Aineth
Sus ojos verdes posados en mí, sus brazos fuertes abrazados a mi cintura, sonreí, una sonrisa boba, besé sus labios una vez más, al soltarlo le dije.
- Debo irme- sonreí, estaba y me sentía nerviosa, tiene esa habilidad pensé.
- Me encantaría que pasaras la noche conmigo- la mire, invitándola a ir a mi casa.
-Con todo gusto- sonreí- pero será mañana hoy debo ir a casa- el me interrumpió.
-Claro- la solté- te esperan- mi tono desanimado una rara sensación recorrió mi cuerpo.
-Así es- tome mi bolso, camine hacia la salida- me espera mi hijo- acaricie su mejilla, es tan guapo, tan varonil, pensé, bese su mejilla.
-Entiendo- la tome de la mano y la traje hacia mí, al oídio le dije- sueña conmigo- bese su mejilla, sus labios.
-¿Y tú soñaras conmigo? - lo mire a los ojos, el me abrazo, con fuerza.
-Todos los días, desde aquella noche- cursi, esa parte la despierta ella, por ser tan linda y tierna.
-Te veo mañana a las 9:00 am en el aeropuerto- guiño de ojo, salì hacia mi casa.
-Seré muy puntual- guiño de ojo, ella se fue, yo caminé hacia mi oficina, por una extraña razón, me sentía y me veía feliz, conduje hacia mi casa.
Aineth
Salí de la oficina con rumbo hacia mi casa, el celular sonaba y yo escuchaba música en la radio, sin intenciones de responder esas llamadas, llegue a casa, la niñera estaba con Alex en la sala jugando.
- Hola, buena tarde- sonreí, mi hijo camino hacia mí, corriendo y sonriendo, yo lo abrace con fuerza, la niñera se fue y yo prepare a mi hijo con una maleta de ropa, al igual que la mía, hice algunas llamadas a mi madre para llevarle a mi hijo por la mañana, vi unos mensajes en mi celular, al ver el nombre de Ricardo, sin pensarlo los respondí.
*Te veo mañana guapa*
Ricardo
Di vueltas por el departamento prepara la maleta, leí algunos correos, me fui a la cama, con el celular en la mano, recostado sobre la cama, me anime le marque.
-Hola, buena noche- sonreí, quería escuchar su voz.
-Hola Ricardo, buena noche- estaba dormida cuando sonó mi celular.
-Solo quería desearte buenas noches- sonreí.
-Gracias, también descansa- estaba quedándome dormida- dulces sueños.
-Soñare contigo, te veo mañana- colgamos.
Felipe
Llegue muy tarde a casa, con la maleta y bolsas de obsequios, abrí la puerta, camine hacia la habitación, Aineth dormía, coloque las cosas en el sofá, me coloque el pijama, me metí a la cama, le hable a mi esposa, cerca del oído.
-Hola, mi amor- bese su mejilla, la abrace, acaricie sus piernas.
-Felipe ahorita no- estaba despierta cuando el llego, pero no quería hablar con él, no tenía humor para escuchar sus mentiras
-Mi amor te extrañé- cuando dije eso ella se levantó, yo hice lo mismo.
-Necesito dormir- lo mire molesta- mañana salgo de viaje- regrese a la cama sin decir nada, a la mañana siguiente, me levante temprano prepare las cosas, salí sin decirle nada a Felipe, el camino tras de mí.
-Tenemos que hablar- camine tras ella- ¿a dónde llevas a mi hijo? – pregunte, preocupado, ella no quería escucharme, estaba molesta.
-Lo llevo con mis padres y no tengo tiempo para hablar contigo- encendí el auto, conduje hacia casa de mis padres, quienes nos esperaban, mi padre se acercó.
-Mi amor- bese la mejilla de mi hija, la abrace, mi esposa cargo al pequeño Alex, entramos a la casa.
-¿Cuándo vuelves? – pregunté.
-Aun no lo sé madre, pero espero sea el viernes- sonreí, me despedí de ellos, de mi hijo y Sali hacia mi auto, conduje hacia el aeropuerto, unas gafas de sol, unos jeans, un saco y tenis, estaba lista, baje del auto, tome mi maleta, mi bolso, camine hacia el interior, estando dentro Ricardo marco.
-Hola guapa, buenos días- sonreí.
-Hola buen día guapo- sonrisa pícara.
-Estoy esperando por ti, cerca de la cafetería- en la mesa dos cafés, uno para ella y no para mí.
-Claro ya te vi- colgué la llamada al llegar, se puso de pie, yo me acerqué.
-Hola guapa- bese su mejilla.
-Hola- lo abrace, conversamos algunos minutos hasta el momento de abordar, durante el vuelo yo me quede dormida, al despertar, estaba el me abrazaba y su chaqueta me cubría, sonreí.
-Buenos días- nos preparamos para bajar del avión, yo no podía dejar de mirarla, de ver su sonrisa, nos entregaron las maletas, un chofer nos esperaba para llevarnos al hotel, al llegar antes de entrar pregunte- ¿compartimos habitación? - me sonroje al preguntar, tras su silencio lo decido yo- dos habitaciones por favor- entendí que quizás ella no quería compartir, subimos al elevador- tenemos una reunión a las 5:00 pm, así que tienes tiempo de descansar- la mire, al llegar a su habitación espere que ella entrara.
-¿Quieres pasar? - lo mire.
-Claro- entramos a su habitación, dejamos las maletas en la entrada, mis brazos rodearon su cintura, mis labios buscaban los suyos con desesperación, quite su saco, ella mi camisa, me quite los zapatos, ella también, desabroche su pantalón y ella el mío, sus manos recorrían mi espalda con caricias, mis manos bajaban por sus piernas, por sus glúteos, besos, sonrisas y miradas cómplices, nuestros cuerpos siendo uno mismo, una conexión que no había sentido antes, terminamos recostados sobre la cama, yo la abrazaba.
-Me gusta esto de las reconciliaciones- sonreí.
-A mí también- bese sus labios, nos quedamos dormidos.
Felipe
Vi, la hora en mi reloj, estaba en casa, solo, tome el celular y le marque.
Aineth
Dormía en los brazos de Ricardo, mi teléfono sonó, me levanté de prisa, al ver el nombre de Felipe, colgué la llamada, Ricardo despertó, por la tarde fuimos a la reunión, luego a una cena de negocios por la noche volvimos al hotel.
-Te ves hermosa- sonreí- te queda muy bien el rojo.
-¿Sí? - lo mire a los ojos.
-Si, eres una mujer muy guapa-la bese, fuimos a mi habitación, copas de vino, conversaciones.
-Guapa, inteligente, eres una mujer encantadora- me tenía boba.
Usted es un chico muy apuesto- bese su mejilla, acaricie sus labios.
-¿Aceptaría bailar conmigo? - pregunte mirándola, con la mano extendida.
-Claro que acepto- de fondo Killing me Softly, sus manos posadas en mi cintura, mis brazos rodeando su cuello, besos tímidos.
-Este viaje será inolvidable- le dije al oído, al día siguiente fuimos a reuniones por la mañana por la tarde él me llevo a conocer la ciudad, caminamos a la orilla de la playa tomados de la mano, el parecía ser otro, cariñoso, todo un caballero.
-Me gusta este lado de Ricardo- me miro.
-¿No me conocías? – la mire- me presento soy Ricardo Larrea, tengo 50 años, divorciado, empresario, estoy de viaje con una chica hermosa y encantadora, que trabaja para mi- sonrió.
-Un gusto señor Larrea tengo 28 años, tengo un hijo- sonrió.
-El gusto es mío señorita- tome su mano, la abrace, bese sus labios, fuimos al hotel, yo tenía preparado para ella, algo especial.
-Me gusta y disfruto de tu compañía- sonreí.
-Y yo de la tuya- acaricie su mejilla, llegamos a la habitación entramos y al cerrar la puerta nuestros labios se buscaron, ella hizo una pausa.
-Que linda decoración- pétalos de rosas, velas, una botella de champàn, el tomo una caja.
-Este obsequio es para ti- extendí la mano, ella tomo la caja.
-Que lindo detalle- sonreí.
-Permíteme colocarla en tu mano- la desabroché y la coloqué.
-Gracias- bese sus labios, sus labios sexys que tanto me gustan, nos fuimos a la tina, yo acariciaba su cabello, él sonreía, era un momento mágico.
-¿Te digo un secreto? - le dije.
-Me gustan los secretos- él se levantó, se dio vuelta quedando frente a mí.
-Eres una chica muy linda, físicamente, eres hermosa- sonreí.
-Gracias- sonreí- usted es un chico muy guapo, apuesto y me gustas- cuando dije eso ultimo un brillo especial en sus ojos, se acercó.
-¿Te gusto? - la mire a los ojos, tome su mano.
-Si, me gustas, me gusta como eres, como hablas, incluso tu mal humor, eres muy atractivo- suspire.
-A mí me gustas tú- bese su nariz.
-Disfruto estos viajes más de lo normal- soltamos una carcajada.
-Estos viajes son de negocios y de placer, quiero viajar por el mundo contigo- quizás me arrepienta por lo que digo, pensé.