Capítulo 4: Empresa Todoroki S.A.

2131 Palabras
Era sábado, los alumnos no podían salir de la Academia a menos que tuvieran un permiso especial. Shõto lo tenía, su padre había llamado a Yuuei explicando que necesitaba de forma urgente ir a buscar a su hijo, pero enviaría a un subordinado por él. Shota lo había autorizado el día anterior, por lo que Todoroki ese día se levantó temprano para ir dónde su padre. No era algo que le gustara, para nada, pero lo aceptó pues era la única forma de salir del internado sin tanta explicación. Además de Enji, Fuyumi era su segunda tutora, tenía también la facultad de dar autorización a su hermano si éste requería salir de la Academia. Fuera de la institución un Audi esperaba por el medio albino. -Buenos días Lorance. -Jóven Todoroki, buenos días. -¿A casa?. -No señor, su padre requiere de su presencia en la empresa. -¿Qué? Maldición, mejor me hubiese quedado estudiando. -Lo lamento jóven señor, yo sólo sigo órdenes. -Lo sé, no es tu culpa. -¿Desayunó señor?. -Me comí una fruta. -Puede desayunar en la empresa. -No creo que me de hambre allá- le dijo Shõto con una sonrisa de medio lado. Lorance puso el Audi en marcha y se dirigieron al centro de la ciudad, dónde se encontraba la compañía de Enji. Después de una hora y cuarenta minutos el chofer avisó que ya habían llegado. Shõto suspiró y se bajó del auto dándole las gracias a Lorance. Entró a la compañía, el lugar era gigante, tenía alrededor de treinta y dos pisos, en la planta alta se encontraba la oficina de su padre. -Shõto-san- le saludó la chica del recibidor llamada Carlet- Su padre lo espera en su oficina. -Maravilloso- dijo Todoroki sin poner demaciada atención en Carlet, la chica se le deshacían los ojos por el hijo de su jefe. Subió al ascensor y marcó el piso 31. Iba metido en sus pensamientos, uno de ellos era querer salir de ahí lo más rápido posible para ir al hospital a ver a su madre. Desde el incidente de la cocina que Shõto y sus hermanos no la habían ido a ver. Pero gracias a las palabras de Izuku las cosas cambiaron para él. Llegó al fin, el ascensor se abrió y Todoroki bajó. Enji tenía varias secretarias, todas muy guapas y jóvenes. -Viejo verde- pensó al mirar el harem de su padre. -¿Shõto?. El chico de quirk dual se giró para encontrase con unos ojos familiares. -¿Natsuo? ¿Qué haces aquí?. -Saluda a tu hermano antes de hacer preguntas- dijo dándole un abrazo y un beso en la cara. -Hola- le dijo Shõto abrazandolo. -¿Porqué estás acá? ¿No deberías estar en la Academia?. -Enji me mandó a llamar, no sé que mierda quiere, ¿y tú?. -Traje unos papeles que me pidió con urgencia, ya que Lorence estaba contigo, debe creer que soy su recadero- le dijo mostrando un sobre café. -Deberías quedarte tú a cargo de la empresa, entiendes de finanzas, números, negocios, ventas y demases, yo soy completamente nulo en eso- le dijo Todoroki caminando junto a su hermano. -Ja! ¿Y dejar la compañía en manos de un gay? Estás loco, Enji preferiría vender su parte antes que yo me haga cargo. -Él morirá algún día- dijo de forma fría el menor- No es eterno, y sí pasa, te daré mi parte, me importa nada esta mierda de empresa. -Hermano, a veces tu mente me asusta- le dijo riendo. Llegaron a la oficina de Endeavor, ninguno quería tocar, menos ver a su padre, ambos tenían la costumbre de llamarlo Enji, sólo Fuyumi le decía padre. Al ser la mayor trataba de dar el ejemplo a sus hermanos, sin embargo ambos chicos lo odiaban demaciado. Todos mantenían el vivo recuerdo que Endeavor había dejado a su madre en un psiquiátrico, prohibiendo a sus hijos ir a verla. Natsuo lo odiaba más pues lo había tratado peor que basura al saber que era gay. El chico albino sabía de corazón que si su madre hubiese estado a su lado, ella lo habría apoyado. Shõto se sumaba el odio por lo estricto que fue su padre durante toda su infancia, con métodos poco ortodoxos para transformarlo en el héroe perfecto, dejando de lado toda su niñez y felicidad. Ninguno lo perdonaría jamás. -Bien, aquí vamos- dijo el mayor golpeando la gran puerta. -Pase- se escuchó del otro lado. Natsuo le hizo una mueca de vómito a Todoroki y ambos se pusieron a reír. El albino abrió la puerta entrando junto a su hermano. -Llegaron. -No, venimos camiando todavía- se burló el mayor. Shõto se rió por lo bajo. -Estás gracioso Natsuo- le dijo su padre con seria molestia- Trajiste lo que te pedí. -Qué sea la última vez, no soy tu maldito recadero- dijo acercándose a la mesa para tirar el sobre. -Que modales- dijieron de repente. Ninguno se había dado cuenta que en un sillón frente al escritorio de su padre había un chico sentado. Natsuo se dió vuelta y se limitó a mirarlo de arriba para abajo, levantó una ceja. -¿Disculpa?. -Sí claro, una disculpa por tus modales con Enji-san- le dijo el desconocido con las piernas cruzadas. -Él es Hawks, estuvo dos años en el extranjero. Su compañía trabaja para nosotros, además es uno de los 10 héroes del ranking JP Hero Billboard Charts, uno de los más jóvenes- lo presentó Enji. -Un lamebotas si te respeta tanto, me voy antes de vomitar- dijo caminando hacia su hermano- Trata de irte luego, no te quedes mucho acá y no lo escuches. -Jamás lo hago oniisan. -Lo sé- le dijo dándole un beso en el rostro- Te veo. -Ok. Natsuo abrió la puerta y dió un suave portazo. Shõto seguía parado sin decir ni media palabra. -Shõto, acercate- le ordenó su padre mientras Hawks se ponía de pie- Ya sabe su nombre, él es mi hijo menor Shõto. -Un gusto Shõto-kun. -Igualmemte- le dijo con mirada desconfiada. -Él se integrará al cuerpo de profesores de Yuuei, quiero que aprendas lo que más se pueda de éste chico, Shõto. -Ajá- respondió sin mirar, sólo quería ir al hospital. -¿Me estás escuchando?. -Sí. -Bien, a partir del lunes comenzará en la Academia. Lo otro Shõto hoy tendremos una fiesta de gala. -Y a mí qué. -Qué irás!! Te queda claro! No volverás a dejarme en vergüenza de los empresarios!. -Cómo si puediera negarme ¿Algo más señor?- preguntó con sarcasmo, a Enji se le subieron las llamas. -Te veré a las 20:00hrs. -Sí, cómo sea- dijo caminando hacia la salida. Hawks por su parte se dedicaba a observar todo. Si bien conocía a Enji por lo que eran los negocios de las compañías, desconocía la vida personal de éste a pesar de los años de llevar trabajando juntos. Sólo sabía ciertos rumores por la prensa rosa. Miraba al mayor, no le parecía mala persona, pero no lograba entender esa antipatía por parte de sus hijos. Realmente tendría que averiguar muchas cosas en U.A . -Endeavor-san. -Sólo dime Enji. -Enji-san ¿algo más que quiera agregar?. -No Hawks. Sólo que deberás ver la forma para que te escuche, es un irreverente cómo pudiste ver. -No se preocupe, siempre encuentro la forma. -Bien, sería todo. Estaremos en contacto, Hawks. -Sí Enji-san- le dijo el chico de las alas para luego dirigirse a la salida. Afuera se encontró con Natsuo que había esperado a Todoroki. El chico se acercó a los hermanos. -Shõto-kun espero que nos llevemos bien, después de todo seré tu sensei- le dijo con una sonrisa. -Sí, a menos que te envíe Enji, las cosas cambian. -Oh no, la petición de tu padre sólo se limita a entrenarte duro. -Guau que novedad- le respondió el mitad albino. -Puedes irte por favor, hablo con mi hermano- le dijo Natsuo de repente. -Disculpa Natsuo-kun, no fue mi intención interrumpir. Hawks se despidió con una reverencia y se dirigió a una ventana. -¿Qué haces?!- preguntó confundido el albino. -Yo no tomo ascensores- dijo abriendo la ventana para saltar, sus alas rojas eran bastante grandes, se notaban fuertes y ágiles, por un momento Natsuo se perdió en esa angelical figura. -¿Oniisan?. -¿Eh? Va...vamos al ascensor Shõto- le dijo algo sonrojado mientras caminaban. Salieron de la empresa, al fin estaban lejos de su padre. -¿Y que pretende Enji? ¿Casarte?. -Maldición Natsuo, me tiene harto que se meta en mi vida. -Pues dejale en claro que no eres un bebé. -Lo haré. -¿Vamos a comer?. -Oniisan, será para la otra, ahora voy al hospital. -¿Hospital?. -Sí, quiero ver a madre. -¿Enserio irás a verla?!. -Sí, porqué. -¿Te puedo acompañar?. -¿Quieres venir?. -Claro Shõto!! Quiero verla, y que mejor si vamos juntos. -De acuerdo. -Podríamos llamar a Lorance. -Eres un poto con ruedas Natsuo- le dijo Todoroki. -Todo porque Enji te regaló un auto. -Sí y ese auto de mierda quiere que lo use cuándo tenga compromisos con sus amigos empresarios. Dijo que me lo llevara a la Academia, pero no quiero. -Deberías llevarlo Shõto, te puede servir para salir con tus amigos o novias. -Ja, gracioso, llamaré a Lorance. Minutos más tarde el Audi azul estacionaba nuevamente frente a la empresa. -Jóvenes- saludó el chofer. -Lorance- respondieron los chicos- Vamos al hopital psiquiátrico Verde Esperanza. -Cómo ordene- le dijo a Shõto para luego poner el auto en marcha y dirigirse a destino. Llegaron al fin al hospital, era de tres edificios. Shõto y Natsuo ya se imaginaban un lugar cómo en las películas de terror. Sin embargo era muy diferente, tenía el olor y el color típico de un simple hospital, habían juegos en varios salones, los médicos y las enfermeras vestían con colores llamativos, para ser un psiquiátrico al menos era armonioso. -Buenos días- saludó Natsuo a la señorita del mesón- Veníamos a ver a Rei Todoroki. -Un momento por favor- la chica tecleo en su computador- Habitación 105, tercer piso. -Gracias. Vamos Shõto. Subieron al ascensor. Ambos iban nerviosos, pues habían pasado varios años desde que Rei fue internada. El pasillo era largo, al fin llegaban al cuarto de la mujer. Tocaron antes de entrar. -Permiso- Natsuo abrió la puerta y vio a su madre sentada frente a la ventana. No había cambiado su aspecto, un dolor agudo se apoderó de su pecho. Su hermano lo seguía de atrás. -¿Ma...madre?. La mujer se dió la vuelta y su rostro se iluminó, creyó seguir bajo el efecto de los calmantes. -¿Na...Natsuo?. -Sí- le respondió con una leve sonrisa. -¿Sh...Shõto?. -Hola- le dijo con un semblante feliz. -Hijos!!. Ambos se abalanzaron a los brazos de su progenitora que no habían visto por casi diez años. -Oh por Dios- lloraba Rei al ver lo grande que estaban sus hijos- Cuénteme cómo han estado, cómo está Fuyumi. -Hay mucho que contar madre- le dijo el mayor. Rei sólo sonrió y prosiguió a escuchar a sus hijos que no paraban de contarle que había sido de sus vidas durante esos largos años de su ausencia. La albina lloró con varios relatos de sus hijos, tuvo el coraje suficiente para pedirle perdón a Shõto por lo que le hizo. -Tranquila madre, el pasado esta enterrado- le dijo el mitad albino para calmarla. Estuvieron hasta un poco pasada la hora del almuerzo conversando, riendo y tratando de arreglar el mundo. Una enfermera entró para indicarles que la hora de visita había terminado. -Bien madre, nos veremos pronto- le dijo Shõto besandola en la frente. -Cuidate madre, nos veremos luego- dijo Natsuo besando su mejilla. -Los amo mucho. -Y nosotros a ti- le dijieron para luego salir de la habitación. Afuera los esperaba Lorance, siempre tan pulcro y serio. -Dónde señores. -A casa, Lorance- le dijo Natsuo. Puso el auto en marcha y fueron directo a la mansión de los Todoroki. En el camino conversaban de lo feliz que se veía su madre al ver a sus hijos. Hablarían con Fuyumi para que también fuera a verla. En un semáforo en rojo, Lorance esperaba el verde. Los hermanos miraban distraidamente por la ventana que tenían a su lado. Shõto se detuvo en una particular figura. -¿Quién es que lo miras tan atento?. -Es sólo un compañero del curso de "Ángeles". -Mmm, y ella ¿será la hermana?. -No, es hijo único, por lo que sé. Debe ser su madre- contestó mientras los miraba- Se ve bastante atractivo- pensó. -Guau es increíble el parecido. -Sí, lo es- dijo mirando aún por la ventana- Parece que acompañó a su madre a las compras- pensó. GRACIAS X LEER
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