Diecinueve

2936 Palabras
Toque el timbre que estaba al lado de la puerta y nos abrio un señor que habia visto un par de veces. -Buen día.- dijo y nos dejo pasar porque ya nos esperaba.-¿Es mucho? -No tanto.- le dijo Traviz.- Esta es la primera. Le entrego la carta que escribi en su oficina. -A las otras las haremos ahora, ¿Podemos quedarnos? -Si alli tienen un sofa.-nos señalo los mismos. -Gracias. El señor se sento alejado de nosotros en su escritorio, encendio su pc y comenzo a trabajar. El dia anterior le habia enviado las cartas que Tamara Kim recibia. -Transcribe lo que dije, lo grabaste ¿Cierto?.- me preguntó. -Si, pero hay un problemas. -¿Cual?? -Que si lo escucho una vez mas, me enamorare de ti.- bromee. Puso los ojos en blanco pero aun así rio.- Esta bien, lo hare yo, tu comienza a escribir la tercera. -Gracias corazón.- le di mi celular y yo me dispuse a escribir. La primera había comenzado con "Querida", la segunda con "Anhelada", entonces.. "Amada Tamara, si eres amada.. por mi. Juro que esta sera la ultima carta anónima que recibiras de mi, te prometo que las demás seran firmadas por mi nombre. Dare mi cara, tal y como te lo mereces. ¿Sabes? mi intuición, mi corazón y mi alma me dicen que estamos destinados a estar juntos, es por eso que voy a pararme frente de ti, aunque llueve y aunque odio mojarme.. estare alli por y para ti." -Agrega " Tu sabrás que soy con solo mirarme, no hace falta que preguntes,tu sabras porque tú corazón te lo dirá, porque mi mirada transmitirá el amor que siento. Por favor nunca menciones otra vez estas cartas, porque no vale la pena recordar mi cobardia, solo quiero que hablemos de lo valiente que fui al pararme frente de ti y decirte que eres la mujer de mi vida. Te veo en unos segundos."- dijo Traviz apoyando su mano en mi hombro. -Eres un tremendo poeta.- le dije empujando un poco su cuerpo. -La verdad que si. Algun dia endulzare tus oidos con palabras para ti. -Mejor endulza mi trasero y lamelo hasta que... -No estan solos.-dijo el señor sin mirarnos, interrumpiendo nuestro momento. Ambos nos miramos y reimos. -Sigamos con el trabajo.- dijo Traviz. Tuve que concentrarme en lo que hacia, para no caer en la tentación que tenia a mi lado. Sabia que cuando la mision tuviera éxito, podria follar con el, todo lo que quisiera. ******* Al mediodia nos separamos. Yo debia encargarme de buscar al niño que le entregaria las cartas a Tamara, mientras que Traviz debia hablar con cualquier guardia de la empresa que le facilite entrar, romper las llantas del auto de Gliin Michael. Sabia que aquello le tomaria mucho tiempo. Un poco antes de las 16 retire la primera carta, para ir con Liam el pequeño hijo de un ex cliente, para que se acercara a Tamara Kim y le entregara aquella, cuando ella salia a su descanso en esa clinica donde trabajaba. "Espero sea seguro" dijo mil veces el padre de Liam. Tuve que hablar mucho con el y hasta manipularlo para que me dejará usar a su hijo. Kim se vio sorprendida y como toda persona miro a los alrededores, sospechando de todos, pero nadie le hizo caso. Por fortuna ella no se quedo a preguntar, a buscar y nada por el estilo. Simplemente sonrio. A las 19:30 ella salió del trabajo y el niño otra vez que acercó a darle la segunda  carta. Le preguntó algo pero como yo le indiqué al niño, el no habló. Me alivio saber que todo estaba saliendo como lo planeado, porque demostraba que no fue en vano todo lo que tuve que esperar. Minutos después tenía un mensaje de Traviz Dlass. Traviz: Todo listo, estoy con Nora esperando que salga Gliin Michael. Lean: Suerte, nos vemos en un rato. Invité a merendar al hombre y a su hijo, para hacer algo de tiempo. Y dejar de estar esperando en ese lugar, además a los tres se nos notaba el hambre. Cuando entramos al café y pedimos, me llegó otro mensaje de Traviz. Traviz: Necesitaré al niño un poco más, dile que se quedé un poco más luego de que entregue la última carta. Lean: ¿Para que? Traviz: luego verás, ahora estoy haciendo un poco más de cosas. Lean: ¿Ya habló Nora con Gliin Michael ?. Traviz: Lo está haciendo. Por favor, haz que el niño corra hasta frente la fuente de la plaza principal. Avísame cuando lo haga. Lean: Está bien corazón ♡ Traviz: ♡ ok, corazón -Necesito que se quedé un poquito más que las 10.- le dije a mi excliente. -Pero Lean... -Te pagaré más.- me agaché un poco al niño.- Si te quedas un poco más te compro el juego que quieras de la play station ¿Si? -¡Si!.- gritó alegre y se lanzó a abrazarme. - El está de acuerdo.- le dije a su padre. El sólo suspiró. Nos quedamos en aquel Café una hora más, a las 10 en punto salimos. -Esta es la última carta.- se la di.- Cuando ella la tome vas a correr detrás de mi ¿Si? Sólo ten cuidado. -Yo los espero aquí.- dijo su padre. -Lo cuidaré.- le avise. Nos cruzamos y dejé al niño en la vereda, yo me quedé a unos metros de allí. Tamara Kim salió, el pequeño se acercó y le dio la carta. Ella la leyó y lo miró justo cuando comenzó a correr detrás de mi. Afortunadamente ella lo siguió. No me preocupaba mucho porque era un lugar peatonal, allí sólo se andaba a pie. Unos metros más allá me encontré con Traviz, me detuve. -¿Ahora que? El niño llegó a nosotros y mucha gente se puso detrás de el, impidiendo el paso a Tamara que seguro lo perdió. -Escucha muchacho.- le dijo al niño y le entregó una botella.- Ahora irás con aquel niño y te quedarás allí, cuando el vaya a darle la botella al chico rubio, tu se la darás a la chica de las cartas ¿Entiendes? -Si.- sonrió ampliamente. -Ve a esconderte con el detrás del árbol. -¿Qué es esto? -Tambien usé a un niño para que le de "señales a Michael", Nora lo hizo creer. -¿Dónde está Gliin Michael?. -A unos metros de aquí, toda la gente que está aquí son contratados, ellos harán una ronda en un minuto, cuando llegué Michael. Tu sólo sigueme la corriente. Traviz hizo un movimiento con la mano y la gente comenzó a dispersarse, todos hicieron una ronda alrededor de nosotros dos. Michael quedó justo detrás de Traviz, mirándonos con atención. Tamara detrás de mi de la misma manera. Traviz clavó una rodilla en el piso mojado, y sacó una rosa. -Soy tu mejor amigo, Aiden.- me dijo.- Pero está noche, frente todas estas personas.. estoy aquí queriendo ser algo más para ti. Sin querer, sentí mis orejas calentarse. - Quiero dejar de ser quien te consuela, quiero ser quien te ame, quiero ser á quien extrañes.. al que abracés, al que beses, al que ames.- se puso de pie y me acarició la mejilla.- Te amo con toda mi alma Aiden, y siento muchísimo no haberme dado cuenta antes. Me miró y sonrió amablemente. Mi estúpido rostro seguramente se puso rojo, pero no me preocupaba aquello. Me hacía mucho ruido el corazón, latia con mucha fuerzas.. como si quisiera salir de mi pecho. -¿Me harías el hombre más feliz del mundo aceptando el amor que te tengo?.- preguntó. Debía actuar... Le sonreí justo antes de rodear su cuello con mis brazos y besarlo con toda la fuerza que tenía. Sus carnosos labios se empujaron a mi, y cuando le di paso a su lengua, sentí como las gotas de la lluvia se colaban entre ellas. Un rico beso bajo la lluvia. -Debemos seguir..- susurró. Nos separamos, el me tomó de la cintura y también como los demás, nos alejamos de allí. Michael y Tamara quedaron frente a frente, prácticamente solos. Ella seguramente no estaba disfrutando la lluvia por mirar a su mejor amigo. Michael seguramente no estaba molestó por estar sin paraguas, el sólo miraba a su mejor amiga. Con Traviz fuimos hasta detrás de los árboles donde estaban los dos niños. -Ahora vayan. Los dos fueron corriendo hacía ellos, que los miraron asombrados. Aún así, sin preguntar más, cogieron las botellas. Michael dijo algo que no escuché y ambos las bebieron. -¿Qué es eso?.- le pregunté. -Love's drug.- me respondió Traviz. -¿Que?.- pregunté.- ¿Estas loco? Es muy pronto. -No, ellos ya son amigos y ya existe un cariño. Sólo había que manipular algunas cosas, funcionará. Regresé mi mirada a ellos, justo cuando Michael dejó un beso tímido en sus labios. Tamara sonrió avergonzada y también dejó un poco en su mejor amigo. Segundos después se abrazaron de una manera tierna. Nunca había visto a dos personas abrazarse así. -¿Cómo es que ellos se abrazan así? Recién tomaron la pastilla. Traviz se encogío de hombros. -Quizás ya se amaban y no se daban cuenta. Los niños llegaron a nosotros y nos metimos debajo del techo de una tienda cerrada. Michael y Tamara se fueron caminando en dirección al complejo de natación, seguramente al coche de la chica. -Debo llevar a Tin con sus padres.- dijo poniendo su mano en la cabeza del niño.- ¿Me esperas?. -Si, aquí en unos 10 minutos.- le dije tomando al otro nene para llevarlo con su padre. Caminé en silencio y me despedí de la misma manera de ellos. Me sentía algo molesto. ¿Por que? No sabía realmente, pero sabía que lo estaba con Traviz Dlass. Regresé al lugar y el ya me esperaba. Me sonrió y quiso acercarse a besarme pero me hice hacía atrás. Me miró extrañado. -¿Qué pasa? -Hablamos de no ocultarnos cosas Traviz. No puedes darle la pastilla a alguien sin preguntarme, hiciste todo por tu cuenta. -Tienes razón, pero actúe porque sabía que sería lo mejor. ¿No estas contento? Ya nos sacamos de encima este caso. -Pero no fue un trabajo en equipo, fue lo que a ti se te antojó , desde el inicio. - No digas eso, tu también hiciste lo tuyo. -Nunca sin consultarte. -Esta bien, perdón ¿Si? No lo volveré hacer. - No confío en ti.- me crucé de brazos. Traviz sonrió y dejó un pico en mis labios. -Vamos perdoname.- dejó otro. -mmmm no se.- puse los ojos en blanco. Se colocó detrás de mi y apoyó su entrepierna en mi trasero. -¿Y si te follo me perdonas? -Depende de que tan fuerte.- dije y fue como una señal para el, que me tomó de la mano y tiró de mi. Caminamos rápido bajo la lluvia hasta una calle vacía donde estaba estacionado sólo su coche. -¿Me vas a follar aquí?.- me apoyé en la puerta del vehículo y los traje hacía mi tomando su corbata mojada.- Porque me encanta la idea. -¿Adentro o aquí fuera?.- susurró sobre mis labios. -Fuera..- susurré antes de besarlo. Sus fuerte manos me tomaron de la cintura con fuerza y me pegó a el. Una de sus manos tampoco tardó en colarse debajo de mi pantalón. -Estas caliente. -Asi me pones.- bajé mi mano al borde de su saco y se lo quité. Miré como esa camisa blanca se pegaba a su cuerpo. Como sus músculos se marcaban perfectamente. -Bendita sea la lluvia.- dije antes de quitarle la camisa por arriba de su cabeza. -¿Me vas a desnudar aquí? En plena calle?. -Llueve tan fuerte que nadie vendrá.- dijo rápido. Besé su cuello y con mis dos manos bajé su pantalón. Cuando tomé su m*****o, me sentí mareado. Mierda. Sentí sus besos en mi cuello y en como me giró para bajar mi pantalón y boxer. Apoyé mis manos en el auto y abrí las piernas. La cabeza me daba vueltas. Traviz me besó la nuca, y sus labios se sentían más caliente por el agua fría que caía del cielo. Besó mi espalda, y bajó hasta quedar en medio de ella. -Estas hirviendo..- me dijo.- ¿Te sientes bien?. -Demasiado bien, sigue.- supliqué. Su aliento chocó en mi piel y me sentí en el cielo cuando tomó mis nalgas, abrió y se metió entre ellas. Su lengua pasó una , dos y tres veces por mi abertura, antes de sentir su pene. -Me dejaste abierto ayer.- susurré.- sólo entra. Traviz me sostuvo de la cadera y se empujó lentamente. Perdí el equilibrio y seguramente iba a caer si no fuera por sus fuertes brazos que me sostuvieron. -Creo que no estás bien.- me susurró en el oido. Como pudo me giró y pensé que me miraría enojado por no poder follar, sin embargo el me sonrió amablemente. Su cabello se pegaba a la frente, su piel se veía más pálida que de costumbre y sabía que era por la lluvia, sus hermosos rasgos se veían claros para mi, pero lo que más me llamaba la atención era su sonrisa. Tocó mi frente y asentió. -Definitivamente tienes fiebre.- suspiró. Tomó mis manos y las puso en sus hombros. -Agarrate lo más fuerte que puedas.- me dijo. Desabrochó mi camisa y me la quitó, luego se agachó un poco para bajar mas mi pantalón. Me tomó de la cintura otra vez y me hizo a un lado para abrír la puerta del auto, hizo que entrará. Allí me quitó los zapatos. - No te preocupes, pondré todo en una bolsa. Cerró la puerta y allí se sentía menos frío que afuera, pero me encontraba desnudo, y aquello no iba a ayudar. No se que hizo Traviz atrás, pero a los dos minutos entró también, y seguía sin camisa. Tocó un botón y el vehículo se puso cálido de repente. Del asiento de atrás sacó una prenda de lana y la puso sobre mi. - No tardaré más de diez minutos en llegar a casa, cubrete con eso. Me abracé a la prenda en busca de calor. Sentia frío, tenía temblores y comenzó a dolerme el cuerpo y la cabeza. No descansaba bien desde días anteriores, la noche pasada dormí en mi coche, y para empeorar ese día no paré un momento, creo que la gota que colmó el vaso fue exponente a la lluvia. Traviz condujo así mojado y sin camisa, pero el no se veía enfermo. El se veía jodidamente sexy. -Llegamos.- dijo.- Espera que traeré un paraguas. El salió y me permití ver su casa. Se veía bonita desde afuera, parecía acogedora. Cuando regresó abrió el paraguas y abrió la puerta. Se agachó un poco y puso mi brazo alrededor de su cuello. -Sosten el paraguas, te cargaré. -¿Que?.- reí y luego tosí. - Vamos que necesitas acostarte. Tomé el paraguas y el prácticamente me cargó hasta la entrada de su casa, donde me bajó y sostuvo otra vez de la cintura. Había una toalla colgada en el perchero, el la puso en mi cabeza. Sin soltarme, se bajó el pantalón y el boxer. Ya no tenía una erección y me sentí como un imbécil. Se quitó los zapatos y así juntos y desnudos nos adentramos a su casa. No pude ver mucho, pues la cabeza me daba vueltas. Sólo supe cuando me acostó en una cama y me cubrió con una cobija. Luego puso un paño frío en mi frente. -¿Quieres algún medicamento?.- me preguntó. Se sentó a mi lado. -Disculpame. -¿Por que? -Por enfermarme así. Hace mucho que no me sucedía. - No es tu culpa Celles Lean.- sentí unas palmaditas en mi pecho y se levantó. No sabía si me sentía extraño por estar enfermo o por el hecho de que hacía mucho tiempo que alguien no cuidaba así de mi. -Abre la boca.- lo escuché decir. -¿Pondrás tu pene?.- bromee. -Esta noche no.- rió. Me hubiese gustado no tener ese paño en mi rostro para poder ver su sonrisa. Abrí la boca y el puso una pastilla en mi boca. - No la tragues, deja que se disuelva en tu boca. Escuché que se movía por el lugar, hasta que levantó las cobijas y se metió debajo de ellas. Levanté un poco el paño para mirarlo. -¿Dormirás conmigo?.- pregunté y vi que el estaba vestido con el pijama. - No es como si tuviera otra cama para dormir.- dijo con obviedad. - No quiero contagiarte. Me miró unos segundos en silencio, hasta que sonrió. - No te preocupes, no suelo enfermarme. Se acercó, me quitó el paño, salió de la cama y entró a lo que supuse era el baño. -Ya estaba caliente.- dijo regresando.- Con la pastilla estarás mejor, ahora cierra los ojos. Lo hice y el paño frío se sintió bien sobre mis ojos. Se acostó otra vez y apagó la luz. -Soy inquieto para dormir.- le advertí. -Te daré una nalgada y vas a calmarte. - No creo que funcione.- bromee.- quizás me quiera mover más para que me golpees otra vez. -¿Entonces que funcionaría?. -Que me abraces.- solté sin pensar. -¿No sería muy íntimo?.- el sonó incómodo. -Bromeaba.- me corregí.- Es más probable que yo te abrace a ti mientras duermo. ¿Te molestaría?. - No realmente. Ninguno habló otra vez y yo me dormí pensando que tal vez se sentiría bien abrazarlo.
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