CAPÍTULO CINCO

1111 Palabras
—¿Listos?— habló el soldado —El segundo equipo en participar será Sabrina y Emily así que pasen al centro de la arena— ordenó y luego ambas chicas comenzaron a caminar —Que la prueba comience. —Señorita— Sabrina tomó la mano de Emily y la besó. Los soldados comenzaron a a****r así que Emily se alarmó —¡Cuidado! Sabrina soltó la mano de la muchacha y se giró, comenzó a golpear a dos de ellos —Interrumpieron mi romántico momento con la señorita— dijo golpeando a otro más. —Y eso es imperdonable— continuó lanzando sus golpes hasta dejar a todos los soldados en el suelo. —Fin de la prueba— habló el soldado. Los hombres se pusieron de pie y abrieron paso a los nuevos que combatirían contra la magia de Sabrina —Que la segunda prueba comencé— ordenó el soldado y los hombres comenzaron a lanzar sus ataques. —Lo siento señorita— Sabrina tomó el cuerpo de la muchacha y comenzó a correr —No soy buena combatiendo con mi magia— sonrió. —¿Qué haces? Deja de correr o te descalificaran. —Cierto— se detuvo y bajó a Emily, dio media vuelta y comenzó a atacarlos. —glacies lotos— susurró y luego las extremidades de los soldados comenzaron a congelarse. Algunos de ellos, quienes utilizaban magia de fuego, lograron liberarse y continuaron atacando. —m****a— se quejó mientras esquivaba los ataques —aqua clavi— susurró y las espinas salieron disparadas, pero estas no lograron hacerles daño. —phoenix aquatilis— dio su ataque más poderoso. La enorme ave de agua salió disparada y logró derribar a los que aún seguían de pie. —Fin de la prueba—dijo el soldado. —Si— Sabrina brinco de alegría. Su debilidad era la magia así que no estaba segura de si pasaría o no la prueba. Los hombres se llevaron a Emily y luego Sabrina espero la orden para comenzar con su última prueba —Que la tercera y última prueba comience— ordenó el soldado y Sabrina salió disparada hacia los árboles, comenzó a treparlos y a moverse sigilosamente a través de ellos. Al encontrar el lugar Sabrina actuó lanzando su ataque —densissima nebula— susurró e inmediatamente una neblina comenzó a formarse, esta le impidió a los soldados poder ver a través de ella. Sabrina se dejó caer y luego comenzó a a****r a los soldados, logró vencer a cinco de ellos y cuando la neblina se esfumó, los que aún seguían de pie lograron atraparla. —¿Crees que eres igual de fuerte que tu hermano?— cuestionó uno de ellos acercándose a donde Sabrina se encontraba. —Claro que no— respondió la chica —El es mucho más fuerte que yo, pero ustedes no son rivales para mi. —¿En serio? —Así es— respondió y luego alzó sus pies y le depositó una patada al soldado que la había subestimado. Este cayó al suelo y luego, utilizando sus pies, atacó a los hombres que la tenían sujeta y se liberó —Lo siento, pero tengo una damisela que rescatar. Continuó atacando a los hombres y luego de varios minutos todos terminaron derrotados en el suelo. Sabrina abrió la puerta y fue a desatar a Emily. —Buen trabajo— dijo la chica. (...) —Finalmente— habló el soldado —El último equipo pase a la arena— ordenó y luego Mael y Emily se acercaron al centro. —Bien, que la prueba comience. La chica era ágil y en poco tiempo logró vencerlos a todos ellos. —Fin de la prueba. —Eres buena— alago Mael a Emily. —Si, lo soy— dijo la chica posicionándose para su segunda prueba. —Que la segunda prueba comience— ordenó el soldado y seguido los diez hombres comenzaron a a****r con su magia. —Spinae murus— susurró la chica y de la tierra salieron enormes y largas ramas con púas que impidieron que los ataques de los hombres lograran darle. —dormiens rosis— al lado de los hombres crecieron dos matorrales de rosas que liberaron un aroma refrescante que hizo que algunos de los hombres se durmieran. —Boomerang— uno de los hombres lanzó su hechizo y destrozó el muro que Emily había formado. —Flos leporis— susurró y una enorme planta surgió de la tierra, está trato de enrollarlo con su tallo, pero el hombre logró liberarse. —Twister— susurró aquel hombre —No te salvarás de esta, Emily— dijo e inmediatamente una ventisca hizo que Emily retrocediera —Ventus tondendas— el viento se volvió filoso y eso originó que el suave rostro de la chica recibiera pequeñas cortaduras. —Flos... flos venenum...— susurró, pero el viento impidió que Emily utilizara su magia. —Llegó tu hora, Emily— el hombre se acercó a donde Emily y Mael se encontraban —Sine oxygeni... —Phoenix Flamma— Mael, al ver la situación decidió intervenir. Ese hombre pretendía deshacerse de Emily y la verdad la chica le caía algo bien. El ataque de Mael se estampó en el estómago del hombre y este lo hizo quedar inconsciente. —Fin de la prueba— habló el soldado. La ventisca no dejó ver que Mael había intervenido así que eso era bueno para Emily. Los hombres se acercaron a Mael y lo sujetaron —No demores— susurró antes de que se lo llevaran. —No iba a hacerlo— dijo Emily esperando la orden del soldado. —Que la última prueba comience ahora— ordenó e inmediatamente Emily se adentró al bosque. Cuando logró dar con la choza, se escondió y comenzó a memorizar la posición de cada soldado, cuatro al frente, dos en la puerta y catorce en distintos puntos alrededor. Acabaría con ellos sigilosamente, primero se deshizo de los cuatro del frente —dormiens rosis— susurró y luego de lanzar su ataque los hombres se desvanecieron al suelo, esto hizo que los demás se alarmaran y se colocaran en posición de combate —Hola— saludo la chica saliendo de su escondite —flos vitis— susurró y luego las enredaderas salieron del suelo, enredándose en los cuerpos de los hombres restantes. La chica caminó hasta llegar a la puerta, la abrió y luego ayudó a Mael a desatarse. —Muy buen trabajo— habló el Coronel —todos ustedes hicieron un excelente trabajo y pasaron todas sus pruebas. Así que a partir de ahora ustedes formarán parte del ejército real.
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