“Llamamos destino a aquello que surge de lo más profundo de nosotros y que el corazón reconoce como verdadero.” Rainer Maria Rilk Eva Olsen Sumida en un sueño profundo, me dejo llevar por la tibieza del lecho y la paz que solo el abrazo de un lugar seguro puede ofrecer. Pero poco a poco, siento que unos labios suaves y cálidos comienzan a rozar mi frente, mis párpados, mis mejillas… hasta que una voz grave y juguetona susurra junto a mi oído: —Despierta, bella durmiente… Abro los ojos lentamente, aún abrazada por la bruma del descanso, me encuentro con ese rostro que parece haber sido cincelado por los mismísimos dioses. Los ojos azul zafiro de Nigel, tan intensos, tranquilos…me observan con una ternura que no pide permiso. Me sonríe, por un momento me pregunto si soy exagerada o simp

