TERROR EN LA CARRETERA

1857 Palabras
Desde que el bus salió del terminal de pasajeros de Barranquilla, mi hermano Jorge que estaba a mi lado se quedó dormido, y el autobús tenía varios televisores, donde pasaban una película, y yo vi toda la película, y luego me quede dormido. El viaje era sumamente peligroso, pero teníamos que correr el riesgo, porque no había otra opción, por avión no podíamos viajar, ya que, ni mi madre, ni mi padre, ni mis cuatro hermanos mayores, ninguno de ellos tenía pasaporte, así que la única opción era viajar por tierra. A eso de las tres de la madrugada, mientras nos desplazábamos a una velocidad promedio de ciento veinte kilómetros por horas, algo se le introdujo al neumático trasero izquierdo, pero mientras el neumático se vaciaba, el conductor del autobús NO perdía el control, a esa velocidad, solo se sentía algunos pequeños brincos dentro del autobús, todos dentro del autobús nos despertamos, estábamos altamente asustados, en ese tipo de buces, el pasajero no tiene comunicación con el chofer, ni siquiera podemos ver al conductor, eso hacía más tensa la situación dentro del bus, pero el chofer del autobús, tenía un micrófono en el tablero para comunicarse con los pasajeros. Pero cuando el conductor del bus, vio que tenía el control de ese gran carro, en vez de frenar, o disminuir la velocidad, lo que hizo fue aumentar la velocidad. El acompañante del chofer del autobús tomo el micrófono para hablarle a los pasajeros y dijo: .— Señores pasajeros del autobús Pulman 215, primero quiero decirles que por favor guarden la calma. No se muevan de sus asientos, para ayudar al chofer a mantener el control de esta Unidad de transporte de pasajeros. Repito nuevamente, nuestro extraordinario chofer, ha podido controlar la situación del bus, todo está bien controlado, pero esto puede seguir siendo un éxito, si usted se mantiene tranquilamente sentado en sus butacas. No se muevan, estaremos deteniéndonos en la próxima estación de servicio que esta a tan solo 10 minutos de aquí. Pasados 5 minutos el ayudante del chofer vuelve a comunicarse con los pasajeros, y dijo: .— Quiero darles las gracias por su valiosa colaboración a todos ustedes, de mantenerse quieto en sus butacas. Ahora voy a explicarles lo sucedido, cuando íbamos pasando el sector los naranjos, el neumático trasero izquierdo comenzó a vaciarse, lo normal era detenernos y cambiar la llanta dañada. No lo hicimos dado que ese sector es sumamente peligroso, en vista de que los neumáticos traseros son morochos, y uno fue el que se espichó, y el otro quedó lleno, tuvimos la suerte de poder seguir rodando. Dentro de unos pocos minutos, vamos a parar en una estación de servicio, para saber qué fue lo que en realidad pasó. Mientras seguíamos rodando, una pandilla de motorizados se estaban acercando al autobús, pero cuando el chofer vio el peligro aumento la velocidad del bus, y el ayudante del chofer nos habló nuevamente por los parlantes del bus, y nos dijo: .— Les hablo nuevamente, para volver a pedirles, que no se muevan de sus butacas. Quédense tranquilos que nada malo nos va a ocurrir. Hemos aumentado la velocidad de autobús, porque unos pandilleros motorizados pretendían detener el bus, pero en este momento ya los hemos dejado muy atrás. Y ahora pueden mirar por sus ventanas, y no verán a esos tontos motorizados. En realidad, no asomamos atreves de nuestras ventanas, y no había rastro de ningún motorizado, todo estaba en una densa tranquilidad. Eso nos dio un poco de paz a todos los que viajábamos en ese bus. Solo se escuchaban comentarios tipo murmullo, había toda clase de especulaciones de lo que había ocurrido, las hipótesis rodaban por los pasillos del autobús. Pero mientras yo escuchaba varios comentarios, me di cuenta de que lo que allí reinaba era una falsa paz. Todos estaban sentados en sus butacas, tranquilos sin moverse de sus puestos, pero eso lo hacían, no por obedecer al ayudante del conductor, sino porque estaban muy asustados, mientras el bus rodaba, yo escuchaba a algunos pasajeros que decían, que estaban muy asustados, otros temían por sus vidas, otros decían, que no temían por sus vidas, sino por las vidas de los que los acompañaban, otros temían ser secuestrados, otros temían morir en manos de las guerrillas. Mientras el autobús seguía rumbo a la estación de servicios más cercanos, mi padre comenzó alzar poco a poco su tono de voz, y cuando ya había alcanzado un tono de voz que todos podían escucharlo. Comenzó hablar diciendo: .— ¡Cuando las cosas malas van a pasar, pasan! En la vida de un ser humano, NO HAY GARANTÍA de que las cosas malas no van a suceder, aunque hagamos todo lo posible para evitar que sucedan, siempre sucederán. Eso me recuerda el relato del hombre que quiso huir de la muerte, pero no lo pudo lograr. Resulta que en cierta ocasión, en Cancún México, un hombre buena gente, y Cristiano, salió tarde de una reunión del lugar donde estaba de visita, y de regreso a su hotel, un hombre alto, y enmascarado, lo apunto con un arma, y como lo vio que tenía una biblia en sus manos, con voz muy ronca le pregunto: .— ¿Qué eres, Católico o Protestante? Entonces el hombre Cristiano y buena gente, presa del pánico, comenzó a razonar mentalmente en silencio; ¿Si digo que soy Católico, y él es protestante? ¡PUM! Me dispara y me mata. ¿Y si digo que soy Protestante, y él es Católico? ¡PUM! Me dispara y me mata. El asunto aquí, es que debo librarme de la muerte. Así que el hombre buena gente y cristiano, pensó en una salida, y dijo: .— Yo no soy, ni católico, ni cristiano. Yo soy Judío. El hombre enmascarado soltó una carcajada y dijo: .— ja, ja, ja. Yo te di dos oportunidades para que vivieras, si tú hubieses sido católico te hubiese dejado vivo, y si hubieses sido cristiano también te hubiese dejado vivo. Pero yo soy el terrorista árabe palestino, con más suerte en Cancún, me encontré a media noche, un solitario Judío, al cual no lo voy a dejar vivo. ¡PUM!. Ja, ja, ja. Cuando mi padre termino de contar su reflexión, todos se relajaron por un momento, y comenzaron a reírse sin parar. Yo estoy totalmente seguro, que aunque riéndose a carcajadas todos los pasajeros de la unidad 215, aún sentían un poco de temor dentro de ellos. Todos comenzaron hacer bromas, a contar chistes, y algunos otros comenzaron a cantar. Cuando llegamos a la estación de servicio, estaba una camioneta de la policía estacionada en ese lugar, de modo que el chofer del autobús y su ayudante, se dirigieron rápidamente hacia donde estaban los policías. Mientras el chofer y su ayudante iban apresuradamente a buscar a los policías, todos los pasajeros abandonamos el autobús. En esas estaciones de gasolinas, hay también restaurantes, también hay tiendas donde venden todo tipos de insumos turísticos, son lugares sumamente grandes, donde fácilmente pueden atender más de doscientas personas, casi todos los autobuses paran en esos lugares para descansar una hora. Cuando los pasajeros del 215, abandonamos la unidad, nos fuimos todos al restaurante. Y entrados en el restaurante, mi padre nos reunió a todos sus hijos. Y nos dijo: .— A toda mi familia, les debo una explicación; todos nosotros sabíamos que viajar de noche por las carreteras de Colombia, es un peligro latente. Pero si hubiésemos viajado de día, nuestra llegada a Maicao sería, de noche, y el peligro en Maicao es más grande de noche, que el peligro de las carreteras. Vistas estas alternativas, yo elegí las carreteras en la noche, para llegar a Maicao en la mañana. Nos metimos al restaurante, y dentro del lugar se respiraba un ambiente muy tenso, se escuchaban muchos murmullos de las personas que estaban en el restaurante. Lo más impresionante era que los trabajadores del lugar, sabían lo que nos había ocurrido en el camino, lo más oscuro del asunto, fue escuchar algunas personas decir que los policías sabían lo que estaba ocurriendo, y tomaron la decisión de no moverse de allí, por miedo de un enfrentamiento con los guerrilleros. De repente todos dejaron de hablar, y yo no sabía por qué, pero al dar media vuelta me di cuenta de que los policías y el chofer del bus con su ayudante, entraron al restaurante. Después de haber entrado, todas las miradas de las personas que allí estábamos, fueron dirigidas a los policías. Uno de los policías tenía en sus manos una pelota pequeña de hierro, que tenía soldadas 8 largas puntas de hierro alrededor de toda la bola, parecía entonces un pequeño sol. El policía preguntó a todas las personas que lo mirábamos: .— ¿Ustedes saben que es esta cosa? A esto lo llaman “GRANADA DE HIERRO” Estos artefactos, se los lanzan a los neumáticos de los carros, camiones de cargas, autobuses, etc. Y automáticamente, los neumáticos estallan o se van vaciando lentamente, luego de esta escena, salen los motorizados guerrilleros, con armas largas, y someten a las personas que viajan es estos diferentes vehículos. El gobierno Colombiano va a anunciar en los próximos días, la prohibición de los traslados nocturnos en carreteras extra urbanas, de transportes de cualquier tipo, y de automóviles privados. Hasta que las autoridades militares erradiquen estas bandas de delincuentes que azotan nuestras carreteras. El otro policía tomó la palabra y dijo: .— Es extraño ver ciudadanos como ustedes, arriesgando sus vidas en estas carreteras, deberían tomar conciencia de lo que está ocurriendo en las carreteras de nuestro país. Los piratas de carreteras están sembrando el terror en Colombia. El otro policía tomó la palabra y dijo: .— Hemos radiado otras unidades policiales, en 30 minutos llegan a este lugar, hemos pedido apoyo aéreo, hemos declarado este lugar en emergencia. A este autobús lo venían siguiendo una banda de guerrilleros motorizados, los cuales no se van a detener hasta lograr su objetivo. Por lo tanto aquí todos corremos mucho riesgo de ser emboscados por ellos, y robarnos todo lo que tenemos. El otro oficial dijo: .— Nuestra unidad policial consta de 8 agentes expertos en tácticas especiales, aquí ustedes solo nos ven a nosotros dos, pero los otros 6 agentes, están escondidos en posiciones tácticas de ataque. Valientemente el chofer del bus con su ayudante, y ocho personas más, salieron para cambiarle al autobús el neumático dañado por la granada de hierro. Los policías dividieron en varios grupos a las personas que estábamos en el restaurante, nos dijeron que éramos presa fácil para los motorizados, si nos encontraban a todos juntos en un lugar. En vez de eso, nos esparció por todas las aéreas del lugar. No solo estábamos nosotros, sino también había dos autobuses más, y cuatro camiones cargados de verduras. Los camioneros tenían armas de fuego en sus camiones, y los policías les dijeron que las escondieran en sus cuerpos, y en el momento justo la usaran sin ningún temor. Todo esto parecía la escena de una película.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR