—Lo que digo es que necesitamos un nuevo plan. Porque a la próxima quizá no podamos sanar a tiempo.
—No podemos salvar a Jackson.
—Tampoco podemos matarlo—, intervino sentándose junto a Derek, quien al instante sacó de uno de sus bolsillos sus gafas. Se las tendió y ella se las puso al instante.
Le dedicó una sonrisa agradecida y cargada de dulzura. Dulzura la cual ni siquiera ella sabía dónde había venido. Él le correspondió levantando la comisura de sus labios en una sonrisa tímida.
—He visto muchas cosas, Scott, pero nunca he visto algo así. Y con la luna será más fuerte.
—¿Y qué haremos?
—No lo sé. Ni siquiera sé si podamos.
—Dejemos que los Argent lo hagan.
—Yo fui quien lo mordió. Es mi culpa.
Se veía torturado, rozando el límite con la tristeza. Sintió la inevitable necesidad de consolarlo, de hacerlo sentir mejor. Puso su mano en la pierna de Derek, dando un dulce apretón, que logró llamar la atención de ambos chicos. Le dedicó una mirada dulce y una sonrisa reconfortante. Él puso su mano sobre la de ella, suavemente.
Scott miraba interrogante, sin entender qué pasaba entre ellos.
—Pero no lo convertiste en eso. Esto pasó por algo de su pasado, ¿cierto?
Derek fijó su vista en la unión de sus manos y la subió a Scott.
—Es una leyenda en un libro. No es así de simple.
—¿Qué estas ocultando?
—¿Por qué siempre piensas que te oculto algo?
—Porque siempre tienes algo qué ocultar.
—Pues tal vez es para protegerte.
Sentía la ira de Derek subir. Esta vez, sin miedo al posible rechazo, lo hizo sin pensarlo. Entrelazó sus dedos con los del hombre, notó lo cálida que era su mano. Y notó que él había correspondido, apretando suavemente su mano. Sus manos reposaban sobre la pierna de Derek y ella sabía que Scott no dejaba de verlos, Valeska también sabía que luego habría un interrogatorio.
—Eso no te da derecho a que guardes secretos.
El ojiverde tomó una fuerte bocanada de aire.
—Ve a casa, Scott. Sana y asegúrate de que tus amigos estén bien. Tu deberías hacer lo mismo—, miró a la teñida que miraba sus pies casi hipnotizada—. La luna llena viene. Y así como va todo, presiento que va a ser difícil.
( . . . )
Aún algo adormilada se sentó sobre una caja, a un lado de Isaac. Erica y Boyd estaban frente a ellos. Los cuatro miraban a Derek sacar algunas cosas de un gran baúl. La tapa de este estaba impresa una figura de tres espirales que convergían en un mismo punto, a lo que Isaac preguntó qué era este y tras una explicación de Boyd, saltó Derek a preguntarle qué significaba realmente.
—¿Alfa, beta, omega?
—Así es. Es un trisquel. Todos podemos elevarnos a una o caer en la otra. Los betas pueden ser alfas pero los alfas pueden ser betas u omegas.
—¿Como Scott?—, Isaac soltó socarrón.
—Scott está con nosotros.
—¿Dónde está?
—Buscando a Jackson. Tranquilo, no será fácil para él esta noche. Y para ninguno. En especial para ti—, miró a la teñida que rascaba sus ojos con somnolencia. Los otros tres lobos la miraron sin entender mucho—. Se paga un precio por este poder, puedes sanar si quieres pero esta noche querrán matar todo lo que se encuentren.
—Suerte que mi período fue la semana pasada—, Erica habló cargada de burla. La teñida no pudo evitar soltar una carcajada.
—Tres días—, la siguió. Ambas se ganaron las miradas de los hombres. Y Derek no pudo evitar reír un poco.
Del baúl sacó algo parecido a una corona y se la mostró a Erica: —Este es para ti.
—Esto será interesante.
( . . . )
—¿Qué pasa si nos soltamos?
—Harán lo que sea para salir. Tal vez intenten matarme, puede que se maten entre sí o a todo lo que tenga un latido—, miró a Erica frente a él y con un asentimiento le habló a Isaac—. Sostenla.
—¿Por qué ella puede usar el de la cabeza?
—Porque ella soporta más dolor que ustedes—, Erica sonrió triunfante—. Pero tengo otra si la quieres.
—Paso.
—¿Lista?
—Sí...—, Erica afirmó algo nerviosa.
Y así Derek la puso sobre la cabeza de la rubia y empezó a apretar los tornillos que está tenía. Estos clavándose en su cabeza. Erica gritaba de dolor.
Una vez hubo asegurado a Erica y a Boyd, miró a la teñida y con un gesto de cabeza señaló a Isaac.
—Ayúdame con él—, ella asintió y casi dio saltos hasta quedar parada junto a Derek.
Isaac tomó asiento, y Derek empezó a asegurarlo con cadenas.
Erica y Boyd empezaban a sentir el cambio. Soltaban gruñidos y gritos. Isaac intentaba contenerse un poco.
—¿Cómo es que a ustedes no les afecta?
—Sí lo hace. Lo siento cada minuto.
—¿Cómo lo controlas?
—Encuentras un ancla. Algo con significado. Te amarras a eso y el lado humano mantiene el control.
Ella sostenía los hombros de Isaac quien estaba empezando a impacientarse.
—¿Qué es para ti?—, Derek detuvo su acción, fijando su vista en el suelo unos segundos.
—Enojo—, siguió moviendo las cadenas—. Pero es diferente para todos.
—¿Hablas de Scott?
—Sí. Bien, con eso basta. Tu turno.
La teñida miró a Derek quien se levantaba del suelo y caminaba hacia un punto alejado de Isaac, con otra cadena en la mano.
—No lo necesito.
—¿Ah, no?—, Derek habló incrédulo. Alzó una ceja hacia ella.
—No. Yo debería estar embriagándome ahora mismo. Y si, como me dijeron Deaton y tu, he sido así toda mi vida y no he causado problemas. Ahora mucho menos.
—¿Encontraste un ancla?—, sonrió casi orgulloso.
—No—, dijo con un tono infantil y juguetón—. Mejor aún.
Derek alzó una ceja, inquisitivo.
—Hago lo que he hecho toda mi vida. La mente es poderosa. Así que solo lo ignoro.
—No suena muy efectivo—, tomó la mano de la teñida, mostrándole el juego de garras que adornaba sus manos.
—Por eso mismo trabajo en encontrar un ancla—, rió un poco. Fijó sus ojos en sus manos unidas y subiendo su otra mano, la puso en el hombro de Derek—. No lo necesito, estaré bien.
Intentó caminar a la salida. Dispuesta a ir a la fiesta de Lydia. Entonces sintió la mano de Derek tomar su muñeca, girando su cuerpo.
—Una última cosa—, se fijó en las esmeraldas que la miraban preocupado—, nosotros no podemos embriagarnos.
—Ya verás que sí—, le guiñó un ojo y salió del lugar.
Iría a la fiesta de Lydia. Hablaría con Stiles, Scott y Allison. Le pediría perdón a Lydia por haberla excluido los últimos días. Y finalmente se embriagaría.
Esa noche era suya. Su primera luna llena como omega y sabía que no perdería el control.
-V