Capitulo 10

2988 Palabras
HyukJae Obviamente ese sabado en la tarde, mi padre me regaño, y lo hizo como nunca antes lo habia hecho. Quiso que fuera a hablar con el señor Nae, pero este para mi fortuna, estaba ocupado. Debia ir a hablar con el el dia siguiente, despues de la reunion. Durante lo que quedo del dia, ninguno de mi familia me hablo, y tenia sus ojos decepcionados sobre mi. Papa ademas de eso estaba enojado, mama estaba asustada y Sora queria hablar conmigo, pero se que no la dejaron. Era la primera vez que me encontraba en esa situacion, era la primera vez que tenia un problema con ellos. En el fondo creia que no era para tanto, no tenian porque tener una reaciion asi, pero luego recordaba todo lo que me enseñaron, y no parecia algo leve desde esa perpectiva, al contrario se veia grave. Aun asi, entre esos pensamientos tambien estaba DongHae y todo lo sucedido con el. Pude sonreir por ello. El domingo cuando llegue al salon, todos me miraron, todos tenian sus acusadores ojos sobre mi, y por primera vez pude sentir lo que sintieron tantos amigos que tuve, y que en ese momento tenia prohibido ver, ellos era simplementes apostatas. Esas miaradas de gente que yo queria, me hirieron y me avergonzaron, me vi obligado a bajar la mirada y como todos los que estaban en deuda, me sente en los asientos de atras, lejos de mi familia y amigos. La reuinion comenzo y obviamente el pastor remarco el no desobedecer a los ancianos, a el mismo, en definitiva a nadie de la congregacion. Por mi parte me senti muy arrepentido y tenia ganas de llorar en cierto punto. Estaba bien querer estar con DongHae, pero sin alejarme de mi religoion. Al finalizar la reunión, sin instrucciones ya sabia que hacer. Me dirigi al final del salon, y toque la puerta. - Pase.- la voz del señor Nae me hizo temblar. Entre y me lo encontre sentado detras de un escritorio, estaba solo aunque se suponia que estarian los otros tres ancianos. -Buen dia señor Nae. -Buen dia HyukJae, toma asiento. Me sente frente de el, y no me atrevi a mirarlo a los ojos, baje mi mirada. -¿Sabes porque estas aqui? -Si señor -Estoy decepcionado de ti HyukJae, no crei que alguien tan dedicado a Dios , haria algo asi. -Estoy arrepentido . -¿Lo dices en serio? -Si señor Nae. - Bien, te creere pero tendras que demostrarlo. -Hare lo que sea. -Hable con los otros ancianos, pero antes de tomar una decision quiero preguntarte. ¿Donde estuviste ayer? Trague saliva y me puse nervioso, si decia que estaba con DongHae, me prohibirian verlo. Pero no queria mentir... -Estaba con un hombre... -¿Que hombre?:- su voz endurecio. -Bueno.. un hombre uqe conoci hace un tiempo -¿Pertenece a alguna congregacion?. -No... El señor Nae fruncio el ceño.- HyukJae deberias saber que jamas tienes que poner a un humano sobre Dios, y mucho menos un mundano. Senti mucho miedo, no me queria alejar de DongHae. -¡Pero el quiere entrar a nuestra religion!- menti. -¿Es eso? -Si, es por eso que voy seguido a su casa, voy a enseñarle los textos de la Biblia. -¿Lo conozco? - No... -Entonces aun no vino, ¿Por que? -Creo que quiere aprender bien primero. -Venir es la mejor manera de que aprenda. -Si.. pero no quiero presionarlo. -Ya veo, esta bien HyukJae , sin embargo no puede quedar asi ell haber ignorado tus deberes asi, debias hablar y contar lo que estabas haciendo. Por eso te dire que consideramos con los otros ancianos. -Claro, aceptare cualquier cosa, señor Nae. -Primero pensmos en saber que es lo que andabas haciendo, pero ya lo se. En segundo lugar pensamos en que debes asumir rápidamente tus responsabilidades, por lo que creemos que tu matrimonio deberia adelantarse, ya sabes.. en lugar de faltar 3 semanas, deberia faltar una, creemos que es una manera de que te veas obligado a ser mas responsable, no podemos perder mas tiempi y que te descarriles del camino. -Casarme antes...? -Si, ya no puedes depender de tus padres para hacer bien las cosas, deber ser un hombre hecho y derecho, como Dios manda. Me quede sin palabras, no esperaba aquello, aunque no me molestaba. -¿Lo hablo con Yuri? -Sabes que la decision es tuya, no de ella. -Bueno..- dude un poco.- quizas sea lo mejor. -Bien. Por otro lado creo que para compensar esto y acercarte de nuevo al señor, deberias venir todos los dias a verme, a hablar y si tienes dudas me preguntas, sabes que yo te guiare. -Lo hare señor Nae. -Me alegro que tomes tus respnsabilidades HyukJae. Arreglare todo para uqe la boda sea el domingo que viene. Tu arregla el resto. -Si señor.- me puse de pie e hice una reverencia. -Ve ahora y piensa como hacerr bien las cosas, te veo mañana.- el señor Nae se levanto y me acaricio el cabello.- Tu pelo es suave, como el de un niño. Sonrei incomodo, y solo respire aliviado, cuando sali de alli. Mis padres ya no estaban; tenia un mensaje de pap en el que me decia que se adelantaban. Los que si estaban eran los padres de Yuri y ella obviamente. -Buenas.- salude. -Buen Dia HyukJae.- dijeron serios. -Debo hablar con ustedes.- dije lo mas formal posible. Les explique lo que creia mejor del señor Nae, y mi decision, ellos por fin sonrieron. -Me alegro que sea asi, HyukJae.- dijo su padre. -Estaremos ocupados esta semana entonces.- comentoo su madre. -Tienes razon, mejor vamonos a preparar desde ya.- el señor ordeno. Me despedi de los tres que se fueron en automovil, y comence a caminar. Queria hablar con DongHae, pero no tenia su numero, el no me habia escrito, y tampoco podia ir directo a su casa, si eso me ocasionaba problemas. Sin embargo, no queria ir a csa, mucho menos si mi familia estaba enojada. Sin pensarlo mucho, marque el numero de mi padre. -Padre.- dije cuando atendio.- Debo ir a ver unas cosas en mi casa. -¿Por que justo ahora?. -Es que el señor Nae me sugirio adelantar mi boda con Yuri, y debo hacer rapido las cosas. -Entiendo.- dijo.- hablaremos bien cuando vuelvas a casa, solo no tardes demasiado. -Si padre.- dije y el corto. Guarde mi celualar y fui hasta donde queria estar; en casa de DongHae. ********* -¿Que haces aqui?.- pregunto DongHae al abrir la puerta de su casa. Parecia que recien se despertaba. -Pues vine a verte.- dije con obviedad. Abrió sus ojos por completo, sus orejas se pusieron rojas y apartó su mirada. -Crei que nos veriamos el lunes. -¿Puedo pasar?.- pregunté. -Pasa.- se hizo a un lado y me dejó entrar. Para mi sorpresa su sala estaba limpia y aquello me hizo sonreir. Era señal de que el estaba haciendo algo por su casa, por el. Se dejó caer en el sofá y yo lo hice a su lado; nos miramos unos segundos, hasta que el apartó la vista. -¿Sucede algo?.- preguntó. -¿Por que lo preguntas?. -Luces extraño.- vi como apretó ligeramente su muslo con la mano.- Como si algo te perturbara. ¿Te fue mal ayer con el tal anciano?. Su pregunta me sorprendió, pero segundos después me hizo sonreir. DongHae estaba avanzando rapido en cuanto a su confianza para hablarme. -Bastante bien.- dije. Me miró.- No parece ser asi. -¿En serio?... bueno, me regañaron un poco, pero me dieron unas recomendaciones. -¿Como cuales?. -Mmmm ir a verlo todos los dias, y adelantar mi matrimonio.- me acerqué a el.- Por cierto, el domingo que viene me caso. -¿En serio?.- abrió grande los ojos.- ¿Eso no es algo que tu decides?. -Yo lo decidí. -No, lo decidió ese anciano.- frunció el ceño. -No DongHae, lo decidi yo. En la congregación nadie de obliga a nada. Hizo una mueca ante mis palabras.- Lo hacen, pero no te das cuenta. -No, mira... Me interrumpio poniendose de pie. -Justo iba a... - en ese momento fue el quien se vio interrumpido por el sonido de la puerta. - Mierda. Ven. Me tomó de la muñeca y tiró de mi hasta el pasillo y entramos a su habitación justo cuando la puerta principal se abrió. Cerró la puerta de su cuarto y le colocó seguro y apagó la luz. -Dong...- quise preguntar pero me cubrió la boca. -Callate, es mi madre.- susurró. Los recuerdos de su madre me golpearon. Esa mujer, su falso interés hacia Dios, su manera de mirar a DongHae, su forma de hablarle.. su mala actitud y por lo que suponia, estaba alli para tomar el dinero y tarjetas. Sentí un sabor amargo en la boca, y una pena por lo que el tenia que vivir por esa mala mujer. No entendía porque el no hacia algo para detenerla. Era confuso que teniendo ese fuerte caracter, no lo hiciera. O quizás... habia algo detrás. Con cuidado y a las oscuras, quité la mano de DongHae de mi boca, y la tomé entre las mias. Su mano estaba calida y su piel se sentia suave. Apreté un poco para mostrarle un poco de apoyo, y segundos después me encontraban acariciado su dorso. También me permití subir por su antebrazo cuando lo sentí relajarse, y a decir verdad era relajante para mi hacerlo. Los ruidos en la casa, y los intentos de abrir la puerta de esa mujer, quedaron en segundo plano. Nos quedamos de pie en la oscuridad; yo acariciando y el dejandose, hasta que ella se fue y todo quedó en silencio. -DongHae...- susurré a pesar de ya no tener necesidad de hablar bajito. -¿Mmm..?. -¿Por que no la detienes...? -No tengo el valor... -Te hace daño, debe parar. -Todo me hace daño.- sonó vulnerable. No aguanté más y tiré de el, para tomarlo entre mis brazos. De alguna manera queria alivar esa tristeza constante en su ser. Pero no sabia muy bien que hacer o que decir para que eso suceda; nunca antes me habia visto en una situación asi. Nunca había conocido a alguien tan triste como DongHae. Sentí sus brazos tambien rodear mi cintura, pero sin apretar, solo rozando... sin entregarse por completo. No conté el tiempo que pasó, tampoco lo conté, simplemente me quedé ahi, intentando que ese abrazo sea algo significativo para el. Solo se rompió cuando sonó mi celular, y fue el quien se separó. -Deberias atender.- susurró y abrió la puerta de su habitación para salir, esto iluminó el lugar. -Padre.- dije cuando atendí. -Estas tardando demasiado.- dijo frío. -Estoy saliendo, en unos minutos estaré en casa. -Apresurate. Papá colgó y yo bufé. En mis 23 años, jamas me habia fastidiado tanto mi padre. Sali de la habitación y me encontré con DongHae levantando papeles de la mesa, los cuales no estaban cuando llegué. Miré bien la sala, y ya estaba sucia, desordenada por esa mujer. -Hizo un desastre...- dije. DongHae no respondió. -Dejame ayudarte. Me acerqué a el para ayudarlo pero con suavidad tomó mi brazo. -Debes irte.- dijo.- le dijiste a tu padre que no tardarías. -Pero... -Te mandaré mensajes esta noche, si quieres. Pero vete. Lo dudé un poco pero asentí, y lo tomé como una preocupación suya, que en algun punto me hizo feliz. -Estaré esperando entonces. DongHae me soltó y continuó con lo suyo, sin despedirse de mi. Una vez fuera de su casa, me apresuré a subir a un taxi y regresar a casa. Era como si solo me preocupara hacer lo correcto solo cuando tenia lejos a DongHae. Mi familia me recibio fríamente, hasta que les conté el adelanto de la boda, y lo tomaron como un arrepentimiento de mis malos actos, una manera de acercarme a Dios otra vez. Siguiendo las reglas y los consejos de los ancianos. Me felicitaron y cenamos como una "familia feliz". Aunque yo no lo sintiera asi... ¿Como se podia cambiar tan rapido de actitud?. Sora lloró porque pronto me iria de casa. Mamá lloró de orgullo, su hijo mayor se casaba y tendria una familia propia. Mi padre tambien estaba orgulloso y me habló de la noche de bodas. "Noche de bodas" nunca me habia detenido a pensar en ella, y hacerlo me puso ansioso. Y no era como si no supiera que debia hacer, pero si seria la primera vez que lo haria. Sin embargo, me di cuenta de que mi esposa seria Yuri, y con ella estaba todo bien, en ella confiaba. Esa noche me acosté y no pude dormir otra vez, pues recordando mis momentos con DongHae, caí en una de las frases que me dijo. "¿No es algo que decides tu?" "Lo decidió ese anciano" "Te obligan, pero no te das cuenta". ¿Realmente me estabam obligando a contraer matrimonio? Pues ellos me recomendaron a Yuri como esposa, pues prácticamente habiamos crecido juntos y su familia era muy respetada, ademas ella es una mujer muy bonita y amable. Fui yo quien aceptó a casarme con ella, yo se lo pedí y ella tambien aceptó. Y adelantar dos semanas un matrimonio ya decido, no era gran cosa, mucho más si servía para demostrar mi fidelidad a Dios. Sin embargo aún habia algo en ello que me tenia intranquilo. Mis pensamientos se vieron interrumpidos por el sonido de mi celular, el cual me asustó pues... eran las 3 am. "Hola, este es mi número. Soy DongHae" Sonreí de repente. Claro, el prometió mandarme mensajes. HyukJae: ¡Hola! Ya mismo te agendo. DongHae: Me sorprende que estes despierto a estas horas... HyukJae: No podia dormir, ¿Tu que haces despierto? DongHae: Acabo de llegar a casa. HyukJae: ¿Tan tarde? DongHae: Estaba trabajando. "Trabajando" no pude evitar pensar en lo que me contó la señorita Liz. "DongHae vende su cuerpo". Negué con la cabeza. No queria pensar en eso. HyukJae: Ya veo, debes estar muy cansado. ¡Ve a dormir! DongHae: Aún no tengo sueño. HyukJae: Yo tampoco... DongHae: Tenemos insomnio esta noche entonces. HyukJae: Bueno, el insomnio no es tan malo si lo paso contigo. DongHae: ¿De verdad? HyukJae: ¡Si! Aunque no lo creas, me gusta estar contigo. DongHae: Quizás a mi tambien me guste estar contigo... HyukJae: Me pone feliz escuchar eso! DongHae: No lo estas escuchando HyukJae. HyukJae: Ahaha tienes razón. Pero podemos solucionar eso. DongHae: ¿Como? HyukJae: ¿Puedo llamarte? DongHae: No se... Sin hacerle caso a sus dudas, le marqué a llamar, y el atendió. -Hola.- susurré. -Hola.- lo escuché decir del otro lado. -Me gusta estar contigo DongHae. Lo escuché toser y su tono de voz, subió. -¡Por que dices esas cosas!. -Queria que lo escucharas, ahora tambien quiero escucharlo. -Estas loco. - Dilo.- pedí casi rogando. -Voy a cortar... -No, no, no! Hablemos de otra cosa. -¿De que? -Hoy tuve una cena familiar, ya saben sobre mi boda. -¿Como lo tomaron?. -Bastante bien, estan felices por mi. -Eso es bueno ¿No? -Si..- suspiré.- El viernes será mi despedida de soltero, será aqui en casa. -¿En tu religión hacen despedida de soltero? -Claro que si! ¿Por que no lo hariamos? -Y... ¿Que hacen?. Reí al entender. -No es como las despedidas de solteros de las peliculas. Nosotros nos reunimos a cenar, a veces toman alcohol, pero como Yuri y yo no bebemos, no habrá. Nuestros amigos nos traen regalos y hablamos hasta la madrugada. -Oh... eso es extraño. -¿Quieres venir?. -¿Yo? -Claro, eres mi amigo. -Mejor no, no me sentiría comodo. -Oh.. bueno, es una lastima. -Es lo mejor. -¿Y a la boda?. -¿Donde será? -En la congregación, después podria pasarte la dirección. -¿Quieres que vaya? -Claro que si, es un dia muy importante para mi, y como tambien eres importante, me gustaría que estes conmigo. DongHae se quedó en silencio unos segundos, hasta que suspiró. -Quizas vaya.. -Gracias por considerarlo. -No agradezcas aún. Aquello estaba siendo extraño, por lo que decidi cambiar de conversación. -¿Tu estas bien?. -No, pero ¿Por que lo preguntas? -Lo que sucedio hoy... -No importa, eso pasa seguido. -¿Pudiste ordenar?. -Si, quedó tal cual como tu lo dejaste. -Yo...? -Intenté dejarlo igual, no me gustó que ella haya arruinado tu esfuerzo. Tragué saliva. Te preocupaste más por eso que por el hecho de que sea tu casa, tu dinero y.... -Callate.- dijo de repente. -DongHae... -Dios.- sonó enojado.- De madrugada soy demasiado sincero y odio eso. -Hey.. no te preocupes, yo tambien soy asi. -Tu eres sincero todo el tiempo. -No, no lo soy. -Dime algo sincero entonces. -Eres especial para mi. -¿Eh? -Nunca antes tuve un amigo mundano, nunca consideré tenerlo, ni tampoco queria, pues no está bien visto en nuestra congregación. -¿No está bien visto? Entonces te trae problemas.. -Si, pero no importa. -Me invitaste a tu boda... ellos me veran si voy. -Quiero que te vean. -¿Por que? -Porque eres una buena persona, digna de ser conocida, aunque seas mundano. -Creo que estas siendo demasiado sincero.- su voz bajó de tono. -Es culpa de la madrugada. Soltó una pequeña sonrisa, y no fue mi imaginación. -Supongo que deberiamos cortar, no es bueno ser tan sincero. -Para mi lo es. -Para mi no. Es algo aterrador. -Está bien entonces.- dije sin querer presionarlo.- Vamos a dormir, ya no quiero estar despierto. -Si... es lo mejor. -Nos vemos mañana entonces. -Seguro. -Adios DongHae... -HyukJae...- se apresuró a decir. -¿Que? -A mi tambien me gusta estar contigo. Sin decir más, cortó la llamada.
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