DOS MESES DESPUÉS
—Coronel— el soberano habló —Ya han pasado dos meses desde que reclutamos a los soldados— tomó su copa y le dio un sorbo a la bebida —Quiero saber ¿Cuál es su progreso?
—Si señor— el hombre dio un paso al frente y se aclaró la garganta —Los hermanos Fenix han hecho un gran y arduo trabajo y se han convertido en los mejores soldados que hemos reclutado hasta el momento, seguido de la hija del duque de los condés y el resto es fuerte, pero no se compara con la fuerza y magia de los que le mencioné.
—Entonces prepáralos y tráemelos.
—Si, su majestad— hace una reverencia y luego vuelve a su lugar.
(...)
—Hum— Sabrina se saboreaba su delicioso fruto rojo —Esto es tan delicioso.
—Sabrina, baja de ahí y ven— Mael llega a donde Sabrina se encontraba —Es hora del almuerzo.
—Almuerzo, genial— se metió todos los frutos rojos a la boca y se descolgó del árbol.
Caminaron en silencio hasta llegar a la gran mesa de madera, en donde comían todos los reclutas del ejército.
Al término de la comida los reclutas bebieron un tarro de cerveza y luego todos se retiraron a su respectiva cabaña.
—Los hermanos Fénix— habló uno de los soldados de alto rango —Y la señorita Emily— llamó también a la muchacha —Sean tan amables de acompañarme.
Los mencionados se pusieron de pie y caminaron en la misma dirección que el soldado, llegaron hasta la oficina del Coronel y todos ellos entraron —Muy bien— habló el hombre que se encontraba dentro —Ustedes tres han sido seleccionados para formar parte del ejército del rey.
—Y ¿Cuando será eso?— pregunta Emily.
—Mañana por la mañana así que alisten todas sus cosas. Pero antes de poder entrar al ejército tienen que realizar una última prueba y ahí se decidirá todo.
—Escribiré una carta a mi padre para darle la buena noticia— sonrió.
—Bueno, yo le escribiré una al viejo y otra Molly, aunque dudo que les lleguen— susurró lo último.
—Ahora cada quien a su cabaña a organizar sus pertenencias— ordenó el Coronel. Todos asintieron y luego se fueron a su respectivo dormitorio.
—Mael esto es increíble— habla Sabrina mientras caminaban hacia su cabaña. —Nos llevarán al palacio y volveré a ver a la mujer hermosa.
—Si que lo es— sonrió y la miró —Por fin podremos cumplir nuestro sueño de ser soldados del palacio.
—Estoy tan emocionada.
Al llegar a su cabaña ambos entraron y luego Mael aseguró la puerta para seguido volver a su verdadera forma. Dio un suspiro —Mantener esta forma por mucho tiempo gasta demasiada de mi magia.
—Si— susurró Sabrina mientras se aventaba a su cama —Estoy tan agotada— al igual que su hermano volvió a su verdadera forma y luego cerró los ojos para seguido quedarse dormida en esa incómoda posición.
Mael sonrió y la cubrió con su manta. Fue a su cama y también se acostó a dormir —Descansa, hermana— susurró antes de apagar la vela que alusaba la habitación. Cerró los ojos y también se quedó dormido.
A la mañana siguiente las trompetillas que anunciaban un nuevo día sonaron. En cuanto escucharon el sonido, Sabrina y Mael se levantaron rápidamente y se apuraron. Tomaron su forma humana y luego salieron rápidamente de la cabaña para permanecer de pie fuera de la misma.
—Los hermanos Fenix— uno de los guardias los llamó —Vengan conmigo— ordenó y ellos asintieron para seguido comenzar a caminar detrás del hombre.
Al llegar al lugar de entrenamiento los tres cadetes se formaron y esperaron las instrucciones a seguir.
—Ya están aquí, señor— dijo el guardia que los había llamado.
—Bien— el Coronel se puso de pie y luego se acercó a donde los tres se encontraban —Como lo mencioné la tarde de ayer ustedes tres fueron seleccionados y ahora tendrán que hacer su prueba— comenzó a hablar —Son tres: la primera es de pelea cuerpo a cuerpo, la segunda es de magia y la tercera es de rescate. En las tres pruebas ustedes tienen que proteger a su compañero— explicó y luego fue a sentarse de nuevo.
—Mael protegerá a Sabrina, Sabrina protegerá a Emily y Emily protegerá a Mael— habló el guardia. —Los primeros que mencioné pasen al centro de la arena y que la prueba comience— dijo y fue a pararse al lado del Coronel.
Los hombres comenzaron con la prueba. Era fácil, Mael tenía que vencer a diez soldados de rango medio. Todos ellos lo atacaron, casi al mismo tiempo, pero las habilidades que su hermana le había enseñado ayudaron a vencerlos.
—Fin de la prueba— dijo el hombre cuando vio a los soldados en el suelo. Otros diez se aproximaron y esperaron las órdenes —Que la segunda prueba comience— el soldado ordenó y los hombres comenzaron a a****r a Mael con su magia.
—Ignis armis— susurró Mael e inmediatamente su cuerpo se llenó de fuego, protegiéndose de los ataques. —Fireballs— volvió a susurrar y las bolas salieron disparadas hacia los hombres, mismos que las esquivaron y luego lanzaron sus ataques. —Priamus— susurró y la llamarada de fuego salió disparada, esta se estampó contra unos cuantos. —Fireballs— volvió a lanzar su ataque y estas dieron contra los soldados que aún quedaban de pie.
—Fin de la prueba— habló el soldado. Los hombres que estaban en el suelo se pusieron de pie y caminaron fuera de la arena, esta vez diez hombres de rango alto se acercaron a donde Sabrina se encontraba y se la llevaron hasta la pequeña choza que se encontraba bosque adentro, pero antes de eso le cubrieron los ojos y ataron sus manos —La tercera prueba consiste en rescatar a su compañero, utilizando todas las técnicas posibles. Esta prueba es contratiempo y solo tienen diez minutos para hacerlo— explicó —Si están listos, que la prueba comencé.
Mael comenzó a correr hacia el bosque y comenzó a buscar la choza. Recordando en todo momento lo que su hermana le había enseñado. Siempre estar alerta, siempre ser sigiloso y rápido en los ataques.
Al dar con la ubicación de la choza busco los puntos débiles de los soldados para atacarlos primero. —Ignis serpentis—susurró. La serpiente comenzó a moverse hacia los hombres y luego inyectó magia en varios de ellos, está los dejó inconscientes.
Mael se puso de pie y luego se apresuró y comenzó a a****r a los hombres restantes con su magia, después de dos minutos todos ellos terminaron en el suelo y Mael entró a la cabaña para ayudar a su hermana a desatarse.
—Lo lograste— susurró Sabrina dándole un abrazo.
—Si— Mael correspondió el abrazo de su hermana —Tú también lo lograrás.