el mensaje que DongHwa me habia enviado minutos antes de comenzar a beber. "Papá está grave, quiere verte". ¿Verme? Para que... jamás en su vida me quiso.
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