Capítulo 8

1529 Palabras
Entre películas, comida, conversaciones sin sentido con mis amigos, llamadas telefónicas de mi hermano y una que otra tontería me he pasado casi dos semanas sin hacer ninguna cosa totalmente productiva, quizá debería de buscar un nuevo empleo, no es que no quiera seguir trabajando con el señor "Tengo un viaje urgente a Grecia" que no ha llamado ni una puta vez, tampoco es que lo extraño u algo parecido pero ¡Que Cojones! Hasta tengo un bajón y ya sabréis lo que viene después del bajón, una depresión que solo se puede quitar con comida, alcohol o sexo en algún que otro caso. Tampoco es que sea una chiquilla que anda de cama en cama, si tuve una que otra aventura pero eso es pasado, de todas manera hoy en día quien no disfruta de un buen polvo sin compromiso. Mi hermano ha dicho que podría ir a visitarlo a Italia, no es mala idea pero si me voy y el jefe regresa podría quedarme sin empleo y sin la posibilidad de verlo otra vez, claro no es que quiera verlo o algo parecido. Aquí solo hay pura relación jefe-empleado. —Aishaaaaaa– ruedo los ojos. —Oh, mi preciosa amigaaaaa– Jess y Chazz entran en mi habitación con la palabra picardía rotulada en sus rostros. —¿Ahora qué?– gruño. Ambos se tiran en la cama para comenzar a darme caricias en los brazos. ¿Que traman? —Tenemos algo que te va a sacar de ese bajón que traes– Por sus caras sé que no es nada bueno y decente. —Los escucho– Ambos se dan miradas cómplices. —¡TE HEMOS CONSEGUIDO UNA CITA!- gritan dejándome casi sorda. En que cabezota cabe. Ruedo los ojos y los ignoro completamente, como si conocer a alguien podría sacarme de la cabeza a... si es una buena idea. —¡Soy una mujer decente!- me ofenden.  —¡Si, claro!- ruedan los ojos. —¿Es guapo?– pregunto. —Es primo muy... muy lejano de Ronald y está llegando del extranjero exactamente de Las Vegas– La idea me sobrepasa, tengo una semana de estar encerrada en esta casa... asi que venga. —¿Creen que funcione?– —Si no funciona para eso esta el alcohol– —Touche– —Iremos al bar a las 8pm según Ronald hoy estará muy caliente– Salen de la habitación dejándome con una expresión de incredulidad con un poco de entusiasmo. ¡¡Una Cita!! Tengo una jodida cita. El humor que traía hace unas horas o bueno desde hace dos semana ha comenzado a tranquilizarse y con ello una oleada de emoción me invade. Salgo de la cama dejando de un lado cualquier pensamiento de un mendigo griego que no se digna a llamar a sus empleados para informar que sigue con vida. No es que quiera saber de él. Saco del armario un vestido corto n***o con toques dorados dejándolo en la cama y con el combinado con unos tacones de suela roja, una sesión en la tina no vendría para nada mal, esparzo los aceites de vainilla, me tiro en ella relajando mi cuerpo, ¡uff! Qué bien se siente no hay nada mejor que el olor a vainilla. Me miro en el espejo tratando de coger mi cabello de modo decente pero ¡¡cojones!! siempre es tan difícil arreglarse el cabello. —Vaya, si es que te emociono la idea de la cita– —Idiota– le doy una mirada asesina. —Tranquila, paz en tu interior hermana– cruza los dedos. —Chazz deja de idioteces– Reímos a unísono saliendo de la casa. El bar esta de locos entre parejas casi follando en la pista hasta los que ya están muy ebrios hasta otros que aun están tranquilos bebiendo. ¿De mi cita? Un tal Mike...El ahora conocido Mike... pues lo que puedo decir de él es que es el tipo mas engreído y asqueroso lo único que hace es hablar de su impresionante vida en Las Vegas, su rutina de ejercicios, sus ex conquistas. ¿Quién demonios habla de sus conquistas pasadas en una cita? Si no es por el Sagrado Vodka, le hubiera dicho su par de verdades. —Entonces mi reina quieres bailar– extiende su mano. —Vamos– la tomo y caminamos a la pista. ¿Mi reina? Tal vez baila mejor de lo que habla. Aunque si es un chico guapo, tiene 23 años, estudia psicología, interesante elección para un jodido engreído. —¿Qué te parece ir a mi departamento? ¿Quieres estrenarlo conmigo?– —¿Qué?– pregunto incrédula. ¿Esta de broma no es así? —Vamos, mi reina– —Vete a la mierda– Me separo de él alejándome hacia los baños. Puff si no es por las copas que traigo encima le hubiera colgado de las bolas. —Chica, ¿que sucedido?– —Jess, quería que "estrenáramos" su departamento. ¿Como es que me habéis conseguido un cita con ese imbécil?– Me mira con carita arrepentida. —Lo siento, pero todo fui idea de Chazz te lo juro que si– —Chazz...– ya me las pagara. —Vamos a bailar– Me agarro de su brazo y caminamos a la pista. Si esto es mejor que estar con un el chico "Músculos". Nos movemos entre la gente, Ronald me coge en brazos, Jess baila con Chazz haciendo movimientos raros. Is it too late now to say sorry? Cause I'm missing more than just your body Cantamos los cuatro agarrados de la cintura. Is it too late now to say sorry? Yeah I know that I let you down Is it too late to say that I'm sorry now?- Creo que ya estamos tomados, pero no estoy muy segura. —Chicos... yo... voy... al bañu...baño– —¿Voy... contigo?– Jess está más ebria que yo. Niego para escabullirme entre la gente. Camino cantando la canción a todo pulmón, topándome con uno que otro borracho que me invita a una copa. —Baño... Baño...Ba Ño– rio como idiota tropezando en el lavado. —Aisha– Escucho que me aclaman. ¿Maximilian? Estoy más ebria de lo que pensé. —¡Dios Mío, el demonio! ¡Aléjate Satán!– —Aisha esta muy tomada, te llevare a casa– Un Maximilian endemoniadamente sexy con un gesto reprobatorio combinado con enojo se acerca a mí. Esto es producto de mi imaginación. —Dios, en que he fallado para que me estés mandando este tipo de maleficio. El Rey Chimpancé– Me tapo los ojos. Esto es mi imaginación, esto solo es obra de algún sueño que pueda tener con mi jefe. —No estás viendo cosas– gruñe. Abro los ojos y lo tengo frente a mí. —¿Eres... Maximilian? ¿Mi jefe estirado?- Asiente. Como quiero cerciorarme de que es real lo que dice, me acerco a sus labios, los uno lentamente. Sí que es real, porque es el mismo sabor que probé hace dos semanas. Me coge de la cintura colocándome en el lavado. —Esto se me hace familiar– susurro pasando mis labios por su cuello. —Me dejaste con las ganas ese día– murmura. ¡Mierda! Quiero tenerlo. —Llévame a casa, Maximilian– susurro en su oído. Me baja del lavado para sacarme del baño a toda prisa. —He venido para llevarte conmigo– gruñe. Caminamos entre la gente. —¡Chicos me voy!- grito mientras Maximilian coge mis cosas. Les da una mirada, ellos se quedan riendo observándonos. ¡Que amigos! Me dejan en manos de mi jefe sin decir nada. Me lleva hasta su impresionante coche un día tengo que conducirlo definitivamente. —¿Puedo conducir?– pregunto. —Claro que no, no quiero quedarme vi...– Ya no logro escuchar lo que dice por que entro al auto sin dejar que termine. Entra al coche, me quedo observándolo por todo el viaje, es muy guapo. Deja el auto estacionado en un gran edificio, me quedo casi idiota viendo su altura. Me coge de la mano llevándome hasta el ascensor, el vigilante me sonríe y le hago el signo de amor y paz, me sonríe amablemente. —Qué lindo– Maximilian arquea la ceja. —No te preocupes yo solo tengo ojos para ti– rió. El viaje en el ascensor es de lo mas caliente, la tensión s****l se siente y estoy a punto de tirarme encima de mi Chimpa. —Maximilian– susurro llegando por fin a la puta planta. —Te deseo– Me sujeta acomodándome en su cintura, entrelazo mis piernas para más cercanía, atrapa mis labios mordisqueándolos, con su lengua me pide permiso para entrar, se lo otorgo jadeando. —Vamos a la cama– En todo el camino me va sacando el vestido, sus manos se quedan apretando mi trasero cubierto solo por unas bragas pequeñas, paso mis brazos quitando su americana, que idiota soy no me había dado cuenta que traía un traje, desato su corbata ¿lila?. —Combina con tu color de ojos– susurra. Tiene una corbata que le recuerda a mí, un cosquilleo me hace jadear. Me coloca en la cama suavemente, se coloca sobre mi. Aprovecho para quitar la camisa. ¡No trae otra! —Esta vez sí puedo ver esto– Recorro su torso mientras él se apodera de mi cuello dejando besos hasta llegar a mis pechos, con destreza remueve el sujetador, acaricio hasta llegar a su pantalón y sacarlo con su ayuda. Su mano recorre mis muslos, me quita los tacones tirándolos junto con los suyos. —¿Voy poseerte? ¿Te parece?- Asiento entre jadeos. Que hombre. De un cajón saca el aclamado preservativo, se quita el bóxer dejándome ver su erección. ¡!Madre Mía!! Eso delicioso. Me da una sonrisita picara. —¿Te gusta?– —¡Meh!– hago una mueca juguetona. Se pone el preservativo sin perder el contacto con mis ojos. Me besa nuevamente, dándome el placer de saborear sus labios.Rompe mi braguitas. ¡Rompió mis jodidas bragas! Se coloca en mi entrada embistiéndome fuertemente. —Mmmmm– clavo mis dientes en su cuello. —Eres maravillosa– jadea en mi oído. Lo atraigo hasta mis labios devorándolo. Una tras otra embestida. ¡Madre Santa! Este hombre es la gloria. —Vamos, dámelo Aisha– Arqueo mi espalda en señal de que estoy a punto de correrme, mis muslos se tensan mientras nos dejamos llevar por el majestuoso orgasmo. —Eíste éna thávma– Le doy un último beso, cerrando los ojos. Dios, esto ha sido una maravilla. 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR