Sabrina miró a Ruo y luego miró a los chicos que se encontraban frente a ellos. —Que... sorpresa— susurró Sabrina.
—Entréguense— dijo aquella princesa —El reino del Pino los hará pagar sus crímenes.
Sabrina rió —¿Entregarnos?— la miró directo a los ojos —Según tu ¿Qué crímenes hemos cometido?
—Son unos bandidos, atentan contra los nuestros, roban y más.
—Bandidos dice— Sabrina comenzó a caminar hasta donde ella se encontraba —No seríamos bandidos si en primer lugar tú r**a nos hubiera dejado partir en paz en el pasado, en cambio, nos convirtieron en sus esclavos y fieles lacayos.
—Nuestro reino no hace eso— la chica miró furiosa a Sabrina. —Nosotros acogemos a cuanto quiera entrar. No vengas a decirme lo que mi reino hace cuando está claro que es mentira— la chica miró directo a los ojos a Sabrina.
—Si claro, el mundo es muy pequeño, princesita— Sabrina mostró una sonrisa —déjame decirte que todo y cuanto reino que he visitado a lo largo de mi estadía en este lugar es un fiel explotador de mágicos ¿Por qué debería creer las palabrerías de una simple humana molesta?
—Es suficiente— el enfado sobresalía del rostro de la princesa —lutum loculo— lanzó su magia, pero Sabrina logró liberarse.
—Veamos— Sabrina habló detrás de ella —Esta humana utiliza magia de tierra— sonrió —Lanza hechizos fuertes, en serio planea deshacerse de mi— cerró los ojos —Justo ahora estoy indispuesta para luchar, es una lástima ¿No lo crees?
—Pero ¿Como?— la chica se volteó para poder mirar a Sabrina —Mi ataque no falla nunca.
—Eres lenta, princesita— Sabrina se giró y comenzó a trepar el enorme pino —Mi pequeño Draco debe estar preocupado por mi, así que es momento que valla con él— dicho eso se esfumó en el aire, dejando boquiabiertos a los príncipes.
Después se giraron y vieron Ruo Gou. Él mostró una sonrisa —Fue un placer estar ante la presencia de los príncipes— hizo una reverencia y se esfumó también.
¿Qué locura había sido esa? ¿Por qué ellos se habían ido de esa manera?
Ellos habían desaparecido al igual que su magia, eso era imposible, la princesa dominaba el sentido del olfato, podía sentir cualquier magia a lo lejos, incluso si esta era muy pequeña, pero ahora no había rastro que los llevara al paradero de los delincuentes.
—¡AAAH, MALDICION!— gritó ella y se giró, muy molesta. —Estuve a punto de llevarla con nosotros.
—No creó que estuvieras a punto de atraparla, vi sus técnicas, vi su magia y lo poderosa que es— el chico se giró y comenzó a caminar —Ni siquiera el mismo rey puede vencerla— dijo y fue seguido por su hermana menor
—También lo vi— ella aún se encontraba molesta consigo misma por no haber dado el cien por ciento de si. —Ellos dos no parecían malas personas— aceptó.
—¿Qué dices?— su hermano mayor se frenó y se giró —Nos roban el alimento, dejan desprotegidos a nuestros súbditos ¿Crees que eso es bueno?
—Estoy consciente de eso, pero si ellos fueran malos, así como nos lo hicieron creer, nos habrían matado sin siquiera pensárselo— la chica caminó hasta llegar a donde su hermano se encontraba.
El chico se giró y continuó su paso —Piensas demasiado, Violeta— dijo eso último para continuar con su camino de vuelta en completo silencio.
(...)
—¿Estas loca, Sabrina?— preguntó Rou —¿No piensas correctamente? Estuviste a punto de perder la vida y provocas más a los príncipes del Pino.
—Ya— la chica caminó hasta su choza —Lo se, pero no iba a permitir que nos llamara de esa forma— entró rápidamente —Draco, estoy de vuelta— lo llamo, pero el pequeño no se encontraba en la casa.
—Es lo que somos, Sabrina.
—Es lo que eres tú— Sabrina se giró —Si es así como te sientes— dio un par de pasos y se detuvo al costado de Ruo —Adelante, se un bandido, asesino y terrorista. Yo no seré jamás eso— dicho eso continuó su camino.
—¡SABRINA!— el pequeño Draco dejó de jugar con sus amigos y corrió hasta donde su hermana se encontraba —Que bueno que llegaste.
Sabrina se hincó y el pequeño corrió a abrazarla —Te extrañe, pequeño— Sabrina lo rodeo con sus brazos y lo apretó fuertemente. Debía dar gracias al todopoderoso por ayudarla a no morir. Por haberle permitido volver a ver a su querido hermano pequeño.
—También te extrañe, pero la señora Emily me arropó y me ayudó a dormir— dijo feliz —Ahora que estás aquí, vamos a entrenar— la tomó de la mano y Sabrina se levantó del suelo, después se encaminó junto a su hermano hasta su lugar de entrenamiento.
—¿Que me enseñarás hoy, hermana?— preguntó el pequeño una vez llegaron al lugar.
—Mejoraremos tu magia— la chica la miró —Vamos a entrenar tus puntos débiles— Sabrina se sentó en cuclillas y miró a su hermano, tomó su mejilla y le dio una sonrisa de motivación.
—¡Si!— el niño saltó de alegría.
—Entonces— Sabrina se puso de pie —Ve a ese lugar— lo señaló, el niño asintió y corrió hasta ahí —Voy a lanzarte magia y tú intentaras esquivarla ¿Esta bien?— preguntó y el niño volvió a asentir —Aquí voy— se concentró y cerró los ojos, ella no debía dejar salir su magia avanzada —acqua spiralis— lanzó su ataque y en seguida el enorme espiral de agua salió disparado en la dirección a donde Draco se encontraba.
El niño se puso un poco nervioso mientras veía como el ataque se acercaba a él, cerró los ojos y pensó su ataque —Murus Ignis— susurró, pero su magia no logró conectar con lo que pensó. Aún le faltaba práctica, tenía que mejorar su poderosa magia.
Sabrina derivó su ataque al ver que el pequeño no respondió. Se acercó rápidamente a donde él se encontraba y lo miró fijo —¿Estas bien?— preguntó ella tomando los hombros del niño.
—Lo estoy— el pequeño se encontraba cabizbajo —Es solo que me es imposible manejar mi magia. No logro conectar con ella.
—Por eso estamos entrenando— ella le dio una sonrisa —Ahora vamos— retrocedió unos pasos —Lánzame un ataque de tu magia.
—Está bien— el niño la miró con una sonrisa.
—Vamos, hermano— animó.
El niño cerró los ojos y pensó muy bien en su próximo ataque —Flammae Ignis— susurró cuando estuvo seguro de haber conectado su magia. Volvió a abrir los ojos y se dio cuenta que las pequeñas flamas avanzaban lento y al mismo tiempo se disolvían en el aire.
—Muy bien— la chica felicitó —Sigamos entrenando de esta manera— dio una sonrisa y se pesó parada en u lugar, esperando a que su pequeño hermano le lanzara su ataque.
El pequeño se pensó su próximo ataque y volvió a lanzar su magia, esta ves un poco mejor.
Eso era bueno, con la práctica y el esfuerzo, el niño pronto podría manejar su magia perfectamente.