¿Algunas vez han hecho algo de lo que se arrepienten?
Pues bueno me arrepiento rotundamente de haberle mentido a mi jefe.
—Maximilian– respondo tragando el champan que estuve a punto de escupir.
No vuelvo a verlo, se que estará cabreado y no creo poder lidiar con él.
¿Nerviosa? ¡Eso es poco! Lo único que pasara aquí es... Me va a despedir. Lo merezco... bueno... no exactamente.
—Veo que se siente mejor, tanto que hasta me llama por mi nombre–
¿Lo llame por su nombre? ¿Yo? Me doy la vuelta lentamente encontrándome con su gesto furioso.
¡Madre Mía!
Le doy un repaso, esta guapísimo con ese esmoquin. Sus manos ocultas en sus bolsillos. No evito morderme los labios, al ver sus preciosos labios firmes en una línea. La he cagado. Deuda de 10 mil libras aquí vamos. ¿Lo que he trabajado cuenta para que baje mi deuda en un 50%? No me gustaría tener que usar mi dinero antes de lo necesario.
—Jefe, lo que sucedió es que me sentía mejor, así que fui arrastrada a este lugar–
Me mira furioso, no me creyó.
—¿Cree que soy tonto?–
¿Que podría utilizar para bajar su enojo? ¿Coqueteo? ¿No sería eso peor? Me acerco sigilosamente hasta él, coloco mi mano en su pecho subo hasta acomodar su pajarita. Me mira sorprendido, paso mi dedo por su labio inferior, abre la boca un poco.
—¿Qué hace?–
—Nada– respondo.
Me acerco lentamente a él, quiero probar esos labios. ¿Ya estoy muy tomada? No lo creo, esto es algo que llego queriendo hacer desde hace días.
—Max, cariño–
Ahí está la mujer que arruino el momento. La misma tipa de hace unos días. Doy un paso hacia atrás dándole una sonrisa, él deja salir el aire que estaba conteniendo, por su expresión creo que le he bajado un poco el cabreo. La rubiecita se acerca a él cogiéndole la mano, les doy una sonrisa a ambos.
—¿Quien es ella cariño?– pregunta mirándome con recelo.
Maximilian no le responde, solo se limita a observarme.
—¿Quién eres?– me pregunta ahora.
—Yo... Soy... Tu Padre– Si ya estoy algo tomada. La tipa me mira con una expresión de horror.
—¿Quien demonios crees que eres?– su padre ya le dije.
—Si me disculpan mis amigos me esperan– Le guiño un ojo a Maximilian y salgo de regreso a donde están los chicos.
¿Me he lucido no es así? Por lo que he visto no le desagrado tanto al jefe, lástima que tenga novia, un momento la vez anterior dijo que no era su novia. ¿Me mintió? Bueno a diferencia de mi persona, el jefe no parece una persona que miente.
Camino a paso acelerado hasta llegar a Jess.
—¿Que ha pasado? Traes el rostro sonrojado–
Me analiza completamente, se lo que se está imaginando.
—Mi jefe está aquí–
—¿Qué? ¿Y que le has dicho?-
—Que... –
—Aisha baila conmigo–
Soy interrumpida por Chazz que me jala hasta la pista donde empieza a sonar una canción lenta.
—He hablado con mis padres, lo han aceptado bien–
—¿En serio? Oh, Chazz eso es asombroso–
Lo abrazo de manera efusiva, él me levanta dándome vueltas en el aire. Levanto la mirada encontrándome con la verdosa de Maximilian, me mira furioso. ¿Qué? ¿Es por lo de hace rato? Creí que le había gustado.
Termino de bailar la pieza con Chazz, seguido término bailando con Ronald y luego con Jess, me separo de ellos nuevamente para ir por otra copa, tengo calor.
—Aisha–
Esa voz, vuelvo a casi escupir el trago que voy dando.
—Jefe, ¿planea matarme de un susto?– me vuelvo hacia él tiene el ceño fruncido. Que raro!
—Baila conmigo– me extiende su mano.
¿Me está tuteando?
—¿Seguro?– Asiente y tomo su mano.
Caminamos hasta la pista agarrados de la mano. La música comienza a sonar. Me toma en sus brazos y comienza a moverse. So Close, resuena y varias parejas también se animan a bailar lento. ¡Vaya! Baila muy bien, es muy fácil seguir su ritmo. Me mira a los ojos con una expresión que no podría descifrar, que es lo que quiere de mí, me lleva girando por el lugar.
—Me has mentido esta tarde– murmura acercándose a mi oído. —Eso no me ha gustado para nada–
Sabía que no lo olvidaría tan rápido.
—Señorita Lauren no creí que pudiera ser tan descarada– dirige su mirada a mis ojos.
—Señor Kirgyakos, debería de agradecer que no le fuera un estorbo para disfrutar la noche con su "novia"–
Me observa y podría decir que se siente como si solo estuviéramos ambos en la pista disfrutando de este baile.
—Creo que puedo decir lo mismo de usted y su novio. ¿Me ha dejado por él no es así?– Me da una mirada molesta.
Me pega más a su cuerpo, me gusta su cercanía. La canción termina y solo se escuchan los murmullos de las personas encantadas en sus propias cosas.
Doy una mirada atrás del hombro de Maximilian, la rubia!
—Su novia viene, le veo después– Sin esperar su contestación me doy la vuelta alejándome de él.
Una pisca de celos me invade, creo que son celos. El jefe y yo, bueno somos lo que somos Jefe-Empleado.
Nada más.
Solo eso.
Que me guste cualquier persona menos el jefe por favor.
El resto de la velada ya no me topo con Maximilian ni siquiera una mirada ni nada, quizá ya se ha ido.
—Me sacaron del baño de mujeres– Jess se queja.
—No los culpo.– Ronald le hace broma.
Jess rueda los ojos y se levanta a bailar, creo que ha ligado con alguien, espero que esta vez sea con alguien decente la última vez se lió con la hija del jefe de policía así que termino en prisión por dos días.
—Iré a al baño, regreso pronto– informo
Cojo mi cartera y salgo.
Me quedo observando por un momento el cielo, hay muy poca luz aquí fuera.
—¿Dime quien eres tú?– Una voz chillona a mis espaldas me sobresalta, me doy la vuelta y ahí está la rubia novia de Maximilian, le doy un vistazo de arriba abajo, la poca luz no me deja verle muy bien el rostro pero se nota que está furiosa.
—¿Me responderás o no?– pregunta con voz tosca. —Le he preguntado a Maximilian y no me ha querido decir nada–
¿No le quiso decir nada de mí? Ni que soy una vieja amiga o una chica que conoció.
—¿Maximilian? ¿Ese es su nombre?–
Se acerca aún más a mi, puedo ver su rostro confundido.
—¿De que hablas? ¿No te había dicho su nombre? Se nota que no eres nadie para él-
—Nos acabamos de conocer yo tampoco le conozco– suspiro irritada.
—En ese caso, no tengo por qué gastar mi tiempo contigo– Se gira —No te acerques a él– dice caminando de regreso a la fiesta.
Esta mujer tiene el poder de amargarle la fiesta a cualquiera, y del Chimpa no se diga más. Doy un vistazo y ahí esta él esperándola, ella le dice algo, él me vuelve a ver enojado.
Chúpate esta Maximilian.
Camino hacia al baño. Interesante baño. ¿Por qué tiene tantos espejos alrededor?
Me quedo frente a uno de los espejos. ¿Qué me sucede con Maximilian? No quiero comenzar a querer algo con él, es prohibido por mi salud mental es prohibido.
Coloco un poco de labial rojo en los labios.
—¿Por qué le has dicho que me has conocido hoy?–
¡j***r! Me sobresalto.
—Maldición, Maximilian quieres matarme de un puto susto?–
Lo miro reflejado en el espejo, le pone llave a la puerta sin dejar de verme, se acerca a mi lentamente tomándome por la espalda.
—¿Dime? ¿¡Por qué le has dicho que no sabías mi nombre!?- sus brazos me rodean la cintura.
¡Madre Mía! Qué bien se siente su respiración en mi cuello.
—¡Dime!- sigue.
—Tu no le has dicho nada de mi– ataco. Me da la vuelta quedando frente a frente. Está furioso.
—No es mi novia, solo es alguien que me ha acompañado porque mi traductora me dejo por su noviecito–
¡OH! ¿Quería que viniera a esta gala con él? ¿Le digo que Chazz y yo terminamos? Siento una presión en mi vientre, bajo la mirada. Maldición tiene una erección.
—Maximilian, no hagas algo de lo que te puedes arrepentir– suplico, pero soy yo la que me acerco mas a su cuello.
Me acerco más y más hasta dejar un beso marcado por mi labial, ¿que dirá la rubiecita cuando la vea?.
—Aisha– su voz es ronca, jodidamente sexy.
Lo observo, acerca sus labios para besarme, me sube al lavamanos, pasa sus manos por mis muslos acariciándolos.
Mmm... que bien saben sus labios. Los he deseado desde hace mucho.
—Maximilian– jadeo cuando sus labios recorren mi cuello.
—Me gusta como estas en este vestido te sienta bien- me mira con una sonrisa. —Aunque tú te vez bien en todo–
Al señor se le está soltando la lengua... bueno se le soltó muy bien si saben a lo que me refiero.
Lo jalo de nuevo a mis labios saboreándolos, él me acepta gustoso, acariciendome.
Desato su pajarita, desabrocho los dos primeros botones de su camisa, él con su mano recorre mi espalda. ¡Oh! ¡Madre Mía! Que labios tan deliciosos tiene. Que bien besa.
El sonido de su teléfono nos separa bruscamente. Reacciono y me separo de él, no voy a follar con él aquí, su novia esta aqui.
Respeta Aisha no seas tan descarada. ¡Gracias subconsciente!
Me mira frunciendo el ceño, no quiere coger la llamada.
—Coge la llamada– respondo bajándome del lavado. Me toma del brazo. Le doy una sonrisa y me suelta.
¿Que mierda estuve a punto de hacer? No me hubiera molestado hacerlo pero ¡NO!
Me miro en el espejo, tengo el labial corrido. Maximilian a comenzado a hablar, me acerco a él pasando mis manos por sus bolsillos, espero y tenga un jodido pañuelo, me observa cada cosa que hago, es todo un adonis. Saco el pañuelo de su bolsillo trasero. ¡Que buen trasero! Me giro nuevamente al espejo limpiándome.
No lo quite del todo pero algo es algo, lo dejo en la bolsa de su chaqueta, deposito un beso en sus labios y salgo, esta vez no me retiene.
¡Uff! Que frio hace fuera o es debido a lo que acaba de suceder ahí adentro porque sí que estuvo caliente.
—Chica hasta que apareces, ¿tienes frio?- asiento sonriendo como si nada hubiera pasado.
Jess se quita su chaqueta y me la pone.
—Vamos a despedirnos de mis padres y nos vamos– Asiento nuevamente.
Caminamos en dirección de mis antiguos suegros que se despiden cariñosamente de cada uno de nosotros.
Al salir veo a Maximilian en la entrada observándome serio. Hoy solo fue la noche de lo que pudo haber sido pero que no será nunca. Entro al auto, me recuesto en el hombro de Jess dando un suspiro largo, cierro los ojos, me siento cansada. La pregunta sigue. ¿Qué demonios estuve a punto de hacer? ¡Dios lo deseo!
—Aisha, nena despierta– Jess me despierta.
—Despierta o te llevare como princesa– Chazz ríe.
Me levanto de golpe dándome en el techo del auto. Los tres idiotas se ríen de mí.
Al entrar a mi cuarto lo único que hago es quitarme el vestido, los tacos. Ponerme una pijama y salir al cuarto de Jess.
—¿Que sucede?–
—No quiero dormir sola–
Me tiro en su cama, ella me abraza y da suaves caricias en mi coronilla. Me quedo profundamente dormida.
Sueño con un Mendigo Griego y sus labios sobre mí.
Maximilian.