8 AÑOS DESPUÉS
Habían pasado ocho años ya desde que Sabrina había llegado a este lugar. Este lugar la había acogido como una más de ellos, pese a que no era como ellos.
Sobrina muy en el fondo sabía que el mundo no lo recibiría como la recibieron en su reino, como una princesa, lo que era. Aquí ella era una igual y ni siquiera importaba su rango en la realeza. Algo que a ella no le importaba en realidad, ella era uno más de ellos y eso bastaba.
Mael la entrenaba todos los días, enseñándole todo lo que su hermana le había enseñado. Le enseñó combate, como defenderse de sus enemigos, como a****r a su enemigo, como matar a su enemigo. Le enseño cómo disparar su arco, como dar en el blanco, como defenderse, como volverse poderosa.
Después de tantos años, Sabrina por fin pudo ser alguien fuerte, capaz de defender a todos del peligro que existía.
Sabrina se volvió una mujer poderosa, pero también una mujer buscada por la ley. Ya que formaba parte de los ROCKOS era una mujer peligrosa para el reino del Pino, del Cerezo y de los alrededores. Pese a que no había cometido ningún crimen, el simple hecho de pertenecer a los ROCKOS, la convertía en un criminal.
Su hermano creció alejado de todo eso, Sabrina no quería que su hermano se volviera un hombre buscado, un hombre peligroso, no quería que su hermano fuera capturado o asesinado, ella quería que su hermano viviera una vida plena y libre, para eso debía liberar a su r**a y volver al reino que había abandonado hace años.
El pequeño llevaba el nombre de Daniel, Emily le ayudó a nombrarlo, ya que su madre y su padre no habían podido, ya que se habían ido antes de que el pequeño diera sus primeros pasos y dijera sus primeras palabras. Daniel era fuerte, entrenaba con Sabrina todos los días, la muchacha quería que Daniel supiera defenderse solo, quería que se volviera fuerte y que fuera papás de defender a los suyos. Guiado por un buen camino, el niño sería un gran ejemplo a seguir para todos los demás.
—Alístate Sabrina, partimos en media hora— hablo Gou Ruo, quien era el líder de la b***a. Esta vez irían por suministros para poder sobrevivir. Eso no era algo que a Sabrina le gustara hacer. Pero ¿Quién iba a alimentarlos?
—Salgo en un minuto— la chica terminó de cortar el cabello que le había crecido, ya había cubierto sus ojos y eso no lo permitiría dar batalla. La chica tenía un cabello corto como el de Gou Ruo, ya que él fue quien le corto el cabello cuando era pequeña. Tomó su arco, sus flechas y salió de su cabaña, no sin antes despedirse de su hermano —Nos vemos después, hermano.
La chica camino hasta encontrarse con Gou Ruo, mismo que se encontraba desesperado, ya se le había hecho tarde y entre más temprano ocurrieron los hechos mejor, el ejército del pino no estaría tan desplazado y les sería más fácil escapar. —Valla, hasta que por fin te dignas en venir— alegó el hombre, molesto.
—No es como si el botín fuera a ir a algún sitio— la chica rodó los ojos y se colocó el arco en su espalda.
Gou Ruo no dijo palabra, simplemente camino seguido por los demás. Se adentraron al bosque del pino y siguieron el sendero, hasta llegar con los comerciantes, una vez ahí, Sabrina lanzo su flecha , indicando que los ROCKOS habían llegado y que más les valía correr o sino morirán.
El resto atacó mientras que Sabrina se encontraba sobre el árbol vigilando que la misión no se complicara, ella debía cuidar la espalda de los demás para que salieran ilesos. Todo había sido un éxito, obtuvieron el botín sin dificultad, como las veces anteriores, pero no contaban que el ejército se encontraba cerca.
Cuando los robos a comerciantes comenzaron a ir en aumento, los comerciantes pidieron al rey que hiciera algo para frenarlo. El rey, al ver el desespero de sus súbditos decidió desplegar a su ejército para capturar y defender a su pueblo.
Pese a que Sabrina se encontraba alerta, con sus sentidos activos, apechando cualquier peligro; no logró oler la magia de los soldados, mismos que atacaban por la espalda. Su magia se encontraba oculta bajo el hermoso aroma de un lirio.
A la primera que atacaron fue Sabrina dejándola inconsciente, incapaz de avisar a sus camaradas que el ejército del pino se encontraba ahí. La chica del árbol, de esa enorme altura, capaz de ser vista por Gou Ruo. Al verla caer se alerto y pocos segundos después, el ejército ya se encontraba ahí
—¡ES UNA TRAMPA!— grito Gou Ruo, alertando a los suyos para que tomaran sus posiciones.
Gou Ruo fue derribado y sometido en el suelo, después solo miró como el ejército mataba a sus camaradas. Sintió una presión en el pacho, por no poder hacer nada para defenderlos. Solamente vio como todos eran derrotados fácilmente, por el ejército más poderoso de los cinco reinos.
Encadenaron a Gou Ruo a uno de los enormes árboles, mientras que recuperan el cuerpo de Sabrina, mismo que metieron a una de las tantas jaulas que el ejército llevaba consigo. Ruo sabia que iban por ellos, ellos eran los líderes y si el líder perece, la rebelión también.
Después de meter a Sabrina en la jaula pusieron a Gou Ruo en otra más. Los camaradas de Gou fueron dejados en el suelo, el ejército recuperó el botín y lo entregó a los comerciantes. Después partieron al reino del pino, en donde entregarían a los delincuentes en la mismísima presencia del rey.
El rey era un rey sin sentimientos, un rey despiadado, un rey que solo velaba por la seguridad de su pueblo, y no importaba quien fuera el criminal, todos terminaban de la misma manera: decapitados o en la orca.
Entonces ¿Cual sería el castigo de esos dos criminarles?
La única respuesta sería la muerte.
Morirían sin poder cumplir su misión.