“Los encuentros más importantes ya han sido planeados por las almas antes de que los cuerpos se vean.” Paulo Cohelo Nigel Fletcher El calor se apodera de mi cuerpo, trepando por mi piel como un incendio voraz. El deseo, provocado por la cercanía de su silueta, por la suavidad de cada caricia, por la humedad prometedora de sus labios, se vuelve insoportable. Cada beso despierta ese instinto animal que había reprimido por demasiado tiempo, y ahora ruge, hambriento. Su piel es una provocación en sí misma: sedosa, cálida, hecha para pecar. Su boca sabe mejor de lo que jamás imaginé, un elixir peligroso. Sus ojos, de un azul que parece sacado del fondo del océano, brillan con un fuego cómplice. En ellos se dibuja un deseo tan salvaje como tierno, tan profundo como urgente. Y yo… yo solo pued

