Felipe
Coloqué la copa de wisky sobre la mesa de la sala, me levanté del sofá, caminé hacia la puerta, en tono molesto dije.
- ¿Quien carajos me molesta?- al abrir la puerta ahí estaba él, sin decir nada, me tiró al piso de un golpe, mi nariz sangraba.
- Eres un imbecil, como se te ocurre separar a un niño de su madre- le di una patada en el rostro, el solo se cubría, mi teléfono sonaba, sin parar, estaba furioso, molesto, una mano tomó mi brazo, yo voltee a ver quien era- Aineth- dije apenado, sus ojos me miraban con decepción.
- Vete por favor- el rostro de Felipe lleno de sangre, el rostro de Ricardo rojo, su cabello despeinado, sus manos, sus zapatos llenos de sangre.
- Disculpame- dije apenado, en ese momento entendí, había cometido un error, un error que me costaría caro a mi y a ella le podía hacer perder a su hijo, ella me sacó del lugar, estando fuera, con la mirada llena de decepción dijo:
- Entiende vete por favor- lo saque cerré la puerta, el se fue yo regrese a casa de Felipe, intente ayudarle a levantarse pero imposible, era pesado para mi, el me miró, su rostro lleno de sangre, un ojo cerrado , en voz muy baja dijo.
- Llama una ambulancia por favor- después de eso mis ojos se cerraron, no supe más de mi, solo un intenso dolor, por todo el cuerpo.
Aineth
Se veía mal, en ese momento sentí culpa, la ambulancia llegó, al igual que la policía y la madre de Felipe, me miro con odio y desprecio, camino hacia mi pero el médico llegó antes que ella.
- El paciente está estable, pero perdió un ojo, tiene las costillas fracturadas, múltiples golpes en el cuerpo, en la cara, entrará a cirugía.
- La culpa es tuya- le dije a Aineth mirándola con desprecio, con coraje- tu eres la causante de todo, arruinaste la vida de mi hijo, ¿ahora dime quien fue el que hizo esto?- me pare frente a ella, mirándola fijamente.
- Cuando llegué estaba en el piso- mentí, pero no podía decir que fue Ricardo el lo hizo por defendernos, pero estaba segura que Felipe al despertar diría que fue él quien le hizo eso, me preocupa, la madre de Felipe, se alejó, camino hacia el médico, con el celular en la mano, yo salí, tomé el celular, le marque a Ricardo.
- Hola- respondí preocupado.
- Ricardo, Felipe está grave- dije preocupada.
- Me haré responsable- me levanté del sofá- ¿en qué hospital está?- Aineth se molesto.
- Ricardo, por favor esto es grave si él te denuncia- me sentía asustada, preocupada, me daba miedo por él.
- Todo estará bien, mi amor- suspire- mientras yo esté cerca voy a cuidarte, protegerte- dije muy seguro.
- Llama a tu abogado- colgué, tenía una mezcla de miedo, de molestía y preocupación a la vez.
Ricardo
Me quedé parado observando a través del cristal, pensando, sin miedo, sin dudas y sin arrepentimientos, ese tipo era de lo peor, pensaba, recordé las palabras de Aineth, llame a mi abogado.
Felipe
Desperté en un hospital, entre sábanas, sin poder moverme, solo podía abrir un ojo, lo cual me altero comencé a gritar.
- Madre.
- Mi amor- entre de prisa al escuchar su voz, estaba en el pasillo hablando con los abogados, entre corriendo y la enfermera tras de mi.
- Señora, permítame, salga por favor.
Aineth
La madre de Felipe salió de la habitación, molesta sin mirarme, se paró a un lado de la puerta, yo me acerque en tono bajo pregunté.
- ¿Como esta?, ¿Desperto?- pregunte preocupada.
- ¿De verdad te preocupa?- la mire- ¿Como quieres que este?- le dije seria, molesta- perdió un ojo, el rostro destrozado y tu te llevaste a su hijo, ¿Donde esta mi nieto?- pregunte molesta.
- Está con mis padres, ellos lo cuidan- mentí estaba con Aida.
- Espero que esto te haga ver que debes volver a casa a cuidar de mi hijo- Aineth en tono molesto respondió.
- Su hijo y yo estamos en proceso de divorcio, él ya fue notificado, así que si estoy aquí es porque es el padre de mi hijo, solo por eso- la señora se alejó, yo entré a la habitación cuando la enfermera salió, Felipe me miró.
- Esto es tu culpa- le dije serio.
- Haz despertado y estas bien, eso es lo unico que queria saber- di media vuelta, caminé hacia la salida.
- Voy a demandar a tu amante- dije muy seguro, ella se detuvo, pero no regresó, pasaron unos segundos, ella siguió su camino, sin mirar atrás los siguientes días fueron complicados sobre todo cuando entraron a la habitación el médico, el cirujano y mi madre.
- Señor Suarez, el día de mañana le daremos el alta a solicitud de su madre.
- ¿Cuando me quitaron el vendaje de la cara, de la nariz?- eso era lo principal para mi.
- Señor, debido al golpe perdió la visión del ojo izquierdo, no pudimos hacer nada, referente a la nariz en unos días volverá al hospital quitaremos los vendajes.
Felipe
Tal balde de agua, tal caída al vacío, así me sentí, había perdido una parte de mi cuerpo, importante, ¿ahora que era ?, un monstruo, las siguientes semanas en casa de mi madre, me llegó la resolución del divoricio, no había tenido cabeza, ni interés odiaba a Aineth al igual que ese tipo, el cual ya había denunciado, referente a mi hijo no quería ni verlo, mi madre dejo ese tema, pero yo, yo tenía cuentas pendientes con ese tipo, con Aineth, estaba lleno de odio, de rencor, era incapaz de mirarme al espejo, no lograba adaptarme a estar asi, me la pasaba en casa, encerrado, sin querer ver a nadie, mi madre por su parte olvido el tema de su nieto, se enfoco en mi, en buscar médicos, en llevarme a los mejores hospitales incluso en unos días viajamos al extranjero, mi madre entro a mi habitación.
- Felipe, mi amor- me acerque- ¿Estas listo para el viaje?- lo mire, se veía demacrado, su rostro cada día más desinflamado, en sus ojos había molestía, enojo, frustración.
- Si, madre, pero antes de irnos debo hacer algo, así que mañana saldré de casa- dije decido.
- No hagas una locura mi amor- intente convencerlo, este accidente nos había unido, me hizo ver que el era todo lo que tenía y yo todo el que tenía, deje de lado a su hijo, a su ex esposa, enfoque mi energía, mi dinero, todo mi amor en el.
- Tranquila no me podré en riesgo- le di una sonrisa, una mueca más bien parecido a una sonrisa, estaba decidido , ese tipo pagaría por lo que me hizo, las cosas no se quedarían así.
Aineth
Había decidido irme a vivir sola con mi hijo, Ricardo se había alejado de mí y yo al fin estaba divorciada, feliz, viendo a mi hijo crecer, sin ver a Ricardo , desde hace dos meses, había salido del país, hablábamos lo básico y solo de trabajo, yo estaba dedicada a mi hijo, a mi trabajo en sacarlo adelante sola, por suerte Felipe estaba alejado de nosotros, yo respiraba tranquila, pero debo confesar que a veces extrañaba la compañía de Ricardo.
Ricardo
Dando vueltas en la oficina de mi casa, fingiendo que no la extraño, pensando que quizás todo acabo, con mis abogados y contactos pendientes de la denuncia, que ese tipo estoy seguro interpondrá en mi contra, pensaba que la puerta de la oficina se abrió.
- Buenos días señor.
- ¿Tienes noticias?- lo mire.
- Si, hay una demanda en su contra.