—Esta es la última línea del primer libro que vamos a leer—, una voz femenina pero mayor resonó en el aula.
Sintió un escalofrío subir por su columna. Seguidamente se sentó en el asiento libre.
—También el último mensaje que leerán en mi clase. Apaguen sus teléfonos ahora.
Ella sacó su celular de su bolsillo, pues antes cuando todos miraban estos ella ni siquiera se inmutó ante la vibración de este en su bolsillo. Lo puso en silencio y lo dejó sobre su mesa.
La clase pasaba con lentitud, demasiada a su parecer y no estaba segura si era por la falta de sueño o la insidiosa sensación de que algo andaba mal. Ni siquiera le importó "oler a miedo". Estaba en la fina línea entre miedo y terror, con la sola imagen de su alfa pasándola mal.
Scott se estiró y puso un papel sobre su mesa, al incorporarse en su silla vio que Allison le tendía otro al moreno. La teñida se fijó en el papel frente a sus ojos. Acomodó sus gafas y abrió el papel.
"Relájate, apestas a miedo".
Gracias. Pensó sin gracia mirando al moreno escribir una respuesta a Allison. La maestra suplente llamó a Scott fuera del aula; notó al cabo de un rato en el que no volvía que él se había ido.
Stiles hablaba con Lydia en voz baja. Intentaba mantener su mente ocupada en algo, algo alejado de la abrumadora sensación -que se empezaba a transformar en malestar.
—Prada me mordió.
—¿Tu perra?
—Mi bolso de diseñador—, dijo bastante sarcástica. De no ser por aquel malestar creciente en ella, habría reído a carcajadas—. Sí, mi perra.
—¿Te ha mordido antes? ¿Y si es lo mismo que con el venado? Que los animales actúan extraño antes de un terremoto o algo.
—Significa que habrá un terremoto—, casi preguntó.
—O algo peor.
—Había un venado y un perro.
Sabía que algo estaba pasando.
—¿Qué es lo que siempre dices de los tres? Primera, segunda, tercera.
Entonces un golpe se escuchó en una ventana, similar a algo romperse. Giró su vista instintivamente, hallando una pequeña mancha de sangre, la cual distinguió por el olor. Y entonces vio una gran bandada de cuervos graznar volar en su dirección.
Al suelo.
Todas las aves se empezaron a estrellar contra las ventanas, hasta que en un punto estas cedieron y los cuervos empezaron a ingresar en el aula volando dentro de ella. Todo se lanzaron al suelo para cubrirse de las garras de los animales.
Ella se lanzó sobre Stiles, quien a su vez cubría a Lydia, en un acto protector. Sabiendo bien que ella sanaría en poco tiempo y ellos dos no.
( . . . )
Había llegado la policía y entre ellos se hallaba su padre investigando el por qué del comportamiento tan extraño de estos animales. Allí también se encontraba el padre de Allison quién parecía muy preocupado por él estado de su hija.
En cuanto a ella, estaba sentada sobre una mesa junto a Stiles, con su padre frente a ellos.
Por su mente pasó la posibilidad de que aquel mal presentimiento se debía a lo que había pasado hacía unos minutos. Sin embargo jamás dejó de sentirla. Su padre se alejó un momento y Stiles llamó a Scott.
—Tenemos un gran problema en la escuela...
—¿Puedes contarme después?
—Estoy seguro de que merece ser discutido de inmediato.
—Scott, ahora—, remarcó ella bastante imponente acercándose al micrófono del teléfono. Scott le indicó algo a Stiles.
—¿En casa de Derek? ¿qué...? ¿Qué rayos haces ahí?
¿Qué?
—Sólo ven aquí ¿Sí?
Y sin más, colgó.
Con un demonio. Algo está pasando.
( . . . )
Una vez estuvo dentro de la casa y vio ojiverde, no quiso separarse mucho de él. Estaba sentado y frente a él se encontraba Scott, parecía ocupado y por tanto no quiso interrumpir mucho aunque se mantenía a una distancia considerable.
Inevitablemente miraba todo a su alrededor detallado la casa de la cual sólo queda su esqueleto bastante destruido. Se sentía mucho más calmada al ver a Derek a salvo. Pensó que tal vez se debía al efecto que tenía su alfa en ella; pero la sensación de que algo pasaría permanecía en sí.
Derek tomó el brazo de Scott, mirándolo, de un momento a otro sus ojos pasaron de ser ese verde cautivador a un rojo intenso. Rojo de alfa. Su omega interno bailó al notar este cambio.
Se mantenía cerca de Stiles pero aún más cerca a Derek. Era más allá de un capricho el querer estar cerca del alfa, se sentía como una necesidad. Similar a una madre con sus hijos: esa imperiosa necesidad de cuidarlo, de estar cerca, de evitar que algo le pase. Y por un segundo por su mente pasó la idea de que no era realmente que él necesitara de sus cuidados -porque a decir verdad, Derek no lo necesitaba, él era muy capaz de protegerse y lo había demostrado ya-, era ella quien lo necesitaba cerca.
Era su omega que lo necesitaba cerca. Y cuando se trataba de Derek, gran cantidad de veces se dejaba llevar por su omega, por instinto animal.
Pero es Derek, cualquiera se dejaría llevar.
—Ya veo. Son dos bandas, ¿cierto?
—Sí.
—¿Qué significa?
—Es solo algo que trace con los dedos—, Scott, en una mesa llena de polvo a su lado, trazó la figura.
—¿Por qué es tan importante para ti?
—¿Sabes lo que significa la palabra "tatuaje"?
—Marcar algo—, Stiles le susurró la repuesta como si se tratara de un examen.
Scott empezó a explicar. Y tanto Derek como Stiles estaban atentos a las palabras del moreno. Ella, por otro lado estaba perdida en sus recuerdos.
"—¿En serio?
—Sí.
—Estas jugando.
—Mmm... no.
—Vale...
—Hablo en serio Derek...
—No tienes que hacerlo.
—Estuviste cuatro largos meses enseñándome todo lo que mi madre no hizo. Incluso tu tío psicótico nos ayudó. Y sé que puedo ser insoportable, demasiado. Tal vez más de lo normal. Pero tu me ayudaste.
—Eso no implica que debas hacerlo.
—Quiero hacerlo. Además cuando fui con un tatuador, sanó. ¡Perdí mi dinero!
—¿Cómo es que no sanó el de tu espalda?
—No lo sé. Lo ignoro.
—Entonces... ¿un trisquel?—, sonrió marcando un hoyuelo en su mejilla.
—Sí. Aquí—, señaló su muñeca donde yacía una gran cicatriz se forma vertical bastante vieja. Derek no pudo evitar pensar en lo que la había causado una marca de esa magnitud."
—El dolor será peor del que nunca has sentido jamás.
—Ah... qué bueno—, Stiles sonó aterrado.
—Hazlo.
Derek encendió un soplete y Stiles pareció palidecer. Intentó salir, recibiendo, por parte de Derek, la orden de sostener a Scott.
Valeska detuvo a Derek, antes de que empezara. Sacó de su bolsillo el papel que Scott le había dado en clase, y un lápiz que guardaba en uno de sus bolsillos. Garabateó con su letra desprolija y casi ilegible, justo debajo de la frase de Scott.
Los tres hombres de la habitación la miraban.
"Scott, tu...- apesta a miedo". Casi citó las palabras que él le dijo cuando ella ingresó al salón en la mañana. El beta lo leyó en voz alta y no pudo evitar soltar una risa.
Y así, Derek empezó.
-V