Veinte

2998 Palabras
Se sentía demasiado comodo como para ser bueno. Al despertarme no recordaba donde estaba y me tomó un buen rato darme cuenta y tener presente que no me encontraba en mi casa, en el departamento de mi madre, en mi auto y mucho menos en casa de George. Estaba nada más y nada menos que en casa de Dlass Traviz. Percatarme de esto y saber que se trataba de el, era su inigualable aroma. También en como su gran mano estaba en mi abdomen y en como su pene erecto, reposaba entre mis nalgas. Antes de hacer algo me quede escuchando su respiración, la cual era lenta y me daba indicios de que definitivamente estaba durmiendo. A pesar de estar a oscuras, al girar un poco mi cabeza, pude verlo durmiendo plácidamente. Traviz era guapo, muy guapo. Por ende se me hacia un poco difícil creer que vivía solo. Aunque pensando un poco más, eso era exactamente lo mismo que los demás pensaban de mi. Me giré completamente, Traviz se removio, suspiro y quedó boca arriba. Era una oportunidad perfecta para devolverle el favor de la noche anterior. Al fin y al cabo ya no me sentia mal. Bajé un poco y quité las molestas sabanas de su cuerpo, su pene parecia satisfecho con esta acción. Me acerqué un poco y apoyé mi nariz en el. Dulce olor a hombre, sonreí y saqué mi lengua la pasé por toda la extensión. Se removió y gruñó, dandome un gran placer auditivo. Tambien me dio pie a que siga con ese jueguito. Abrí la boca y lo tomé por completo, sin quitar la mirada de su rostro. Moví la lengua y lo saqué un poco para meterlo otra vez. Gruñó una vez  y por fin sus ojos se abrieron. Sonrió y llevó su mano a mi cabello, me empujó hacia abajo para que metiera su pene completamente en mi boca. -Que buen despertar..- gruñó. Dejé que el moviera sus caderas, adoptando un ritmo que hacia lagrimear los ojos. Su glande tocaba mi campanilla, y tenia que aguantar las nausas que me causaba ese roce. Aun asi estaba lejos de darme algun tipo de asco. Si me encantaba todo aquello. Sin embargo yo mismo tenia mi pene erecto y goteando, mientras que mi trasero estaba ansioso por ser penetrado. Con fuerza me saqué el pene de la boca y me levantè un poco. Traviz me mirò atento, sonriò y apoyó su mano en mi cadera. -Supongo que quieres tu turno de disfrutar.- dijo comiendome con la mirada. Me excitaba que sus ojos desprendieran tanta lujuria. Posè mis mano en su pecho y clavè mis rodillas en el colchon, a cada lado se su cuerpo. Me senté sobre su pene, este quedo entre mis nalgas. Traviz empujó su cadera, entrando asi completamente en mi cuerpo. Clavé mis uñas en su piel y gemí alto. -Que rico eres.- le escuché decir. Me incliné sobre el y le besé la boca. Traviz me abrazó de la cintura y sus caderas comenzaron a moverse rápido, apoyando sus pies en la cama y haciendome desear abrirme más. -No voy aguantar mucho esta vez.- dijo sobre mis labios.- ya aguanté toda la noche tu culo pegado en mi. -¿Por que no me despertaste para follar entonces?.- gemí. -Tenias que descansar.- fue hasta mi oreja para lamer. Algo dentro de mi se estremeció al escuchar aquello. Pero no me detuve a analizarlo. De pronto un celular comenzó a sonar. No era el mio, por ende era el suyo. Quise hablar pero sentí una nalgada fuerte. -Dejalo.- gruñó. La velocidad de la penetración aumentó. Mordí mi labio, eso me ponia muy caliente. -Correte dentro de mi, Traviz.- le gemí alto y sensual.- Quiero todo dentro. El agarre en mi cintura se apretó y con un movimiento rapido cambio de posición, asi quedé boca arriba. Sus fuertes brazos quedaron al costado de mi cabeza y su rostro a mi merced para ver las expresiones que puso mientras llegaba a su climax. Fue exquisito e hizo poner más duro a mi pene. Traviz salió de mi y en ese momento me percaté de que mi celular tambien sonó. -Debe ser Lamas.- dijo por fin Traviz. El mismo alcanzó mi celular de su mesa de noche y me lo entregó. -Lean, ven a la oficina.- escuché al jefe Lamas. -¿Hoy? Se supone que despues de terminar un trabajo tengo dia libre. Mordí mi labio porque Traviz apretò la punta de mi pene con su pulgar. -Tu ven y ya, Lean.- suspiró.- Y dile a Traviz que venga tambien, y que deje de ignorar mis llamadas. -¿Eh?.- pregunté sorprendido. -No tarden.- Lamas cortó. Miré a Traviz y este se agachó para besarme la boca. Dejé el celular sobre la almohada y me entreguè a su beso. -Lamas.- dije y mordí su labio inferior. -¿Que quiere ese viejo?. -Que vayamos.- llevè mi boca a su cuello.- Y por alguna razon sabe que estamos juntos. Traviz rió y subió la velocidad de su mano. Gemí alto. -Maldito..- gruñí. -Correté para mi.- lo dijo como si fuese una orden. Orden que obedecí sin pensar. Me corrí en su mano, arqueando mi espalda. Traviz lamió mi clavicula como si fuese un manjar. -Eres demasiado sexy cuando te corres.- susurró a mi oido antes de separarse de mi. Yo no tenia ganas de hablar, aun peleaba por recuperar mi respiracion. Además queria admirar su cuerpo desnudo cuando salio de la cama. -Ire a ducharme.- dijo.- Si quieres ven, aunque pensandolo bien, si queremos ir rapido a la oficina, no es muy buena idea. Se perdio detrás de una puerta que supuse era el baño. Al quedarme solo y sentarme en la cama, sentí su semen bajando por mis piernas. Habia practicado sexo sin proteccion otra vez con el. No me preocupaba el hecho de las enfermedades, pues al fin y al cabo en la asociación siempre teníamos exámenes medicos. Lo que realmente me hacia pensar era el hecho en si. En dejarme llevar tanto por la lujuria que en todas las ocasiones que se me presentaban con Traviz, en no tener consciencia de mi alrededor. ¿Tan caliente me ponia? La respuesta era si, y lo sabia. Busqué mi ropa por la habitación y luego recordé que la noche anterior la lluvia la habia empapado. Traviz salió del baño, completamente desnudo. Sin descaro me quedé mirando todo de el. -Woao..- le dije pasando la lengua por mis labios. -Ve.- señaló al baño.- y deja de babear por mi. Parecia encantado ante mi mirada. No podía quedarme atrás, y atiné a caminar coqueto hasta llegar a esa puerta. Me giré a mirarlo y el no quitaba los ojos de mi trasero y mis piernas. -Maldito Lamas.- dijo.- Si no nos estuviera apresurando, podria follar ese hermoso culo en la ducha. -Vamos Traviz no te enojes, que otro día te concederé el deseo. Sin decir más entré al baño. Lugar inmenso y lujoso. Se notaba que Traviz tenia bastante dinero, aunque yo no me quedaba atrás. Me duché rapido hasta quedar lo suficientemente limpio, al contrario de el, a mi no me gustaba mojar el lugar, por lo que me sequé y envolvi el cuerpo con un toallon. Cuando salí, Traviz ya estaba vestido con un pantalón formal n***o y una camisa simple de color blanco. Sexy, guapo, obviamente. -Puedes ponerte este traje.- dijo cuando me vio, levantando el traje que tenia en la cama.- Debo decir que escogi el color que mejor te sienta, pero consideré tambien el talle. Es mio, pero creo que te quedaria muy bien. -Un poquito apretado, aqui...- apreté mis nalgas. -Tendré que controlarme bastante. Sonreí. -No hace falta que te controles, siempre y cuando no estemos cerca de Autin Jonh. Negó con la cabeza y continuó sonriendo mientras salia de la habitación. -Eres todo un caso. Por cierto, vistete rapido que debemos irnos. Salio y pude vestime con su traje color azul francia. Como predije, me quedó un poco apretado en el trasero y en las piernas. Me peiné frente de su espejo y me puse los zapatos que tenia al lado de la cama. Salí de la habitación y tuve que seguir el ruido de Traviz para encontrarlo. La casa era bastante grande. -¿Como es que tienes una casa tan grande para ti solo?.- pregunté al verlo. Se encogio de hombros y tomó las llaves de su casa para abrir la puerta. -Vamos.- se acercó a mi para poner su mano en mi espalda baja y guiarme fuera. El toque de su mano quemaba. Mi cuerpo quería ser tocado por el. Por fin subimos a su auto. -¿Que crees que quiere Lamas?.- le pregunté. -Teniendo en cuenta mi experiencia, diria que nos tiene otro caso, o la señora Gliin no quedó satisfecha. -Se me hace difícil creer que tu o yo dejemos insatisfecha a alguien. Traviz entendió mi doble sentido y sonrió de costado. -Tienes razón, bombón. -Oh te pusiste coqueto.- puse mi mano en su pierna y subi hasta el muslo.- ¿Tanto te gusto? -Me pones caliente siempre.- fue sincero. Detuvo el auto, me tomó de la nuca y me besó. No me quedé atrás y tambien seguí ese exquisito beso. Hice temblar a Traviz. En un momento apoyó su frente a la mia y nuestras respiraciones chocaban en la boca del otro. -Basta que si te sigo besando, me voy a excitar.- dijo.- Y debemos llegar. Lamí sus labios antes de regresar a mi lugar. -Conduce entonces. Amaba cortar el momento asi, dejarlo con ganas de más, porque eso hacia que cuando nos besemos otra vez, sea mas intenso; obviamente si el no se ponia vengativo. -Maldito.- dijo y pellizcó mi pecho. Aun asi se puso en marcha y llegamos al edificio. En ese lugar me puse alerta. No podia actuar libremente, porque en cualquier momento me cruzaria con Autin Jonh. Y realmente no me convenia que me viera con Traviz. Subimos al ascensor. -¿Tengo tiempo de ir a buscar mi desayuno?. -No creo.- Traviz apoyó otra vez su mano en mi espalda baja.- Primero vamos a ver a Lamas, y luego desayunamos juntos ¿Quieres?. -Está bien.- tomé su mano y la bajé para que tocara mi trasero. Lo apretó, pero tuvo que dejarlo cuando se abrio la puerta del ascensor y entraron algunas personas de limpieza. Bajamos en el ultimo piso, asi sin tocarnos. Traviz golpeó la puerta de Lamas. -Pase.- se lo escuchó decir. Abrió y a quien primero vi fue a la señora Gliin. Mierda. O no...? Ella sonrió, al igual que Lamas. -Son excelentes en esto.- dijo en un tono nuevo para mi. -Los felicito.- dijo Lamas muy contento como para ser común. La señora Gliin nos dio la mano a ambos y luego sacó dos sobres, los cuales nos entregó uno a ambos. El sobre estaba pesado. -¿Y esto?.- pregunté informalmente. Cuando quise corregirme ella habló. -Pago extra porque estoy encantada con el resultado. Esta mañana mi hijo y Tamara desayunaron juntos en casa, se ven tan enamorados..- suspiró.- Hasta hablaron de que tienen planes de bodas. -Escogi los mejores para usted, señora Gliin.- El jefe Lamas habló. -Lo sé, y es por eso que usted y su asociacion tienen la recompensa que les di. Además, mi cadena de supermercados está disponible para cualquier mision que deban realizar, obviamente que no me traiga consecuencias negativas. -¡Muchas gracias!.- Lamas exclamó. -Le dejaré el numero de mi gerente. Podran contactarse con el. -Es usted muy amable.- Traviz por fin habló. -Ustedes son geniales.- nos dijo a los tres.- Ahora me voy, que necesito hablar con mi nuera. La señora Gliin se fue y Lamas nos abrazó. -Tiene razón, son geniales.- nos soltó y fue hasta su escritorio, del cual tomó un cheque.- Esto es muchisimo dinero. -Ah por eso estas tan feliz. -Es obvio.- Sonrio.- Por eso quería que vinieran rapido. -¿Como sabia que estabamos juntos?.- no pude evitar preguntarle. Se encogio de hombros. -Se les nota que tienen algo y la única manera que Traviz no atienda el celular es que tenga a alguien en su cama. Supuse que eras tu. Traviz puso los ojos en blanco. -¿Ahora podemos retirarnos?.- preguntó. -Por ahora si. Luego del almuerzo vendrá un cliente, para ti Traviz. Tu Lean ayúdale hasta que se te asigne un otro caso. Los dos asentimos y salimos de su oficina. -¿Vamos por el desayuno?.- le pregunté. Traviz sonrio y negó.- Creo que no. -¿Por que?. No pude escuchar su respuesta porque Autin Jonh aparecio frente de nosotros. -Buen dia.- dijo de una manera tan egocéntrica que me dieron ganas de pegarle. -Buen dia.- respondi yo. Traviz palmeó mi hombro y se alejó, pasando de Jonh e ignorandolo. -Nos vemos después del almuerzo. Jonh sonrió y alzó una ceja. -Es un maleducado.- me dijo sobre Traviz.- Pero lo mejor es ignorar, dime ¿Es cierto que el caso Gliin les trajo pago extra? -Veo que todos ya se enteraron.- sonrei intentando parecer modesto y no mostrarme orgulloso como lo estaba.- Si es cierto, la señora fue muy amable. -Tuvieron suerte.- llevó su mano a mi cabello.- Dime ¿Como estas? -Bien.- lo miré inocentemente.- Con un poco de hambre, no tuve tiempo de desayunar. -¿Quieres venir a mi oficina? Puedo pedir desayuno para ambos, yo tampoco tuve tiempo. -Claro.- acepté. Lo seguí, fuimos al ascensor y alli criticó a todas las personas que nos cruzamos. Al llegar a su oficina me abrió la puerta. -¿Prefieres quedarte aqui o vas conmigo a buscar el desayuno?. -Me quedo aqui.- le dije.- debo revisar unas cosas en mi celular. -Oh bien. ¿Que quieres que compre?. -Cualquier cosa está bien, no soy delicado con eso.- reí. Se me quedó mirando unos segundos y por fin se fue. Esa era mi oportunidad. Miré a los alrededores, debia ser precavido en el caso de que hubiera una camara. Por suerte no habia. Me acerqué al escritorio y al tocar abajo descubrí un micrófono. Claro... el tenía su oficina vigilada. Saqué mi celular y escogí una playlist que tuviera canciones con volumen alto. Encendí y comencé a cantar. Debía tapar el ruido lo más rapido posible. Para mi suerte, su ordenador estaba encendido. Lo primero que hice fue entrar a su navegador y a su historial. El primer link era de una red social. Entré y el muy estupido tenia la sesion abierta. Era Twitter. Entré a su perfil y tenía muchas cosas escritas y retweeteados. Le gustaba la natación, el fútbol y un equipo en específico. Una imagen me llamó la atención. Tenia una frase que daba a entender que no le gustaba cuando sus parejas dejaban que el pagará todo. Mierda y yo ni siquiera me ofrecí a pagar mi desayuno. Decidi que no pidia arriesgarme más, por lo que memoricé su usuario, salí de ahi y borré el historial. Me senté al otro lado del escritorio y apague la musica justo cuando el entró. -Vaya que estabas cantando.- dijo entrando con una bandeja. Me puse de pie y lo ayude. -¿Se escuchaba desde fuera?.- pregunté sonrojado.- Espero no sea una molestia. -Claro que no.- dijo.- Me gusta la gente alegre. -Oh toma.- saqué mi billetera y le tendi el dinero del desayuno.- Me olvide de darte cuando ibas, perdón. Lo aceptó y sonrio. -Disfruta. Por suerte lo que trajo era de mi gusto y si lo disfruté. -¿Estas en un caso?.- le pregunté para sacar conversación. -Si, me toca enamorar a un hombre casado.- dijo con naturalidad.- Ya lo separé de su esposa e hijos, ahora falta que se fije en su cuñada. Lo dijo sin remordimiento alguno. Traviz tenia razón al decir que Autin Jonh se encargaba de los casos que no cualquiera aceptaria. -Seguro lo estas haciendo genial. -La verdad que si. -¿Y cuando terminarias?.- pregunté mirando mi celular. Habia buscado el nombre del equipo que el seguia. Tenia un partido el siguiente fin de semana a las 21 horas. -En dos dias como mucho. ¿Por que preguntas? ¿Quieres que salgamos otra vez? -Bueno podriamos ir a un bar, o a mi casa el sábado.- ofrecí.- pero antes de las 21 porque quiero ver el partido. -¿Partido?.- abrio grande los ojos y sonrió, luego nombró un equipo de fútbol e intente imitar su estúpida reacción. -Podemos verlo juntos.- dijo. -¡Me parece perfecto!.- exclamé. -Y acepto ir a tu casa, bombón. "Bombón" tal y como me dijo Traviz. ¡No! Estupido cerebro! En lugar de pensar eso debía pensar "Vamos avanzando" Soy un estupido. Le sonreí a Jonh Autin.- Cocinaré algo para ti. ¿Quieres algo en específico? -No soy delicado.- dijo con orgullo.- mientras sea sano, todo bien. -¡Obvio! En casa tengo todo sano, nada de comida chatarra.- mentí. El sonrió aun más. -Eres muy parecido a mi. -Por eso nos llevamos bien.- me puse de pie.- Ahora te dejo trabajar, ya sabes lo importante que es esto. -Si.- estuvo de acuerdo.- hablamos después ¿Si? -Claro.- me incliné sobre el escritorio y dejé un beso en su mejilla.- Éxitos. Autin parecido anonadado y yo me sentí un ganador. Sin más sali de su oficina. Hice unos pasos y quedó a mi vista la oficina de Traviz. Quise caminar hasta alli, pero me detuve. No, no debia ir ¿Por que? Era simple, ya habia pasado toda la noche con el. Y el querer estar otra vez con Traviz, me ponia nervioso, si yo era de esas personas que se cansan de otras. ¿Tanto me gustaba el sexo con el? Me pregunté una vez más en el dia. Negué con la cabeza y entré a mi oficina. Alli me quedaría hasta que sea hora de ir a ver a Traviz.
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