Aineth
Encendi el auto y conduje, mi pequeño empezó a llorar, asustado estando lejos me
detuve, baje, lo tome entre mis brazos e intente calmarlo, lo bese, lo abrace, hasta que
logre tranquilizarlo.
Ricardo
Mis ojos estaban llenos de furia, apretaba mi puño, el tipo no se cansaba de provocarme,
el guardia, llamo a dos más, los cuales lo tomaron del brazo, diciendo.
- Señor salga por favor.
- Tienes que llamar a tus guardias porque tú no puedes- solté una carcajada.
- Llévenselo por favor- me conozco, pensé cuando el tipo salió, yo tome mi celular le
marque a Aineth- mi amor, ¿dónde estás? - estaba preocupado por ella, por el
pequeño.
- Estamos cerca, en el parque- el colgó sin decir nada, mi hijo estaba más tranquilo
camino un poco, estaba distraída con el cuándo escuche una voz conocida.
- Aineth- camine de prisa hacia ella, iba pasando cuando vi su auto, asi que me baje
venia decidido a llevarme a mi hijo, ella de inmediato lo tomo entre sus brazos.
- Vete- dije al tiempo que caminaba, mi hijo empezó a llorar nuevamente, camine
hacia el auto, pero el me alcanzo, e intento quitarme al pequeño, yo me aferraba a él,
de pronto el me soltó, y vi a Ricardo lanzándolo al piso, mientras le decía.
- Eres un cobarde- lo lance al piso, se levantó, se abalanzo hacia Aineth, pero yo estaba
ahí entre los dos, lo tomo del cuello de la camisa- Aineth suban al auto- mi rostro
estaba rojo, mis manos lo sostenían de la camisa, cuando ella se fue yo sin pensarlo,
le di un puñetazo, el callo al piso, con la nariz llena de sangre, se puso de pie.
- Defiendes a tu zorra- dije riéndome, carcajeándome de el- ella debe andar con otro,
engañándote como lo hizo conmigo- cuando dije eso el me dio nuevamente un golpe
esta vez en el estómago, no logre levantarme, él se fue.
Ricardo
Subí a mi auto, conduje hacia mi casa, al llegar serví una copa de wiski, me senté en el sofá,
pensando en ella, paso media hora yo estaba más tranquilo le marqué.
- Hola Rich- dije mirando a mi pequeño quien dormía.
- Mi amor, ¿cómo están?, ¿dónde están? - pregunte preocupado
- Estamos en casa de Aida- suspire.
- Ven a casa, quiero que estes conmigo- me levante del sofá.
- Gracias, pero- no quería forzar las cosas pensé.
- Ven, sabre respetar la presencia de tu pequeño- insistí- solo quiero saber que están
bien, por favor- guardo silencio unos minutos.
- Mañana ahorita Alex, esta dormido, es noche y esta frio.
- Mi amor, puedo mandar al chofer por ustedes, cúbrelo bien, no quiero que estes lejos,
no con ese loco cerca- insistí, otra vez, no me daría por vencido.
- Está bien, iremos contigo- sonrisa nerviosa, me hacía ilusión saber que se preocupaba
por nosotros, pero siempre mr recordaba que lo nuestro era una aventura y que el era
un caballero.
- El chófer va para halla- una sonrisa en mis labios- ella colgó, no estaba dispuesto a
dejarlos solos ahora, camine hacia la habitación, quería revisar que todo estuviera
ordenado, para su llegada, también envié a comprar algunas cosas para el pequeño,
comida, leche, frutas, papillas, algunos juguetes, cuando ella llego, yo abrí la puerta,
la abrace, con fuerza.
- Gracias- no supe que más decir, empecé a llorar, preocupada por mi hijo, por Ricardo,
Felipe, es un desconocido ahora para mi pensaba mientras recordaba sus arranques
de ira, del día de hoy, la carita de miedo de mi hijo, suspiré, Ricardo beso mi frente- ¿ cómo estás?, ¿te hizo daño?- lo mire, preocupada.
—Tranquila, yo estaré para ustedes, el pequeño estaba cubierto con una manta—el
chofer llevaba las maletas y algunas cosas del pequeño—estoy bien tranquila- volví a abrazarla.
- No queremos molestarte- lo mire, yo sé qué hace mucho tiempo no tiene niños en
casa, que es celoso con su espacio, con sus cosas.
- No molestan- le di una sonrisa, caminamos hacia la habitación, el chofer dejo las
cosas y salió de la casa- te ordene pasta- la mire, recostó la pequeño me acerque- la
abrace.
- De verdad muchas gracias, por todo- suspire, su abrazo, su presencia me hacía sentir
segura, me hacían sentir acompañada, cuidado y ese detalla de enviar a su chofer por
nosotros, me hizo sentir especial e importante para él.
- intenté convencerla—con la cama rodeada por el sofá—el estará bien, pero usted
necesita comer algo—la convencí, fuimos a la cocina, cenamos, conversamos del
trabajo del pequeño, recogimos la mesa, limpiándola cuando me acerque la abrace
por detrás, le dije al oído—te vez tan sexy—me posaron las manos en su cintura.
- ¿Ah si? - me di vuelta, bese sus labios, el me coloco sobre la mesa, sus ojos verdes,
sus labios, tan bien delineados, su cabello chino, con algo de canas, entre castaño y
canoso, lo hacían parecer tan sexy, suspire.
- Si, es usted tan sexy- bese sus labios, mis manos estaban posadas en sus caderasquiero protegerte- bese su frente.
- Ricardo yo- él no me dejo continuar beso mis labios, sus manos se posaron en mis brazos en su cuello , al separarnos dijo.
ro cuidarlos y protegerlos- sonreí- claro también quiero y deseo hacerte el amoruna sonrisa pícara se dibujó en sus labios, abrió los botones de mi camisa, beso mis labios, mi cuello, sus manos siguieron desabrochando mi camisa, yo quieté su blusa, en ese momento el pequeño empezó a llorar, ella tomo mi camisa y camino hacia la
habitación, yo tras ella, se recostó al lado del pequeño, yo la miraba, con admiración,
la veía tan tierna con el pequeño, la veía como la mujer perfecta, cuando el pequeño
se durmió, ella camino hacia mí, se quitó la blusa, el sostén, lo lanzo hacia mí, yo lo
tome, desabrocho su pantalón, estando fuera de la habitación, yo estaba bobo con ella,
me llevaba de la mano al sofá.
- Me disculpo por el llanto de mi hijo- Ricardo estaba sentado sobre el sofá, mirándome.
- Es normal que los niños lloren- ella beso mis labios de forma rápida, quito su
pantalón, su ropa interior negra, la hacían verse tan sexy, se acercó se sentó sobre mí,
mis manos, acariciaban sus piernas, sus muslos, su entre piernas, sus labios besaban
los míos, mis manos se posaron en sus senos, al igual que mis labios, su respiración
agitada, me puse de pie, la cargue , la deje sobre el sofá, me desnude, necesitaba sentir
su calor, su pantalón, esa noche le hice el amor, pero la veía y la sentía diferente, ya
no era para mí solo una aventura.