“Desde nuestro primer encuentro, nuestros espíritus comenzaron a tocarse. Mi corazón te reconoció antes de que mis ojos entendieran quién eras.”Anónimo Nigel Fletcher Mientras el viento mañanero acaricia mi piel y mi rutina se despliega con precisión casi marcial, no puedo evitar pensar en Eva. De nuevo en ella. A veces me digo que la situación está bajo control… otras, reconozco que realmente está más enredada de lo que quisiera admitir. Nunca he sido un hombre que se ahogue en arrepentimientos. Lo hecho, hecho está. El pasado no se puede reescribir, por mucho que duela. Sin embargo, si pudiera cambiar una sola cosa, sería el no haber buscado a la dueña de aquella zapatilla rosa olvidada. Una zapatilla absurda pero delicada, que parecía sacada de un cuento de hadas alternativo. Pero

