—¿Nervioso, hermanito?
—¿Por el juego?
—Por lo que la psicóloga haya escrito en su reporte.
—No...
—Relájate, he ido con psicólogos y psiquiatras varias veces. Es una farsa. Y, sobre el juego, estarás bien. Sobreviviste a un Kanima, lacrosse debe ser como quitarle un dulce a un bebé.
—Gracias...
—Hey... y dile al entrenador que no jugaré esta noche—, le guiñó un ojo con un chasquido de lengua siguiéndole y salió de la habitación de Stiles, solo para internarse en la suya.
( . . . )
Durante todo el día había recibido llamadas de sus amigos, de Lydia, de Scott, incluso tuvo una de Isaac: todas rechazadas. También había varias llamadas perdidas de su madre.
Estaba muy ocupada investigando todo acerca de lo sobrenatural. Casi le parecía ridículo hacerlo, cuando podía simplemente preguntarle a Stiles que parecía un experto en el tema, o preguntarle a Derek que, hasta donde sabía, era el más informado acerca de todo.
Pero prefería hacerlo ella misma, por su cuenta.
Investigó sobre las pastillas que Deaton le había dicho, sobre los alfas, betas y omegas, sobre los olores que desprendían los lobos e incluso investigó sobre el, tan mentado, celo. Leyó todo lo que pudo acerca de los poderes que tenían: la agilidad, la velocidad, la fuerza, la curación, el oído, el olfato... la visión.
Hacía un rato había bajado a la cocina por algo de comer y ya se hallaba sentada sobre su cama -con un pantalón corto y una camisa de tirantes- tenía su pelo amarrado en una coleta bastante desordenada mientras sostenía su computadora sobre sus piernas. Bajaba por las páginas despreocupada, deteniéndose en algunas para leer algo que no sabía.
Estaba relajada, despreocupada. Estuvo así la mayor parte del día realmente.
Pero entonces pasó, sintió una chispa de calor dentro suyo y no entendía a qué se debía. Así que decidió investigar, sólo para salir de la duda, para aclarar lo que llevaba días preguntándose.
Y escribió en el buscador, casi sintiéndose ridícula por investigar algo así, como si presintiera que al respuesta sería un abrumador y contundente: "NO".
"¿Es posible que dos lobos estén conectados sin siquiera conocerse?". Y presionó la tecla enter. Para su sorpresa habían varias páginas acerca de eso y todas afirmaban sus sospechas. Sí, era posible. Quiso leer las razones, a qué se debía, por qué pasaba eso... y su teléfono sonó nuevamente.
Esta vez era su padre. Y sabiendo bien que él nunca le llamaría, a no ser de que se tratase de una emergencia, decidió contestar.
—Stiles desapareció.
( . . . )
Salió tan apresurada de la casa que ni siquiera se preocupó en cambiar su ropa, tenía suerte si usaba sostén -pero no estaba lo usando- pues ni siquiera reparó en ello. Lo único que pudo hacer fue acomodar un poco su cabello durante el trayecto hasta la escuela y ponerse una gran sudadera, que mantenía en su auto en caso de emergencias, como intento de cubrir su -muy revelador- escote, y su ausencia de ropa interior, en general.
—¿Cómo demonios es que nadie lo vio?—, jadeó al llegar junto a su padre—. Tu quédate tranquilo, estará bien. Es Stiles...
—Por eso mismo me preocupo—, dijo su padre, mirando una libreta—. Scott me pidió que lo buscaras, creo que está con Isaac en los vestidores—. Su voz sonaba destrozada, y ella no pudo evitar sentir empatía.
—De acuerdo—, retrocedió unos pasos en la dirección indicada por el hombre—. Hey... estará bien.
Y sabía lo mucho que él se preocupaba por Stiles, pues incluso ella estaba preocupada por su hermanito. Así fue como confirmó todas las mentiras que su madre le había dicho a lo largo de todos esos años. Él no era un hombre despreocupado, no era la clase de hombre que no velaba por su familia, era todo lo contrario y lo pudo confirmar solamente hablando con él.
Lo pudo confirmar solamente dándole la oportunidad de ser su padre.
Ingresó en los vestuarios escuchando las voces de los chicos, Isaac y Scott hablaban de cómo encontrar al muchacho. Entonces, al dar vuelta una curva, vio a Scott con una camiseta en sus manos y a Isaac con un zapato. Dedujo que estos dos objetos eran de su hermano.
—Planean encontrarlo por su olor.
—Sí...
—¿Cómo es que tu tienes la camiseta y yo el zapato?—, Isaac miró el objeto en sus manos—. Tu eres su hermana... y, a decir verdad, excelente buscando cosas. Tu olfato no está tan desarrollado como el nuestro, tal vez. Pero podríamos enseñarle a nuestra omega favorita—, explicó con una pequeña sonrisa. Y Valeska sabía que el tono empleado por el ruloso no era exactamente solo amigable.
—Cuida tu boca—, sonó a sus espaldas.
Giró sobre su eje, encontrándose con la figura imponente de quien ya sabía había hablado. Derek.
—Tenemos que hablar—, dijo él con un semblante serio. Más de lo habitual.
—Todos tenemos que hablar—, y a las espaldas de Derek salió otro hombre más pequeño pero mucho mayor, a juzgar por sus facciones.
Scott maldijo. Y así, la teñida supo que algo andaba mal.
—¿Qué demonios es esto?
—Eso mismo me pregunté cuando te oí hablando con Gerard en la estación de policía.
Scott alegó que era porque el hombre había amenazado con matar a su madre. El hombre que desconocía por completo, saltó diciendo que apoyaba a Scott, con el pretexto de que la mujer era hermosa.
—Cierra la boca—, Scott y Derek escupieron llenos de veneno hacia el hombre; y ella, por empatía a la mujer también le gritó.
—Paren todo. ¿Quién es él?—, dijo ella girando su vista a Scott.
—Es Peter. El tío de Derek. Hace un tiempo intentó matarnos a todos y le prendimos fuego, Derek le cortó la garganta.
—Hola—, el hombre saludó alzando una mano.
—Es un gusto—, Isaac le respondió.
—Entonces el mal carácter es de familia...—, rió mirando al hombre, seguidamente fijándose en la cara fastidiada de Derek—. Un placer.
—¿Por qué está vivo?
—La versión corta es que sabe cómo detener a Jackson. Y hasta salvarlo...
—Sí, sería muy útil de no ser porque Jackson murió.
Las caras de perplejidad de Derek, Peter y Valeska eran dignas de una foto, pues a decir verdad ninguno de los tres creía que fuera posible.
—Mierda.
Y no pudo evitar sentirse mal por él, pues muy a pesar de que fuera un asesino y un imbécil, era una persona.
Scott explicó que había sido en el campo. Y así saltó Peter explicando que era premeditado, y que sí Jackson había muerto había sido porque Gerard planeaba algo, algo grande.
-V