Capítulo 7

1955 Palabras
Me remuevo incomoda en la cama, algo muy pesado encima de mi que me esta quitando el aire y esto acompañado de unos ronquidos del demonio. Abro los ojos lentamente, mirando el techo sin moverme ya que mi querida mejor amiga me esta casi matando. —Jessie– mascullo moviéndola. Esta completamente dormida, como puede moverse tanto mientras duerme. Mejor dicho, a qué hora se subió encima de mi. —Mmmm– se queja metiendo su rostro en mi cuello. Le doy un vistazo al reloj, 7:30 am j***r a las 8 tengo que ir al trabajo. —Jess, es tarde si no nos levantamos nos quedaremos sin empleo– No es que no lo haya perdido ya. —Jess levántate o me las pagas– se gira cayendo al suelo. Pego una carcajada mientras ella se levanta adolorida. —¿Que hora es?– gruñe. —7:30– -Mmm... ¡¡Mierda!!– corre metiéndose al baño. Salgo de la habitación para meterme a la ducha. Los recuerdos de la noche anterior me atacan, ¿como tengo que tratarle? ¿De la misma manera? ¿Como si no hubiera pasado nada? Oh, no tengo idea si a él le desagrado, bueno ayer no demostró especialmente desagrado hacia mi. Me cambio rápidamente, cojo mi mochila y salgo. Jess está hablando por teléfono, ayer si que ha liado con alguien. —Ya hablaremos de esto– entrecierro los ojos, tomo una pera y salgo. —Te Quiero– grita. —¡Aja!– respondo. Cojo mi auto y salgo disparada hacia el aeropuerto. Camino de manera tranquila hasta la entrada, me detengo en seco al ver a Maximilian en la entrada comiéndose la boca de la rubiecita de ayer. ¡Mendigo Griego! Doy un suspiro largo y sigo caminando de manera tranquila, restandole importancia a la escena. ¡Aquí no pasa nada Aisha! ¡Aquí solo hay una atmósfera tranquila! ¡Aquí no hay ningún maldito griego tragándose a una rubia! ¡Aisha imagina que todo es producto de tu imaginación! Elimino todo sentimiento de rabia mientras comienzo a tararear una canción y subo las gradas tranquilamente, enviando paz a mi interior. —Buen Día Jefe– recito dándole una sonrisa. La rubia me ve sorprendida. Maximilian me da una mirada seria, ignorandolo lo paso de largo. —¡Espera! Max explícame esto... ¿Es ella cierto? La que dejo tu pañuelo lleno de labial y no se diga de tu camisa y cuello– ¡HA! Así que si se fijó, y aun así sigue con Maximilian, que necesidad. Si, Maximilian está bueno, pero no para aguantarle infidelidades. Le doy una mirada ofendida. —Señora, disculpe pero yo no tengo ningún tipo de relación con ancianos... sin ofender jefe– le miro y este frunce el ceño. —Señorita Lauren, por favor espere arriba– uff, si las miradas asesinaran. —¡Max explícame ahora!– —Señora no se preocupe, solo imagine que no me vio aquí y listo, todo esto fue producto de su imaginación– le doy una sonrisa. ¡HA! Los hice cabrear —Que descarada eres– —Ah y también imagine que lo que paso ayer fue también producto de su imaginación y nada paso– le guiño un ojo. Le doy una mirada a Maximilian. Chúpate esa Sir Chimpa. Si para él no fue importante pues para mi tampoco lo será. Aisha imagínate que el jefe no está enojado con lo que acabas de decir. ¡Aquí solo hay una atmosfera de paz! Paz a las pobres empleadas que se le insinúan a sus jefes y después están a punto de ser despedidas. ¡Jodido Griego! Un día me besa y todo y al siguiente esta con otra, ya sé que nunca me ofreció nada pero algo de respeto. Me quedo sentada en el piso como siempre lo hago para esperarlo, segundos después aparece con un semblante de "Entra ya o te despido". Creo que está enojado. ¡Que tonta! ¡ESTA CABREADO! —Entra a mi oficina– escupe furioso pasando de largo hasta entrar. ¿Ni siquiera un "Buenos Días"? Que pesadito. —¿Que se le ofrece hoy "jefe"?– lo último lo pronuncio algo sarcástico pero no era mi intención. —No te hagas, Aisha– Se acerca a mí, clavando sus ojos verdosos en los míos. —No me hago, Señor Kirgyakos– —Lo de ayer...– —Fue lo que fue, ya me ha quedado claro– —¿En serio piensas que lo olvidare? Porque eso es lo que me has dado a entender allá afuera– —Es lo que me quedo claro allá fuera– Se acerca aún más a mí. ¡Dios! Quiero besarlo, pero no. —Jefe, hay una entrevista hoy, ¿no es así?- me alejo de él sentándome en el sillón. Me mira serio.  —¿Está jugando conmigo?– —¿Lo hace usted?– arqueo una ceja. Camina hasta su escritorio, poniéndose a ver no sé qué cosas en su computadora supongo. —Jefe, iré por algo de comer– me levanto. Le doy una mirada y asiente. —A las 10 tengo una entrevista para el periódico local– Asiento. —Regresare pronto– Salgo de ahí dando un largo suspiro de frustración. Sí que puede llegar a ser un idiota y lo sabía, sabía que era un jodido mujeriego. Salgo hasta la zona de abordaje. Lo que me faltaba... la tipa esa aún sigue aquí. —Te estaba esperando– —¿A mí? ¿Quiere un autógrafo o algo?- —Maldita Puta, ¿quien crees que eres para hablarme así?- me dijo la palabra con ¿P? ¿a mí? —Disculpe pero no soy su espejo, así que le va bajando a su tonito porque no me está gustando– —Te lo voy a advertir una vez– ¿Me está amenazando? ¿A mí? Que insolencia, esto no me lo pierdo. —Aléjate de Max, renuncia en este momento o...– —¿O qué?– San Chimpa aparece en el acto. Le doy una sonrisa de "cállala o no respondo". Me mira con semblante serio y cauto. —Max, yo... no... no es lo que piensas– la voz le flaquea. —Bueno en realidad si es lo que piensas, esta amenazándome para que renuncie, tranquilízala o llevala a un psiquiatra es su decisión jefe– Supiera.  Fue él quien me obligo a trabajar de su "traductor personal". Me doy la vuelta, dejándolos en una muy visible pelea.  —Me voy porque me muero de hambre– Salgo tranquilamente. Mi hermano me daría una medalla de paciencia, hoy he estado muy pero muy paciente. Soy de las que siempre ha apoyado el "No al maltrato animal". —Espere, iré con usted– me giro y ahí está detrás de mí. —Si quiere, pero solo iba a ir por un café y regresar– No dice nada solo camina a mi lado. Caminamos hasta un Dunkin' Donuts que está cerca. —Aisha– me toma del brazo. —Maximilian– respondo. —Comamos aquí– Asiento.  Me pongo en la fila de dos persona, él no se despega de mí el hecho me hace sonreír. Mi turno al fin llega. —Hola, preciosa ¿qué te ofrezco?– el chico con unas expansiones gigantes me da una sonrisa blanca. —¿Quiere un café?– me giro hacia él que solo asiente. —Dos cafés con leche y vainilla, cuatro donas de...– le doy una mirada. —Coco– asiento. —Dos de coco y dos de chocolate– —Enseguida preciosa– me sonríe mientras le entrego mi tarjeta. Maximilian pasa su brazo por mi cintura, lo observo arqueando una ceja. Minutos después Maximilian recoge la bandeja, el chico me guiña un ojo mientras me entrega la tarjeta y con el ticket, le sonrió y camino con Maximilian a una de las mesas del fondo. Es divertido verlo con ese traje tan imponente, recibe una que otra mirada de chicas.  "Nunca he visto un rosa tan precioso como el de tus ojos, llámame 68745217 Calvin x" Maximilian arquea una ceja mientras lee lo que el chico de expansiones a escrito en el vaso de café, yo me atraganto mientras le doy una mirada divertida, que él devuelve. ¡Vaya! Sus preciosos hoyuelos han aparecido.  —Concuerdo con él, nunca he visto un color de ojos tan preciosos como los tuyos– creo que un leve sonrojo aparece en mis mejillas. —Gracias, supongo– me cojo de hombros dándole una mordida a mi dona. Le da un trago a su café. —Aisha lo que sucedió ayer– —Jefe, ya dejemos esto así– no quiero pelear, no ahora que estamos bien aquí. Asiente dándole una mordida a su donut. —Saben muy bien– dice con voz sorprendida. —¿Nunca las había probado?– —No, es que no llevo mucho tiempo aquí en Inglaterra a lo mucho cinco a seis meses– responde serio. ¿No hay en Grecia? ¡Que horrible! —Oh, bueno por lo menos me conoció, así que le ha pasado algo bueno aquí– —Sí que lo es– responde. Para mi sorpresa se comporta de una manera diferente entre ratos serios a alguna que otra cosilla divertida que lo hace sonreír todo tranquilo, no tocamos el tema de ayer asi que creo que eso también ayudo. Salimos del local para regresar al aeropuerto. Me toma del brazo acariciándolo hasta llegar a mi mano y entrelazar nuestros dedos, el acto me sorprende pero solo le doy una sonrisa. Me gusta. Llegamos a la oficina solo a traer las cosas que necesita y yo para recoger mi mochila. Para mi otra gran sorpresa la entrevista es en el periódico que trabaja Jess. Como si la llamara, me llega un mensaje de ella. "Tengo un problema, ven por mí al trabajo" Frunzo el ceño, ahora que mierda hizo. "Estoy llegando, el jefe tiene una entrevista, en donde mierda estas" —¿Sucede algo?– Maximilian me mira frunciendo el ceño. —Es Jess, necesita ayuda– "Ven por mí al último piso" —Quiere que vaya al último piso– le miro esperando su aprobación. —Vamos– camina conmigo hasta el ascensor. —Que mierda ha hecho? No puedo creerlo siempre tiene que meterse en algún problema– Llegamos al ultimo piso, esta vació, camino otro pasillo y ahí esta Jess en el suelo con sus cosas. —Jessie, maldición ¿qué has hecho?– pregunto acercándome a ella. —¿Recuerdas el lió que tuve ayer?– asiento. —Pues es la hija del jefe– suspira. Maldición. —Nos vamos a Italia– gruñe molesta. El que supongo sale furioso de la oficina es el jefe. —No quiero volver a verte cerca de mi hija– le grita. Me da una mirada a mí. —¿Quien eres tú?- pregunta con tono diferente un tono muy dócil. —¿Sucede algo con Jessie?– La voz imponente de Maximilian lo hace quitar su atención de mi. —Señor Kirgyakos- se pone en plan agrado. —¿Conoce usted a esta chica?– —Si, es una amiga mía, ¿hay algún problema?– —No, es solo que la infeliz ha hecho pecar a mi hija– Jess bufa irónica, le doy un golpe para que se calle. —Jessie es una chica muy lista y usted debería saberlo, le aconsejo dejar los asuntos personales y laborales por separado– ¡Uau! ¿Así o más claro? —También podría darle  una oportunidad de acortejar a su hija y de entenderlas a ambas– El sujeto la mira pensativo, como si las palabras de Maximilian le hayan hecho reflexionar. —Tiene usted razón Señor Kirgyakos. Jessie ve a preparar todo para la sesión de la entrevista– —Si... Señor– se levanta. Le da un gracias a Maximilian y este asiente. ¿Quién lo diría no? Después de eso la entrevista va normal, hablan sobre planes y me entero de las empresas de las que hablo hace unos días son una herencia que le dejara su abuelo por ser su primer nieto. Cuando me hablo de su familia nunca me dijo nada de su abuelo.  ¡Uff! El jefe quizá oculta algo.  —¿Todo bien?– pregunta mientras bajamos en el ascensor. —Si, todo esta bien– —¿Quiere ir a cenar conmigo esta noche?– —¿Usted y yo?- Rueda los ojos.  —Pasare por usted a las 8pm– Me coge nuevamente de la mano. Podría acostumbrarme a esto.  —Crei que me estaba preguntando– —Lo hice, pero si le ofrezco comida siempre aceptara– Hago una mueca. A dado en el clavo.  El resto del día solo es trabajo y trabajo. Bajo la intensa mirada de Kirgyakos salgo de su oficina no sin antes confirmarle lo de esta noche.  —Jess, ya deja de sonreír como idiota– —Pasa porque nunca te has enamorada– ¿A conocido a alguien ayer y ya esta enamorada podéis creerlo? ¡Pamplinas!  —Tu jefe, es lo maximo- Grita mientras salta por toda la casa con el teléfono en la mano. También quiere crear un club de fans para el jefecito.  —¡Estas loca!– Chazz le tira una almohada.  —¡Celoso porque estas soltero!–  Otra pelea.  Mi celular comienza a sonar.  "Chimpance"  Subo las escaleras hasta mi habitacion.  —Aisha– —Jefe– —Tengo que salir de emergencia a Grecia, ¿podremos dejar la cena para mi regreso?– su voz ronca, creo que esta molesto. ¡Uff! un bufido de decepción se me escapa.  —Espero que no sea nada grave, la cena la podemos dejar para despues– —Gracias-  -No se preocupe y cuídese– —Tu igual– cuelga. Me tiro en la cama un poco o mejor dicho muy decepcionada. Pero igual espero que el asunto en Grecia no sea complicado. Me servirá para pensar las cosas estos días.
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