La semana había pasado con tranquilidad. Suerte para todos pues en lo que llevaba de la semana no había peleado con nadie. Es más, casi podría decir que le agradaba el lugar y las personas; de no ser por lo extraño que se comportaban Stiles y Scott, y lo mucho que quería golpear a Jackson, quien varias veces la había hecho enojar.
Ese día tenían clase de gimnasia. Escalarían un muro. El entrenador gritaba nombres en parejas, a aquellos que llamaba subía al muro.
Estaban Allison y Scott en el muro, parecía que hablaban muy entretenidos. Escuchó a Stiles hablar con alguien, lo ignoró completamente, no era de su incumbencia.
—Stilinski—, llamó el entrenador y antes de poder llamar a alguien más vio a los hermanos salir de entre el grupo de personas. Suspiró y señaló a la chica. Llamó a un muchacho, tras ambos ponerse los equipos empezaron a subir casi a la par.
Oh, dulzura. No. No me vas a ganar. Pensó con burla, viendo al chico hacer su mayor esfuerzo por ganarle. Y de un momento a otro ella ya se encontraba bajando, humillando completamente al chico. Se acercó a donde estaba Stiles junto con sus amigos, esta vez sin poder siquiera evitar escuchar a su conversación.
—¿Crees que Isaac este a salvo con Derek?
—No lo sé. Hablamos de Derek, no estoy seguro.
—Solo esperemos que no convierta a nadie más.
¿Convertir? ¿Quiénes son Derek y Isaac?, pensó ya un poco fastidiada, pues generalmente ellos siempre hablaban de cosas que ella no entendía. Se sentía excluida.
—Stilinski y Erica.
El chico subió con facilidad y bajó de la misma forma. Regresando junto a sus amigos. El entrenador le gritó a Erica que bajara, sin embargo ella parecía aterrada.
—Entrenador, no creo que sea seguro, ella sufre de epilepsia—, habló Allison preocupada.
—¿Qué...-? ¿Por qué nadie me dice estas cosas?—, habló un poco desesperado el hombre, miró a la chica que se aferraba al muro como si su vida dependiera de ello.
Un escalofrío recorrió su espalda completamente, sintió una mirada sobre sí otra vez, miró a su alrededor buscando al dueño. Sin embargo notó que todos estaban mirando atentos a Erica.
—Erica, hay colchonetas bajo tuyo. Déjate caer, no pasa nada—, la calmó el entrenador.
( . . . )
Procuraba no hablar con nadie. Tenía un mal presentimiento, acompañado de la pequeña paranoia de ser seguida y observada.
Un escalofrío recorrió su espalda. Este no había sido como el de hacía un rato, esta vez sintió una pequeña punzada atravesando su pecho; como si algo malo fuese a pasar.
"—¿Cómo estás tan segura?
—Porque lo sé y ya está. Yo me pregunto por qué debes buscarle explicación a todo.
—Bueno, me disculpo por querer saber por qué mi mejor amiga insiste en que no salga esta noche. Perdóname por creer que quieres que fracase en el amor.
—Deja de ser tan dramático. Tengo un mal presentimiento, no sé de qué, pero creo que lo mejor será aplazar tu cita.
. . .
—¿Estas viendo las noticias?—, fue lo primero que escuchó al contestar el celular. La voz de su amigo temblaba y su respiración era irregular.
—Sí...
—Yo... la iba a llevar a ese restaurante. Tenía reservaciones.
—Dime. ¿Aún crees que exagero?—, habló, esta vez con tono de superioridad, viendo las imágenes de un restaurante ardiendo en llamas."
Recordó casi con melancolía. Lo recordó porque en ese momento tenía ese mismo presentimiento. Esa misma punzada. Casi como un deja-vu.
Tomó su teléfono, buscó entre sus contactos abriendo el de Stiles. Le diría algo, pero no sabía qué. Temía por la vida de alguien, pero no sabía de quién. Miró a su alrededor en el vestidor de mujeres, estaban todas con las que había tenido clase; todas, a excepción de una.
"Erica."
Tomando su bolso entre sus manos, salió del vestidor, corriendo hacia el gimnasio. Allí se encontró con Scott, quien hacía tan solo unos segundos había atrapado a Erica en el aire.
—¿Cómo lo supiste?—, preguntó Allison arrodillándose junto a Scott. Entonces, empezaron a llegar mas estudiantes curiosos a ver qué sucedía.
—Al parecer no era el único—, dijo Stiles viendo su celular, y seguidamente mostrándoselo a Allison.
( . . . )
Se habían llevado a la chica al hospital, pues había tenido un ataque. El resto siguió con sus clases como normalmente.
Tenía biología. Al entrar al salón chocó con un chico con una mirada para nada amable.
—Fíjate por donde caminas, imbécil—, le dijo e ingresó al salón, tomando asiento en los primeros puestos.
Ni siquiera le importó lo que dijera el chico, mucho menos saber su nombre. Sin embargo, sabía que conocía el nombre del chico. Lo sabía, pero no lo recordaba. Su hermano hablaba de él, decía lo maligno que era. Y sí, ella también sentía que era maligno.
El resto de la clase vieron un documental. Durante el cual aprovechó para dormir. Una vez sonó la campana de cambio de clases todos salieron. Ella aún adormilada salió casi al final.
Caminó por los pasillos hacia la salida de la escuela, pues ese día no tenía más clases. Al dar la curva en una esquina pudo escuchar la voz molesta de Jackson. Hablaba con rabia, incluso estando a varios metros de él, pudo descifrar lo enojado que estaba.
Entonces se fijó en quién era la victima de tales gritos y gruñidos enfadados. Lydia.
—Lo arruinas todo—, dijo él finalmente aún más enojado y se fue. Dejando a Lydia en un mar de lágrimas.
Antes de que pudiera acercarse a la pelirroja y preguntarle que había pasado, ella ya estaba caminando a paso rápido hacia los baños. Gritó su nombre, sin embargo pareció ignorarla. Resignada, siguió su camino.
Al llegar a la puerta, no tuvo oportunidad de abrirla, pues en menos de nada Stiles y Scott se le habían adelantado abriendo las puertas. Antes de poder decir algo vio las caras de los muchachos, quienes parecían concentrados en algo frente a ellos.
Miró hacia donde ellos lo hacían. Un precioso Camaro n***o. Erica miró hacia ellos e ingresó al auto. Fijó su vista en el conductor. Un hombre, bastante atractivo, con grandes gafas de sol cubriendo sus ojos, tenía una sonrisa arrogante. Asumió que miraba a los chicos a su costado, sin embargo la sonrisa altanera que tenía impresa en su rostro, se borró a la vez que ella sentía el peso de su mirada sobre ella. Y sin más, el chico condujo fuera del estacionamiento.
—¿Se conocen?—, habló Stiles algo alterado.
—Jamás en mi vida lo había visto—, se justificó rápido ante la mirada acusatoria de los chicos—. Aunque es atractivo...
—Espera, ¿qué?—, casi se alarmó el chico de lunares.
—Lo que escuchaste—, dijo simple con un encogimiento de hombros. Pensó unos segundos, rebuscando en sus recuerdos—. ¿Derek? ¿O Isaac?
—Ese era Derek—, dijo Scott, resignado—. Y ella...-
—Erica. Es obvio. Digo, sabía que esa cara de mosquita muerta no podía ser real, algo ocultaba. Y al parecer era un chico atractivo.
—Por favor, no hables así de Derek. Voy a vomitar—, dramatizó Stiles.
—Como sea. Me voy a casa.
Scott hablaba por lo bajo, como si pensara en voz alta, creyendo que ninguno lo escucharía. Sin embargo, ella sí.
—Primero a Isaac, ahora Erica. ¿Cuántos más necesita? ¿Quién sigue?
—No lo sé. Pero si fuera él, iría por alguien solitario—, habló la chica casi con burla, tomando todos sus conocimientos de libros y películas con tramas policiacas. Llamando la atención de Scott, quien pensó no haber sido escuchado.
Se despidió de los dos y se fue a su auto. Lista para irse a casa.
-V