PERDIDA EN SUS LABIOS

1279 Palabras
Ricardo Mis manos reclamaban su piel, mi cuerpo buscaba su calor, mi espalda sus caricias, mis labios tenían sed, sed de sus labios, nuestros cuerpos conocían y se hacían uno solo, su aroma inundaba mis sentidos, su respiración agitada era una dulce melodía para mis oídos. Aineth Sus ojos verdes miraban directo a mis ojos color miel, su cabello se despeinaba, sus besos, sus caricias, la sincronía de nuestros cuerpos, se vio interrumpida por las voces que se escuchaban en el pasillo, él sonrió. -Tenemos un tema pendiente- guiño de ojo, acomodé mi pantalón, ella su falda, se sentó frente a mí, tratando de controlar nuestras respiraciones, los minutos pasaron, una hora se nos fue mirándonos sin decirnos nada, hasta que tocaron la puerta- Pase- dije en tono serio y fuerte, la asistente de Aineth entro. -Buenos días, señor Larrea, buen día Licenciada Méndez. -Hola, buen día- le di una sonrisa, ella nos miró, la note preocupada, incomoda. -Licenciada la buscan- intente a toda costa que su esposa no entrara, pero el entro. -¡Buenos días!- la mire- mi amor- me acerque a ella, bese sus labios, ella se alejó de mí, miro a su asistente. -Gracias- la mire- no te preocupes está bien-su rostro desencajado, mire a Ricardo- lo siento jefe, vuelvo a unos minutos- Ricardo algo molesto, respondió. -Claro, adelante- incomodo, celoso. -Vamos- le dije a Felipe, quien tomo mi mano. -Claro mi amor- recalqué la última palabra mientras veía de forma directa a ese tipo, caminamos en silencio a su oficina, estando ahí me senté, en el sofá, ella se acercó a mí. -¿Qué haces aquí? - lo mire, molesta. -Vengo a ver a mi esposa, tengo días sin verte- mi tono de reproche, me puse de pie, quedando frente a ella. -Los mismos días que te fuiste sin avisar, Felipe- estaba molesta, cerré la puerta, su presencia me incomodaba, no me gusta que venga. Ricardo Sali de mi oficina, la cual quedaba justo al frente de la oficina de ella, al ver la puerta abierta, me sentí molesto, regresé a mi oficina, cerré mi puerta, estaba molesto. Aineth La presencia de Felipe me molestaba sobre todo porque hacia días se había ido de casa, sin avisa, solo tomo sus cosas y se fue. -Amor, te extrañe- me puse de pie la abrace. -Felipe, por favor- me aleje de él, sus besos, sus caricias, no me gustaban en lo mínimo. -Amor- la mire. -Ve a casa por favor —dije seria—por la noche hablamos—estaba decidida, debía aclarar mi situación con él. -Quiero que vayas a casa y lleves a mi hijo- la mire fijamente. -Iré a casa, ahora vete por favor- abrí la puerta de mi oficina, el camino hacia la salida, pero antes dejo un beso en mis labios. -Te veo por la noche- salí de su oficina. Aineth Él se fue yo cerré la puerta, regresé a mi escritorio, estaba decidido quería el divorcio, mi teléfono sonó, era mi amiga. -Hola, te invito a comer, estoy cerca de tu oficina, así que prepárate- dije con una sonrisa en los labios. -Claro, acepto necesito hablar contigo- sonreí. -Te veo en cinco- colgué. Ricardo Salí de mi oficina, y ahí estaba ella saliendo de la suya, le dediqué una sonrisa, ella correspondió, llevaba su bolso, yo le dediqué una sonrisa, ella correspondió, la vi salir, yo regresé a mi oficina. Aineth Ver su linda y sexy sonrisa, me hizo sonreír, mi amiga esperaba por mi afuera, yo subí a su auto. -Hola- le dije a Aineth, quien me saludo con un beso en la mejilla. -Hola, preciosa- sonreí, ella condujo. -¿Cuéntame hablaste con Felipe? -- la mire. -No, aun no- llegamos al restaurante estaba a unas cuadras de la oficina, bajamos del auto. -Te note muy convencida la última vez que nos vimos- la mire. -Si, pero el viajo por trabajo, luego yo viaje- sonrisa pícara, ella me dio un codazo amistoso. -Uy, cuéntame todo- dije mientras caminábamos hacia nuestra mesa. -Viaje con él por trabajo- sonreí. -De trabajo y placer, que rico- el mesero se acercó, ordenamos la comida, mientras ella me contaba. -Me gusta mucho, es muy guapo, caballeroso, agradable- suspire. -¿Te estas enamorando? - ella se sonrojo. -No, eso no pasara, es agradable y muy apuesto, solo eso- empezamos la comida, conversando de su día a día, pero ella retomo el tema. -Amiga, disfruta, diviértete, déjate consentir, lo mereces- le di una sonrisa- sin cargo de conciencia. -Es difícil a veces, yo vivo con Felipe aun cuando no estamos casados tenemos un hijo, me preocupa su estabilidad- dije preocupada. -Si, tienen un hijo, el cual está a tu cargo, tú te encargas de todos sus gastos, de darle amor, amiga- la mire- discúlpame, pero Felipe no aporta nada- ella me miro. -Tienes razón al inicio, no quería un hijo, después lo empezó a querer y ahora nuevamente se aleja- suspire, sea feliz que tenga a sus padres juntos- mi amiga viro los ojos. -¿Juntos? - la mire confundida- ¿para? - la mire- se la pasa de vieja en vieja- no se preocupa en lo mínimo por Alex, no he escuchado una sola vez que el salga al parque con el pequeño- la mire- disculpa, pero contigo, es peor, así que no veo porque Alex necesite tener una figura paterna, de ese tipo- lo tenía que decir, nuca estuve de acuerdo con su relación. -Hoy hablaré con él —dijo segura—quizás debamos tomarnos un tiempo—dijo mirando a mi amiga, que me animaba. -Hazlo, amiga, mereces amor, respeto y mucho sexo- solté una carcajada, ella se sonrojo. -Que cosas dices- las mejillas sonrojadas, no pude evitar recordar las noches con Ricardo. -Disfrútalo, y si necesitas a donde ir cuando hables con Felipe, mi casa es tu casa y son bienvenidos- tome su mano. -Gracias, amiga- pagamos la cuenta, me llevo de regreso a la oficina, me despedí de ella- me alegro verte- sonreí. -Piensa en lo que hablamos- la miré, pude ver a un tipo mirando hacia el auto, Aineth se colocó nerviosa, así que pregunté- ¿Es el cierto? - ella sonrió. -Si- sonreí, al verlo, lo saludé, desde el auto, él sonrió, esa sonrisa, tan sexy, pensé. -Es guapo, apuesto- le di un codazo amistoso- totalmente diferente al feo de Felipe- soltamos una carcajada èl se quedó esperando por mi amiga, cuando vio que mi amiga abrió la puerta, se acercó, termino de abrir la puerta, le dio la mano, volteó a verme. -Buena tarde señorita- regresé la mirada de inmediato hacia Aineth, la chica más guapa, ella sonrió- ella es mi amiga- sonreí, ella bajo del auto, dio vuelta. -Soy Aida- extendí, la mano èl la tomo. -Un gusto conocerte Aida- le di una sonrisa- soy Ricardo Larrea. -El gusto es mío, señorita- regrese la mirada hacia Aineth quien sonrió y se despidio de Aida. - Amiga, debo volver al trabajo- me acerque bese la mejilla. - Hablamos- sonreí, Ricardo se acercó, beso mi mejilla. - Gusto en saludarte- ella subió a su auto, nos dijo bye, yo me quede a un lado de mi Aineth, ella me miro. - ¿Entramos?- lo mire, sus ojos verdes, su cabello chino, con ese toque de canas color y su cabello rubio, me tenian vuelta loca, pensaba, al entrar caminamos hacia mi oficina, conversando de trabajo, al entrar a la oficina, no dijo nada, solo me beso, yo pose mis brazos sobre su cuello, y el me abrazo por la cintura, estaba perdida en sus labios, en sus besos, hasta que dijeron mi nombre. - Aineth.
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