Cap. 22

1413 Palabras
—Sabes qué, definitivamente no me gusta esta idea y definitivamente no me gusta él. Fue lo primero que escuchó al entrar al departamento de Derek. Había tenido una noche larga, durmió poco sino es que nada. Estuvo horas intentando conciliar el sueño, sin embargo le fue imposible, pues la sola idea de que su madre estuviera en el pueblo le quitaba la calma completamente. —Estarás bien—, dijo Derek. —¿Tiene que ser él? —Él sabe cómo hacerlo, yo no. Sería mas peligroso si intento hacerlo yo mismo. —¿Sabes que Scott no confía en él? Y yo en lo personal confío en Scott. —¿Confías en mi? —Sí—, Derek bajó su vista al libro en sus manos ante la respuesta del rubio—. Pero no me agrada. —No le agrada a nadie. —A mi me agrada—, dijo la teñida en voz baja, jugando con sus manos. Los chicos la miraron casi acusadores. —Para que lo sepan, volver de la muerte dejó mis habilidades un poco disminuidas pero mi oído aún funciona así que espero digan lo que tengan que decir cara a cara. —No nos agradas—, Derek cerró el libro con fuerza y lo lanzó en la mesa a su lado—. Cállate y ayúdanos. —Me parece justo. ( . . . ) "¿Es normal? -V". "Sí, no debes preocuparte. Podrías alterar a Derek, por tu olor. Y a los otros lobos con los que convives -D". "¿A los otros? -V". "Sí. Puede que no sean alfas, pero saben cuándo un omega está cerca de su celo -D". "O sea que lo más probable es que Derek ya sepa -V". "Seguramente -D". "Asombroso. Gracias". Y después de eso no hubo más mensajes. Estaba preocupada, pero no como la otra vez era diferente. Había hablado con Deaton sobre eso, él le había hecho algunos exámenes y algunos cálculos. Y si estos no fallaban, su celo debería llegar dentro de algunos días. Le preocupaba eso específicamente. No sabía cómo sería o cómo se sentiría. Temía tener que pasarlo sola, pues según el veterinario -de ser así- sería terrible para ella. —Un error y podrías paralizar a alguien. O matarlo. —Pero has practicado mucho ¿verdad? —Nunca he paralizado a nadie... Isaac habló nervioso y después Peter clavó sus garras en la nuca del rubio. Isaac parecía poner resistencia, parecía que le dolía, Peter lo sostenía en su lugar para que el vínculo no se rompiera. Derek se enderezó en su silla con algo de preocupación por el muchacho. Parecía alerta. Ella por su lado se mantenía algo alejada de los tres hombres en el departamento. El vínculo se rompió y Peter se alejó bastante del rubio con una mueca en su cara que no pudo distinguir. Derek preguntó qué había visto, obteniendo por respuesta: "imágenes difusas". Derek insistió. —Isaac los encontró. —¿Erica y Boyd? —Algo peor. —Deucalion. —Hablaban de algo, de que se acaba el tiempo. —¿Qué significa?—, preguntó Isaac sonando su cuello. —Que va a matarlos—, Derek sonó derrotado. —No, no dijo eso, pero les prometió que para la luna llena ambos estarían muertos. —¿La siguiente luna llena?—, habló ella haciendo que los hombres en la sala la miraran de inmediato. —Mañana por la noche—, especificó Peter. ( . . . ) —Hablé con Deaton—, dijo ella casi encogiéndose en su asiento. Derek conducía hacia la escuela tras recibir una llamada de Scott. —¿Es eso?—, miró al ojiverde que parecía preocupado—. ¿Eso te tiene tan preocupada? Y sabía que a ese punto el auto ya apestaba a sus feromonas, a preocupación, a... la proximidad de su celo. —No... me preocupa...- —¿Qué te dijo? Tomó un par de inspiraciones tomando el coraje para hablar. Hablar sobre ese tema que no sabía por qué le resultaba vergonzoso. Pero, de hecho, sí, era vergonzoso. —Mi celo... Derek soltó una risa, casi enternecido. Tras esto, su preocupación bajó notablemente hasta el punto de ser casi nula. Él puso una mano sobre la pierna de la menor, apretando suavemente esta en un dulce gesto que planeaba ser reconfortante. —Derek...- —No lo pasarás sola. Estarás conmigo—, miró a los ojos a Derek, ese par de esmeraldas que parecían brillar de emoción cada vez que estaba con ella. —Está bien... —Asumo que no sabes cuánto puede durar. —No... —Hasta tres días—, los ojos de Derek brillaron con, lo que ella creyó era, emoción. Pero para ella la sola idea de necesitar saciar su deseo s****l a toda costa durante tres días, le resultaba casi abrumador. Y más que nada porque llevaba ya varios días sin poder soportar a otros lobos cerca suyo, el olor de Scott -a pesar de ser un beta- casi parecía asfixiante. De igual forma el de Isaac. E incluso el de Peter, que al igual que ella era un omega, le llegaba a fastidiar un poco. Incluso se atrevía a decir que en algún punto de esa semana no soportaba estar en casa con su padre y hermano; y fue entonces que tuvo que pasar la noche con Derek. No se quejaba, pero no le gustaba no poder estar cerca de otros hombres solo por eso. Solo soportaba a su alfa cerca suyo. Y, bueno, a Allison y Lydia. Después de una acalorada sesión de besos en el auto con Derek, parecía mucho más calmada como para estar cerca de otro lobo y... de Stiles. Una vez llegaron a la escuela Scott le mostró a Derek los brazos de Lydia y Allison en los cuales se veía una marca amoratada -parecía un patrón. Se sorprendió por el drástico cambio de actitud al tener a Allison cerca. El alfa seguía evidentemente resentido con Allison por la vez que su madre intentó matar a su omega y a Scott. —Pareidolia. —Ver patrones donde no los hay—, explicó la teñida viendo a Lydia. Stiles, que estaba junto a ella la miró sin entender mucho. Los dos lobos se miraron entre ellos. —Consecuencia de la apofenia—, nuevamente habló Lydia. —Diez dólares a que gana Scott. —Veinte a Derek—, estiró su mano derecha a Stiles y así cerraron la apuesta. Quién perdería la pelea. El que gritara o el que se fuera primero. Ambos observaban atentos. —Ella me uso para revivir a mi tío psicótico. Gracias. Y ella nos disparó unas treinta flechas a mi manada y a mi. Rogó internamente que no le dijera nada acerca del intento de homicidio de Scott y ella, durante la fiesta. Y en el fondo ella también sentía un poco de resentimiento por eso, pero no podía culpar a Allison y tampoco podía decirle, pues la mujer estaba muerta y ella dolida. Allison no era culpable de los errores de su madre. No le diría por la simple razón de no querer que la cazadora tuviera una imagen de su madre que no podría borrar después. No quería que le pasara como a ella. —Nadie murió, ¿sí? quizá unos cuantos heridos, un poco de destrozos pero ninguna muerte. Es una distinción muy importante—, Stiles intervino. —Mi madre murió. —El código de honor de tu familia mató a tu madre. Yo no. Tiene un punto. Pensó, recostándose sobre la mesa frente a ella, igual que Stiles. —La chica buscaba a Scott. Vine a ayudarlo a él, no a ti. Y, únicamente escuchando el tono de voz que había usado Allison, supo que Derek empezaba a enojarse. Pues ella también. Lo sentía dentro suyo. —¿Quieres ayudar? Encuentra algo real—, miró a Valeska, casi indicándole que lo siguiera. Derek empezó a caminar a la salida y Stiles estiró su mano listo para recibir sus veinte dólares. Scott detuvo Derek antes de que saliera intercambiaron un par de palabras antes de que el último saliera de la habitación muy molesto. Sentía las feromonas de su alfa. Era fuerte el olor y quiso ir con él para que no siguiera enojado, pero tenía clase y no podía faltar más ese día. -V
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