Cada uno se ubicó frente a una tina. El hielo aún flotando sobre el agua.
Todos habían optado por usar la menor cantidad de ropa posible. Quedando Allison en un vestido, Scott en su camiseta y pantalón, al igual que Stiles. Y bueno, ella...
Subió las mangas de la gran sudadera de color rojo, amarró su cabello, dejó sus gafas al cuidado de Derek. Miró sus piernas desnudas, casi arrepintiéndose de haberse puesto un short en la mañana.
Palmeó la espalda de Stiles, a modo de reconfortarlo un poco. Su hermano se adentró en la tina, Allison copiando su acción. Scott pareció dudar un poco, finalmente metiéndose en el agua helada. Solo quedaba ella.
Derek apretó uno de sus brazos. Un apretón suave, dulce.
—Al agua, patos.
Entró en la tina. Apretando el anillo con fuerza en su puño. El agua llegaba hasta su mentón. Temblaba de frío.
—Por cierto, si no vuelvo a la vida y tu sí—, Stiles empezó en dirección a Scott. Y ella pudo sentir el nudo en su garganta apretarse ante la sola idea de perder a su hermanito—. Deberías saber una cosa. Tu papá está aquí.
Scott pareció contener el impulso de salir corriendo.
Miró a su derecha, Isaac ya tenía sus manos puestas sobre los hombros de Allison; Lydia sostenía a Styles con fuerza; Deaton apretó con gentileza los hombros de Scott. Miró arriba, encontrándose con esa dulce mirada verdosa.
Tomó aire, cerrando los ojos relajó su cuerpo, haciéndole a Derek más sencilla la tarea de sumergirla.
( . . . )
Abrió los ojos. Con un fuerte jadeo se impulsó sobre sí misma.
Salió de la tina.
Un gran salón blanco. Iluminado a más no poder. Vacío, a excepción de las cuatro tinas y, de sus tres amigos y ella. Salió de esta, mirando alrededor.
Notó a los tres mirar en una misma dirección, siguió la mirada. Un árbol... o bueno, lo que alguna vez fue un árbol.
Caminaron hacia él.
El Nemeton.
Con cada paso sentía su puño apretarse con más fuerza sobre el anillo, hasta el punto de sentir los nudillos entumecidos.
Respiró hondo. Parpadeó.
Miró a su alrededor.
¿Hace dos segundos no estaba en un salón blanco?
Miró a detalle.
—¿Alguna vez te dije lo hermosa que te ves con esos lentes puestos?—, escuchó esa particular voz.
Casi sintió arcadas al ser consiente del lugar donde se encontraba.
La casa abandonada. La casa abandonada donde Calvin la llevaba a inyectarse.
Notó a su yo del pasado recostada sobre un colchón sucio, roto y viejo. Calvin estaba sentado junto a ella, jugueteando con un mechón de pelo de la -en ese entonces- castaña natural.
—¿Y solo te gusto con los lentes puestos?—, su voz resonó en aquel salón.
El piso de madera. Las paredes desgastadas, cubiertas de moho y humedad.
—Dame el brazo—, dijo él, y en menos de nada ya se hallaba enterrando la aguja en la piel pálida de ella.
Como un acto reflejo, tocó su propio brazo, mirando la zona en donde -hacía unos días ella misma se había inyectado.
Se fijó en el cuerpo de Calvin recostado a su lado con una expresión triunfante, se miró a si misma, acostada boca arriba con la mirada perdida. Se fijó en el reloj digital ubicado junto al colchón.
El tiempo parecía volar.
Giró su mirada al colchón, donde se hallaba ella misma convulsionado. Calvin actuó de inmediato girándola para que quedara acostada de lado -de modo que no se ahogara con su propio vómito.
Por lo menos algo bien hizo ese hijo de puta.
La escena pareció congelarse. Nuevamente miró el reloj, el tiempo avanzando con la misma rapidez que antes. Y la escena continuó.
Se levantaba del colchón, con rapidez, lágrimas en los ojos, y saliva seca en su mejilla. Calvin dormido en el mueble. Siguió los pasos de ella misma.
Estaba en un bosque ahora. Caminó con rapidez, tropezando y cayendo con fuerza a causa de la gran raíz de algún árbol que sobresalía del suelo.
Oh, pero no era solo algún árbol. Era El Nemeton.
Inhaló con fuerza. Saliendo de la bañera, ignorando el sentimiento de deja-vu. Ahora estaba en la veterinaria nuevamente.
Estoy viva.
Miró a su alrededor. Stiles, Scott y Allison estaban ya fuera de las tinas, escurriendo agua, hablando de la ubicación del Nemeton.
Era la última en salir.
No dudó en saltar fuera de la tina, temblando por el frío. Ignorando lo que ellos decían. Porque, fuera lo que fuera, ella también lo sabía.
—La noche que buscamos el c*****r—, habló Scott.
—La misma noche que Peter te mordió—, aclaró Stiles.
—Yo estaba en un auto con mi madre, casi atropellamos a alguien.
—Era yo. Casi me atropellan.
Al parecer esa noche yo casi muero por una sobredosis, en la afueras de San Francisco. Qué dulce.
Deaton, Lydia, Isaac y Derek se hallaban parados frente a ellos, con muecas preocupadas. Derek más que nada.
—Podemos encontrarlo.
—¿Qué?
—Estuvieron inconscientes mucho tiempo—, Isaac habló.
—¿Cuánto tiempo es mucho tiempo?
—Dieciséis horas.
—¿Estuvimos en el agua dieciséis horas?—, fue la primera vez que habló desde que había regresado de la muerte.
—Y la luna llena es en menos de cuatro horas.
Oh...
( . . . )
"—Luego me cuentas el plan. Tenemos que irnos—, le dijo a Stiles, y sin darle tiempo para responder salió con rapidez de la veterinaria, siguiendo a Derek. Una cosa estaba clara: Lilian estaba con su padre, el señor Argent y Melissa. Pero ahora en su mente solo había cabida para el ultimátum que Kali le había puesto a Derek".
Acomodó descuidadamente la gran sudadera que Derek le había prestado, sobre su cuerpo. Pero, bueno, era para que no muriera de frío; eso y unos pantalones holgados que le quedaban pequeños a Derek -casi agradeció por tener grandes piernas, pues estos parecían quedarle a la perfección... ignorando el hecho de que se le caían un poco y que tenía que doblar las botas de estos para que no se arrastraran.
—Sabemos sobre el eclipse lunar—, dijo uno de los gemelos. ¿Aiden? Bueno, en fin, el gemelo bueno; era más sencillo diferenciarlos cuando estaban juntos, a su parecer—. Kali no va a esperar a que los ponga al mismo nivel. Viene para acá, y mi hermano viene con ella.
—¿Y eso me basta, Derek?—, retó Peter.
Derek estaba de pie, con sus brazos cruzados sobre su pecho, y una mueca de arrogancia.
—¿Quieren que huya?
—Nah... quiero que te mate un alfa con un fetiche de pies, psicótico. ¡Claro que quiero que huyas! ¡Corre, galopa, salta y huye de este lugar!
—Si quieres luchar y morir por algo, yo te apoyo. Pero hazlo por algo con significado—, Cora le habló al ojiverde, quien de inmediato la miró.
Ahora miró a la teñida, esperando algo, apoyo, consejo, lo que fuera.
—Lo que ella dijo. Pero de verdad apreciaría si no murieras. No lo soportaría...—, murmuró tan bajo que creyó no haber sido escuchada.
Casi pudo escuchar su sonrisa.
—¿Cómo saben que perderé?
—No sabemos—, habló nuevamente Peter—. Pero apuesto a que ella tiene una idea—, posó su vista en Lydia, quien se había mantenido callada—, ¿o no, Lydia?
—Yo no sé nada.
—Pero sientes algo. ¿No es cierto?
—¿Qué sientes?—, la voz de Derek sonó suave.
—Siento que estoy en el centro de un cementerio.
Sabía que tanto los Hale como el gemelo bueno empezaban a notar el olor a feromonas que ella desprendía; pero simplemente no lo podía evitar.
El nudo de ansiedad en su garganta se apretó, amenazando con partirla en pedazos. Ansiedad, miedo, preocupación.
-V