LA BODEGA DE LA CALLE DOS, A QUE EL SEÑOR LUIS VILLARREAL (Capítulo I)

1135 Palabras
Luis Villareal Trejo, conocido como “El Señor Luis”, como se le llamaba, por allá en barrio Rafael Urdaneta del sector El Aserradero donde nací, me crie, y viví por espacio de unos [33] treinta y tres años, el abuelo Luis, nació según su documento de identidad en año de 1916, -Luego descubrí que por error se fijó esa fecha- siendo el Primero de Enero del año 1908, su natalicio original, en la Ciudad de Mendoza Fría, del Municipio Valera del Estado Trujillo. Agricultor y artesano, educado por la vida, con ambiciones de progreso y con la mira siempre puesta en proveer para la familia, diestro para hacer cualquier cosa que aprendiera, sin que le instruyeran para hacerlo. Llega a el Pueblecito de Bachaquero, municipio Valmore Rodríguez, Estado Zulia en el año de 1948, a la edad de 31 años, luego del golpe militar que derroca al Presidente Rómulo Gallegos, donde comenzó a trabajar en las compañías y contratistas petroleras de la época, el descubrimiento de petróleo en la localidad, trajo una oleada de inmigrantes desde otros lugares de Venezuela. Bachaquero estuvo asentada sobre el Lago de Maracaibo, entre Ceuta y Pueblo Viejo, como parte de la extensa proyección de poblados palafíticos que se extendían en la costa oriental del lago, el nombre que se le asignó a Bachaquero, ese conglomerado de casas sobre el agua, provino de tierra, ya que durante la exploración petrolera en esa zona, se asentaron sobre abundantes nidos de bachacos, que son una especie de hormigas grandes y rojas que tenía sus colonias a lo largo y ancho de la población naciente para ese entonces. El abuelo Luis, llego al sitio en mención fue el promotor de la ocupación de unos terrenos que pertenecían a la Empresa petrolera SHELL y a punta de machete, logro un gran claro en la espesura de vegetación, en el lugar que el determino erigiría su nuevo hogar, lugar que fundó como “El Aserradero”, por estar cercanos a un Aserradero que proveía de madera procesada a la compañía petrolera. Por aquellos lugares había Guardabosques, que mantenían la custodia de los terrenos, más aun, por las cercanías de los campamentos petroleros de las empresas extrajeras que había asentado su base por allí cerca. Abuelo Luis, le gustaba aprovechar la compañía de nosotros sus nietos y en ocasiones, vecinos que ocasionalmente llegaban a saludarle para comenzar sus interesantes historias de un pasado lleno de aventuras y desafíos, un relato impactante fue cuando, el 13 de Noviembre del año 1939 un pavoroso incendio destruyó Lagunillas de Agua con un saldo de más de 200 muertos. Lugar donde vivió poco tiempo, pero pudo sobrevivir este desastre, donde tenía la compañía de una pareja llamaba María Elsita. Con quien procreó una niña, que, por cuestiones de su pobreza y la desatención social, padeció de un estado febril que la condujo a la muerte a muy corta edad -historia relatada por el mismo, sin registros existentes- existen varias hipótesis sobre las causas del incendio que impulsó el definitivo y determinante traslado de la población a tierra firme. Lo cierto es que la actividad petrolera produjo una capa aceitosa sobre el lago, la cual tenía el potencial de incendiar las casas de madera construidas sobre palafitos en el lago. Una hipótesis es la caída accidental de una lámpara de kerosene al lago desde el Bar Caracas, un local que ocupaba parte del caserío y que nunca debió estar ahí, es mi opinión y bueno la historia pasada tenía muchos reveses y lo que pasa, eso mismo, pasa. Pero gracias al padre, mi viejo vivió para contarlo, y su vida transcurrió en un caserío fundado por él, que pronto se convertiría en un barrio próspero y recurrido por más inmigrantes de otros estados que harían vida y que frecuentarían la “Bodeguita del Señor Luis.” Abuelo Luis, convivió con María Margarita Pérez los años de 1912-1980, -mamá margarita, como le llamaba-  oriunda de Chejende, Estado Trujillo, madre de mi madre Consuelo Villarreal nacida y fallecida en los años de 1950-1977, fue la segunda de esta familia, junto a Luis Villarreal Hijo, quien fue su primer parto en compañía de abuelo Luis, ya que Mamá Margarita contaba con un hijo que trajo de su tierra natal, Blas Pérez, quien falleciera en Septiembre del año 2018, pero cuando tuvo su edad de responsabilidad, se fue a vivir al Estado Aragua, donde formo su familia. Del matrimonio de mi madre, surgimos cuatro hermanos, José Morales, mi primer hermano y el mayor de todos, le sigue Coromoto Morales, entro en tercer lugar Félix y ya en la recta final, llega Gisela Morales, convivíamos en una casita modesta construida por abuelo Luis, quien sin perder tiempo instalo una bodeguita al lado de esta, lo que permitió mantenernos gracias al emprendimiento y los trabajos tan elaborados que abuelo creaba, por su condición de artesano, carpintero. -Todero como lo veía yo- De lo que tengo memoria, ya mis padres estaban separados, mi madre tuvo que salir a buscar empleos para contribuir en las necesidades del hogar. Generalmente obtenía trabajos casuales en tiendas y zapaterías del pueblo, donde llego a gozar del aprecio de quien la conocía, contando con algunos admiradores que la frecuentaban recurrentemente con los que siempre contaba con apoyo cuando se requería, mientras ella estaba ausente, nuestra vida transcurría dentro del cuidado de mamá Margarita, una ancianita dulce, trabajadora, de baja estatura, contaba con un gran y redondo lunar que le sobresalía del borde del labio superior, la recuerdo con sus batas de casa y nunca se quitaba un moño que le permitía recoger sus canosos cabellos. En las noches se veía como una persona diferente, pues al soltar su moño se dejaba ver una larga cabellera que le llegaba a la cintura, nuestra casita tenía dos habitaciones muy reducidas, habían tres camas en ella y nuestras “Mamás” nos dividían a la hora de dormir, la chicos dormían con mamá Margarita y los terribles con mamá Consuelo y el abuelo Luis, bueno le toco dormir a parte él dormía en la bodeguita colgado en su hamaca, hubo dos situaciones por la que dormía aparte, la primera y la razonable, que es la más graciosa, le gustaba algo la bebida espirituosa como le dicen por acá, y a mamá Margarita no le gustaba recibirlo en esa condición y lo corría rapidito del cuarto. La segunda, es porque debía cuidar del negocio, pues siempre fue productivo y la bodeguita era bastante amplia, sus entradas, porque tenía [5] cinco puertas de madera, pintadas de una caoba obscura que tenían un cierre solo desde adentro con unas fuerte barras de acero, como una especie de travesaños para evitar abrirlas, mi viejo pensaba en todo, a parte tenia pasadores pequeños, toda una tecnología en seguridad.
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