Prólogo: Cenizas y Rosas Negras
Narrado por: Noah Darcy
El olor a carne quemada es algo que no se olvida. No importa cuántos perfumes caros use ahora, ni cuántos años hayan pasado; si cierro los ojos, el hedor del caucho ardiendo y la pólvora sigue instalado en el fondo de mi garganta.
Tenía trece años cuando mi mundo se redujo a escombros.
Recuerdo la lluvia esa noche, mezclándose con la sangre de mi padre en el asfalto. Recuerdo los gritos de mi madre antes de que el silencio absoluto se tragara nuestra casa. Pero, sobre todo, recuerdo unos ojos. Unos ojos color café claro que me miraban desde la ventana de una limusina negra mientras nos arrebataban todo.
Ella era pequeña, una muñeca de porcelana envuelta en abrigos de seda. Su dedo índice se alzó, señalando a mi padre como si fuera un monstruo en un cuento de terror. Esa niña, con su voz de cristal y su mentira letal, firmó la sentencia de muerte de mi familia.
Lucas Sterling dio la orden, pero fue ella quien puso el arma en su mano.
—Algún día —le susurré a la oscuridad mientras abrazaba a mis hermanos entre los matorrales—. Algún día, ella sabrá lo que es perder el aire. Sabrá lo que es que el suelo se abra bajo sus pies.
Trece años.
Ese es el tiempo que me ha tomado reconstruirme. He convertido mi cuerpo en un arma y mi corazón en una piedra de afilar. He estudiado cada paso de la dinastía Sterling, cada pecado oculto bajo sus trajes de cuello blanco. Lucas cree que es intocable, que su fortuna lo protege de los fantasmas. No sabe que los fantasmas hemos aprendido a usar armas de fuego.
Mañana, la "Princesa Rosa" regresa a casa.
Emma Sterling, la niña de las pecas y la mirada inocente, vuelve del internado convertida en una mujer. Ella cree que regresa a su palacio de cristal a ser mimada y protegida. No tiene idea de que el hombre que han contratado para cuidar su vida es el mismo que planea consumirla.
No vengo solo por dinero. No vengo solo por justicia. Vengo por el único tesoro que Lucas Sterling ama más que a su propia vida: sus hijas.
Voy a entrar en su mansión. Voy a ganarme su confianza. Voy a hacer que Emma Sterling me entregue hasta su último aliento, creyendo que soy su salvador, cuando en realidad soy el fuego que va a reducir su mundo a cenizas.
Dicen que la venganza es un plato que se sirve frío. Se equivocan. La mía será ardiente, dulce y teñida de un rosa que pienso manchar de n***o.
Prepárate, Emma. Tu peor pesadilla acaba de ser contratada para dormir bajo tu mismo techo.