—¿Estas segura de querer jugar esta noche? Digo, primero que nada, sin tus gafas no ves nada y se pueden partir. Además, eres nueva en lacrosse, te harán pedazos.
—Gracias, Stiles. Eso fue... motivador—, acomodó el equipo sobre sus hombros, se puso los guantes y el casco.
—Sólo decía que...-
—Cállate—, dijeron Scott y ella a la vez.
( . . . )
—¡Stilinski! ¡¿Por qué no puedes ser como tu hermana?!—, gritó el entrenador a mitad del entrenamiento.
—No lo sé, entrenador—, respondió jadeando el muchacho. Valeska tomó a su hermano de la camiseta y tiró de él, corriendo por la cancha.
Estaban en un partido de práctica antes de que empezara el de esa noche, sin embargo la gente ya estaba llegando. Esta vez practicaban la ofensiva, en un momento se halló ella frente a Jackson, quién tenía una mirada de completo enojo, él se lanzó a ella para taclearla, y ambos cayeron al suelo en un golpe seco.
Su casco no estaba bien asegurado, por tanto al chocar con el suelo este se salió de su cabeza, generando así que ella golpeara fuertemente el suelo con su cabeza sin protección alguna. Sintió inmediatamente su vista nublarse un poco, a pesar de haber estado usando sus gafas.
—¡Jackson! ¡Con un demonio! ¡Que alguien me explique por qué siempre que este equipo tiene un jugador bueno, algo le pasa!
Scott y Stiles corrieron en dirección de la muchacha que seguía tirada en el suelo con una mueca totalmente adolorida. Sostenía su cabeza como si eso fuera a aminorar el dolor, se había quitado las gafas y las había puesto a un lado. Pasó uno de sus brazos sobre sus ojos, cubriendo el paso de la luz a estos.
—¿Estás bien?
—Oye, Valeska.
—Niña, ¿Cuántos dedos ves?
Escuchaba las voces de varias personas, sabía que estaban a su lado sin embargo se sentía como si estuvieran a varios metros de distancia, sólo escuchaba murmullos y sonidos sin sentido, no entendía de que le hablaban. Ni siquiera intentó comprender los murmullos, sentía una oleada de adrenalina y de ira recorrerla. Tenía algo claro: le partiría la cara Jackson.
Se levantó con rapidez, ignorando el pequeño grupo de personas que la habían rodeado, tomó sus gafas, poniéndoselas y caminó a paso rápido hacia Jackson. Quien estaba de espaldas.
Escuchó varias gritos del entrenador, de Stiles y de Scott, quienes parecían desconcertados con la actitud de la teñida. Silbó para llamar la atención de Jackson y en cuanto esté giro la cabeza en su dirección, ella le brindó un golpe con su puño cerrado en la mandíbula. Sí bien, fue con fuerza, no le dejaría marca.
El entrenador le llamó la atención a causa de esto. Sin embargo ella parecía casi insensibilizada. Actuaba como si estuviera acostumbrada a ser sacada de varios grupos solo por su pequeño problema de ira.
—Estás en el equipo. Ese gancho derecho fue impresionante...- Pero se me prohibe incitar la violencia, así que no jugarás esta noche, Stilinski—, habló el hombre mirando a Jackson levantarse del suelo con una mueca casi adolorida. Entre ofendido por el golpe que le había dado al muchacho, e impresionado por lo mismo.
La muchacha caminó fuera del campo, hacia los vestidores. Una vez allí quitó todo el equipo de su cuerpo, colocándose nuevamente la ropa que se había puesto en la mañana, a excepción de la camisa del equipo. En la parte de atrás de esta decía su apellido, sin embargo, no era suya, esa se la había prestado su hermano para el entrenamiento; bajo este estaba un gran número impreso de color blanco.
Se puso sus zapatos, acomodó un poco su cabello pues a causa de la práctica este había quedado desordenado, subió sus gafas por el puente de la nariz y acomodó la gran camisa de su hermano sobre sus hombros.
Iba saliendo de los vestidores, cuando se encuentra de frente con los chicos. Ellos le contaron los detalles sobre el bestiario y su plan al pie de la letra, para robárselo a Gerard. Tomaron como ventaja el que ella estuviera en las bancas cerca a la cancha, de modo que en cualquier momento se podría escabullir entre las personas y tomar las llaves que Allison le daría. Le explicaron que debía buscar cuidadosamente en la oficina del hombre un cuaderno empastado en cuero pues era ese el objetivo principal.
Y así pasó. Justo como esperaban. Allison estaba junto a su abuelo en la gradería observando atentamente el partido, se escabulló entre la gente con facilidad pues al parecer un jugador del equipo contrario lucía como una bestia y estaba lastimando a los otros jugadores.
Corrió por los pasillos vacíos y algo oscuros de la escuela. Debía ser rápida si no quería ser descubierta. Probó con varias llaves antes de hallar la correcta, abrió la oficina e ingresó en ella.
Rebuscó entre cajones, en el escritorio, en la estantería, buscando en libro. Cuando sintió una oleada de aire frío pasar por su espalda, intentó ignorarlo la primera vez, pero la segunda le fue imposible. Era una sensación extraña. Como el ser vigilada, pero sabía que quien la observaba no era la misma persona de siempre, y eso la desconcertaba un poco.
Tomó su celular y envió un mensaje a Stiles, diciéndole que no había libro alguno en la oficina.
Mantenía su vista fija en la pantalla, esperando una respuesta rápida; se sobresaltó al escuchar el sonido de una notificación justo a su lado. Alzó la vista, hallando al chico, quien era sostenido firmemente por el cuello.
—Sólo venía a decirte que el entrenador te estaba buscando—, habló el muchacho rápidamente.
—Hola, Stilinski—, se burló Erica, apretando más el agarre que tenía en el muchacho.
( . . . )
—Stiles—, dijo el hombre, jugando con un balón de baloncesto. Erica soltó los soltó, posicionándose junto a Derek.
—Derek—, dijeron los hermanos en simultáneo.
—Valeska—, habló, ahora mirándola fijamente—. ¿Qué viste en el taller del mecánico?
—Muchas violaciones del código ambiental que pienso debería reportar...
Derek rió, sacando sus garras y clavando estas en el balón que sostenía.
—Volvamos a intentarlo—, dijo, borrando cualquier vestigio de gracia de su semblante.
Ella jugaba nerviosa con sus manos, mantenía la vista fija en sus pies evitando a toda costa hacer contacto visual con Derek.
—Se veía resbaloso, con piel oscura, como con un patrón, creo que de hecho tiene escamas... ¿Es suficiente? Debo regresar y hablar con alguien.
Derek alzó la mirada, amenazante.
—Los ojos son amarillos, rasgados... ah, y tiene cola también.
Entonces tanto Erica como Derek alzaron la mirada, parecían no escuchar lo que el muchacho les decía. Miraban fijamente a algo a sus espaldas.
—¿Ya lo han visto? Parecía que saben exactamente de qué estoy hablando.
Giró su vista en dirección a donde ellos miraban, hallando exactamente lo que Stiles describía. Subió sus gafas por su nariz, observando atónita a la criatura frente suyo. Movió un poco el brazo de Stiles, llamando su atención. Él imitó su acción.
Entonces la criatura siseó fuertemente. Casi sonaba como un grito, este hizo eco en las paredes del lugar.
Empujó a su hermano en dirección al pasillo por el que habían llegado, gritándole que huyera. La criatura saltó en su dirección, lanzando sus garras hacia ellos. En un golpe fuerte Erica terminó en el suelo inconsciente.
—Corre—, Derek la movió detrás suyo, lejos de la criatura.
—Derek, tu cuello—, dijo ella, viendo un pequeño corte reciente. El hombre frente a ella se empezó a tambalear.
La criatura se alejó. Derek empezó a ceder ante su peso y antes de caer al suelo, los pequeños brazos de la castaña lo envolvieron.
—Vámonos—, lo cargó, con las pocas fuerzas que le quedaban. Pasó uno de los brazos del hombre sobre sus hombros y empezó a casi arrastrarlo, bordeando las piscinas. Jadeó por el esfuerzo—. Estás pesado—, Derek gruñó en respuesta. Miró a su alrededor, buscando a la criatura—. ¿Puedes verlo?
—No, pero date prisa. Llama a Scott.
Sacó su celular del bolsillo, dispuesta a llamar a su amigo, pero en una mala pasada de sus nervios, el aparato resbaló de sus manos. Derek empezaba a pesar mas por lo que ambos cedieron ante el peso del mayor.
—Valeska...- —, escuchó el grito de Derek y seguidamente el sonido de algo grande hundirse en el agua.
Se levantó del suelo, acomodando sus gafas. Miró a su alrededor buscando a la criatura.
Se ahogará. Pensó. Vaciló unos segundos, decidiendo en si llamar a Scott primero o salvar a un paralizado Derek.
Saltó a la piscina. Tomó el cuerpo de Derek que ya se hallaba en el fondo de esta y nadó a la superficie cargándolo.
—¿Lo ves? Mis gafas se cayeron, no veo nada.
—No.
—Tal vez se fue.
Un grito como el de antes se escuchó en eco por todo el lugar.
—Tal vez no.
Llevaba ya varios minutos nadando en el centro de la piscina, cargando a Derek.
—¿Puedes sacarme antes de que me ahogue?
—Maldita sea, ¿te preocupa ahogarte? ¿Notaste la cosa con dientes que nos acecha?
—¿Notaste que estoy paralizado del cuello para abajo en tres metros de agua?
—Claro. ¿Y no notaste que es por eso que te estoy cargando?—, suspiró resignada. Miró a su alrededor, a pesar se solo ver objetos borrosos a causa de no tener sus gafas—. No lo veo.
Empezó a nadar a la orilla, dispuesta a salir.
—Espera.
Fijó su vista en donde Derek estaba mirando, pudo distinguir únicamente una pequeña figura en movimiento asumió -por la actitud que había tomado el hombre- que era la criatura.
Llevaban ya varios minutos, a punto de convertirse en horas. Ella se empezaba a cansar.
—Espera, ¿viste eso?—, preguntó Derek. Al sentir la mirada de ella sobre él, la miró, notando la falta de sus gafas—. Oh cierto... creo que no puede nadar.
—Escucha, no creo que pueda seguir haciendo esto mucho tiempo—, jadeó bastante cansada. Miró en dirección donde sabía había caído su celular, Derek notó esto, sabiendo inmediatamente lo que haría.
—No, no, no. Ni lo pienses.
—¿Puedes confiar en mí, por favor?
—No.
—Soy la que te está manteniendo con vida, ¿sí te habías dado cuenta?
—Sí. Y cuando no esté paralizado, ¿Quién luchará contra esa criatura? ¿tú o yo?
—Por eso te he estado sosteniendo por dos horas
—Sí. Si tú no confías en mí, yo no confío en ti. Pero me necesitas vivo, por eso no me has soltado.
—Eh... obviamente.
Ambos tuvieron una pequeña guerra de miradas. Y ella solo pudo pensar que todo ese atractivo se veía opacado por su pésima actitud.
Segundos después ella lo soltó, nadó con rapidez hacia la orilla, escuchó un siseo muy cerca donde estaba su celular. Sabía que era la criatura. Se apuró a tomar el aparato sus manos y se alejó, nuevamente nadando hacia el centro. Llamó a Scott con la esperanza de que le ayudará. El había respondido con un simple "no puedo hablar ahora."
Resignada, tiró el aparato y se sumergió, nadó hasta el fondo, notando que Derek estaba casi inconsciente y que de alguna forma sus gafas estaban enganchadas en el buso que usaba el hombre.
—Dime que contestó—, dijo Derek tras tomar una bocanada de aire.
Se puso las gafas, mirando a Derek a los ojos.
( . . . )
—Llevamos tres horas. No podré seguir por mucho, necesito sostenerme de algo.
Nadó a la orilla de la piscina donde habían pequeñas tarimas dispuestas de modo que los nadadores saltaran de ellas. Sus manos estaban resbalosas y ella estaba cansada, Derek apenas empezaba a salir de la parálisis, sin embargo no era lo suficiente como para sostenerse.
Sus manos se resbalaron, cedió finalmente, dejándose hundir, junto con Derek.
-V