REENCUENTRO

1205 Palabras
Ricardo Un calor recorrió mi cuerpo, se estacionó en mis mejillas, me quede sin palabras, me puse de pie, mis ojos verdes se clavaron en el documento que sostenía entre sus manos. - Esta es la demanda- le di el folder- Rich como tu amigo y abogado te recomiendo que te presentes, que viajes a México- sus ojos se abrieron como dos platos. - ¿Tengo posibilidades de salir de esto?- lo mire. - Tienen los videos donde entras al apartamento, pero del interior no tienen, te recomiendo que viajes a Mexico cuanto antes, te presentes, yo ire contigo, tengo algunos contactos, echare mano de ellos- el me miro, no muy convencido dijo. - Preparate, mañana por la mañana estaremos en Mèxico- mi abogado y amigo salio, yo mire el telefono con intenciones de llamarle, con ganas de verla, pero no queria, no podia, pero sobretodo no debia, ella tenia algo muy valioso que perder, suspire, su hijo, eso me detenia, pero la extrañaba, pensaba en ella, en su sonrisa, en esas noches de pasion , en esos nuestros, quizas ultimos besos. Aineth Alex domia del otro lado de la cama, yo estaba sentada al borde de la cama, pensando, recordando, me sentìa culpable de lo sucedido, respire profundo, me levante de la cama, coloque el telefono sobre la mesa de noche, no tenia el valor de marcarle, no debia hacerlo, quizas lo mejor era dejar las cosas asi, pensaba. Felipe Mi madre y yo disfrutabamos la cena, conversando de nuestro viaje a Suiza, estaba buscando los mejores medicos, buscando opciones para mi ojo, para esos constantes dolores en la pierna derecha, suspire, mi madre pregunto. - ¿Has interpuesto la denuncia?- levante una ceja, lo mire, una risa. - claro, fue lo primero que hice antes de irnos- levante mi copa de vino, di un sorbo. - Esto no se puede, ni debe quedar así- dije muy segura, mi unico hijo estuvo a punto de perder la vida, por esa golpisa, pense- ¿Que haras con el tema de tu hijo?- Felipe me miro. - Madre, no quiero saber nada de ese niño, quiero olvidar, dejar mi pasado atras- trague saliba, tienes razon fue un error haberme casado con Aineth y fue aun peor cuando nacio ese niño- dije indiferente, fastidiado del tema. - Necesito un heredero, nuestro apellido debe continuar- le dije seria. - Puedo casarme con otra chica- ella sonrio. - De nuestra clase por favor- el sonrio. - ¿Tienes alguna propuesta?- mi madre sonrio, me gustaba la complicidad que empezabamos a tener. - La hija de mi amiga Angelina, es muy buena opciòn, es joven, de nuestra clase, educada, su padre es dueño de una de las empresas mas importantes del Pais- el sonrio. - Organiza una cena madre, quiero conocerla- me llamo la atencion cuando dijo que era joven, queria rehacer mi vida, volver a casarme, formar una familia, y estar bien con mi madre. Ricardo La alarma sono, me levante de prisa, de la cama, respire profundo, una sonrisa en el rostro, deseaba verla, saludarla, saber que estaba bien, pero primero tenia que presentarme en el juzgado, mi futuro practicamente estaba en manos de ese tipo, a pesar de eso yo no me arrepentia de lo sucedido, lo volveria a hacer, por defenderla, por no permitir que su ex esposo le quite al pequeño, entre a la ducha, al salir me vesti una camisa, traje y corbata, con lo que odiaba vestirme asi, pensaba, acomodaba mi cabello, sali, de la casa, mi abogado y amigo, Mario, entre al auto. Aineth Me levante temprano, preparaba a mi hijo para llevarlo al prescolar, su mochila en la mano, fuimos a la cocina, le prepare algo para que llevara, al tenerlo listo, caminamos hacia afuera de la casa, subimos al auto, conduje, al llegar, lo baje del auto, deje un beso en su mejilla y un te amo. Ricardo Caminaba con mi abogado por los pasillos de los juzgados, nos hicieron pasar, yo estaba nervioso, el tipo aparecio, entro, se sento del lado contrario, cuando yo lo vi un coraje recorrio mi cuerpo, aplrete los puños, no lo toleraba, el me miraba con una risa ironica, ,al salir de la sala, camine hacia la salida, hacia el auto, Mario me dijo. - Te veo mas tarde, tengo una comida con el juez, la sentencia sale en unos dias- nos despedimos. - Confio en ti- nos despedimos con un abrazo- el camino al lado contrario, no sin antes decir. - No te metas en problemas- el sonrio. Ricardo entre al auto, me coloque el cinturon de seguridad, encendi el auto, lo pense por unos minutos, me coloque las gafas de sol, conduje, pero antes compre un enorme ramo de rosas, conduje, al llegar el gaurdia me saludo. - Hola, buen dia licenciado. - Hola- entre con paso firme, me fui directo a la oficina, me sente sobre mi silla, esperando por ella deseaba verla, saber que estaba bien pasaron treinta minutos, la puerta se abrio, ella aparecio. -Hola, no sabia que vendrias- me alegraba tanto verlo, necesitaba saber que estaba bien, la última vez que lo vi hace tres meses , a penas y hablamos, estaba tan preocupada por Felipe, por Ricardo, por las acciones que Felipe podría tomar en contra de Rich. - ¿como estas?- me levante de la silla- estas rosas son para ti- estando frente a ella, bese sus labios. - Gracias- suspire, lo miraba a los ojos, el enmarco mi rostro. - Te extrañe- acariciaba su mejilla, el rose de su piel, la suavidad, el color de su piel, su sonrisa, sus ojos. - Eres bien correspondido, pero no deberias estar aqui- dije preocupada, lo mire a los ojos, no me imaginaba saber que por mi culpa estaba en prisión. - Tranquila todo estara bien- intente convencerla. - Rich, Felipe interpuso una demanda contra ti- dije preocupada, no quería que nada le pasara, a pesar de saber que lo que hizo estuvo mal, pensaba. - Vengo de los juzgados, por eso regrese mi amor- sus ojos me miraron, se abrazo a mi. - No quiero que nada te pase- estaba abrazandome- el conoce mucha gente- dije preocupada. - Mi abogado tambièn, asi que no te preocupes, estare bien- bese sus labios- ¿Como esta Alex?- la mire- ¿como estas tu?- miraba sus ojos. - Yo, oficialmente divorciada- el sonrio. - Que algeria- la abrace- eso lo tenemos que festejar, te invito a cenar, los invito a cenar a los dos- ella sonrio. - Me gusta la idea- le di una sonrisa, sus labios, me invitaban a besarlos, mis brazos posados en su cuello. Ricardo Mis ojos posados en ella, realmente es una mujer hermosa, pensaba mientras la miraba, sus manos posadas en mi cuello, sus labios a centímetros de los míos, me encantaba esta mujer, y en este tiempo la entrañe, ella sonrió. - ¿En qué piensas?- me separé de él, tenía miedo en ser la primera, en hacerme ilusiones tontas, pensaba. - Pienso que eres una mujer hermosa, alegre, trabajadora, dedicada una excelente madre - suspire, lo pensé unos minutos pero no podía ocultarlo más- y yo soy afortunado por tenerte en mi vida.
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