A LA PUERTA

1270 Palabras
Aineth Mis ojos posados en el, su abdomen, su cabello, su mirada, era tan sexy, le di una sonrisa, camine hacia el quitándome la bata de baño, me acerqué, me abrazo por la cintura - Hola guapa- bese su cuello. - Llegaremos tarde- dije con una sonrisa en los labios y la piel erizada por su contacto. - Estás con el jefe- continúe mi recorrido de besos , deslice mis manos de su cintura para abajo, sus manos recorriendo mi espalda, me detuve la mire- ¿me detengo?- ella mordió sus labios. - No - lo mire- por favor- la respiración agitada, la piel erizada y mis ganas inmensas, de hacer el amor con el, la puerta estaba cerrada con seguro, mi cuerpo estaba relajado, tanto que él me cargó, me llevo a la cama, me hizo él amor como solo él sabe hacerlo, sus besos en mi boca, su rostro rojo, su cuerpo desnudo sobre el mío, me dio una sonrisa, un beso. - Me encanta estar contigo- bese su cuello. - Podemos quedarnos en casa- el sonrio. - Claro después de llevar a Alex al colegio- la mire. - Cierto, Alex- el se levantó, se vistio- tranquila- la mire-lo llevará el chofer- guiño de ojo- hoy serás solo para mi- ella sonrió. - Acepto- tocaron a la puerta, era mi pequeño, salí de la habitación, tome su mano, lo lleve a la ducha, al salir le di el desayuno, Ricardo apareció vestido, un pantalón deportivo, una playera que enmarcaba su cuerpo, le di una sonrisa, el acomodaba su cabello castaño claro, con algunas cañas, rizado, me sonrió. - Te ves hermosa -le dije cerca del oído- te vez sexy- sonrisa, el chofer llamo a la puerta, tome la mano del pequeño, Aineth en ropa deportiva, salimos de la casa, caminamos, hacia el auto. Felipe No estaba dispuesto a perder mi herencia, era verdad no quería a mi hijo, no estaba preparado cuando él llegó, pero era mi seguro de vida, así que a primera hora fui a buscar al abogado que me dijo mi madre. Aineth Déjanos a mi pequeño en el colegio, Ricardo me abrazaba, mientras caminábamos hacia el auto, yo me sentí feliz, protegida , deseada a su lado, al llegar a casa, el sinrio, esa sonrisa pícara que conozco bien se acercó, empezó a jugar con el zipper de mi suéter, finalmente lo bajo, sus manos se posaron en mis senos, sus labios en mi cuello, mis manos, en su entre pierna, el sexo con el era Perfecto, delicioso, lo disfrutábamos mucho pensaba, mientras me abrazaba por la espalda, mientras besaba mi hombro, mientras formaba círculos con las yemas de sus dedos en mi vientre, hicimos él amor toda la mañana y parte del medio día, hasta que recordamos que debíamos ir por el pequeño, yo secaba mi cabello, el se colocaba los zapatos, se acercó, beso mi cuello, dijo. - Debo ir a la oficina, tengo una reunión- ella sonrió. - si lo necesitas puedo ir - el sonrió. - Mejor quédate con el pequeño, la oficina no es lugar para el- guiño de ojo, salí de la habitación. Aineth Estaba lista para ir por mi pequeño, tome mi bolso, las llaves, camine hacia el elevador, el departamento era hermoso, una vista increíble, pero los juguetes de mi hijo, no encajaban en ese lugar, pensé. Felipe Llegue al colegio, mi pequeño al verme me sonrió, yo pregunté por el , me lo entregaron, lo tome de la mano, Aineth apareció. -¿A donde llevas a mi hijo?- la mire, molesta. - a casa , a donde pertenece, lo tome entre brazos y camine hacia el auto, ella tras, de mi. - Felipe, devuélveme a mi hijo- insisto, mi hijo comenzó a llorar, yo en ese momento tome valor abrí la puerta, le quite el cinturón de seguridad, lo tome sin pensarlo y camine hacia donde estaban los otros padres, Felipe, se detuve ante la mirada de todos, regreso a su auto, yo camine hacia mi auto, con miedo, consolando al pequeño, conduje hacia la casa de mi amiga, ella es abogada, no iba a pensarlo más lo demandaría , solicítate una orden de alejamiento, haré lo que sea necesario para proteger y cuidar a mi hijo, al estar frente a su casa, baje con mi niño en los brazos, al entrar, mi amiga Aida, lo brazo, me abrazo. - Pasen por favor- ella se sentó, yo sostenía al pequeño entre mis brazos. Ricardo Mis reuniones pasaron, lento, considerando que deseaba volver a casa, estar con Aineth y con su hijo, al salir de la oficina, entre al auto, conduje, antes de llegar a casa pase por algo para cenar, al volver al auto, compre helado, algunas cosas para el pequeño, regrese al auto, al volver a casa, Aineth no estaba, le marqué, no respondió lo intente durante tres veces y finalmente respondió. - ¿Estás bien?- pregunté preocupado, -Si, estoy en casa de Aida- me levante del sofá, Aida me dio una sonrisa, mi hijo dormía en sus brazos, yo salí a la terraza. - ¿Estás bien?- pregunté preocupado. -Si- respire profundo- no sabía si contarle lo sucedido, me daba miedo su reacción. - Cuéntame- me senté sobre el sofá- ¿que sucede?- pregunté preocupado, con ganas de ir a buscarla , con deseos de protegerla. - Felipe, fue a buscar a mi hijo al colegio- dije preocupada- intentó llevárselo. - Es un cobarde- me levante del sofá, tome mis llaves, salí de la casa, no me despedí de ella. Aineth Colgó el teléfono sin decir nada, estoy segura que fue a buscar a Felipe , intente márcale, no tuve éxito, me coloqué muy nerviosa, preocupada por el , entre a la casa, Aida pregunto. - ¿Todo bien?- la mire preocupada, marcando un número en su celular. - Ricardo, no me contesta, le conté lo sucedido y me colgó- dije preocupada, insistiendo, el no respondió. - tendrás que alejarte un tiempo- la mire- estoy segura que Felipe dirá lo de tu amante, Ricardo , eso puede afectar , te puedes quedar aquí, en casa- me levante la mire- son bienvenidos- intente convencerla. - No quiero molestar- dije preocupada. - Ustedes nunca molestan- le di una sonrisa. - lo mejor es buscar un espacio para mi pequeño y para mi, han sido muchos cambios y he descuidado a mi pequeño- suspire- el es mi prioridad, la luz de mi vida, si yo hubiera llegado antes al colegio nada de esto estaría pasando- dije preocupada, mi vida hacia cambiado tanto. - ¿Y Ricardo?- la mire. - Ricardo solo es una aventura- en el fondo deseaba que no fuera así, pero tenía claro, que así era, que solo éramos amantes. - ¿El piensa lo mismo que tú?- la mire- ¿ le has preguntado?- la mire, sus ojos me miraban, su mano sostenía su celular. - No es necesario, lo dejamos claro desde el inicio- no quería hacerme ilusiones. - Las cosas, la gente cambia- ella me miró sorprendida- han pasado mas tiempos juntos, incluso ya conoce a tu hijo- ella sonrió. - mi pequeño , lo acepto y confía en el- había ilusión en mis palabras- pero solo eso. Felipe Tomaba un wishky, sentado sobre el sofá, sin ruido, sin ese Niño corriendo y haciendo ruido por la casa, mi casa, estaba libre de tantos juguetes por el piso, de comida de bebé en la despensa, yo podía dormir por las noches, disfrutar de mi casa, de mi cama, una sonrisa en los labios, que se borro cuando llamaron a la puerta.
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