CAPÍTULO 7: ME ENTERNECE.

1824 Palabras
El doctor Noel Dupois, le revisa el pie a Oriana y luego le aplica una crema para que le baje la inflamación, después le coloca una venda. - Cuanto tiempo llevas sin dormir?. - Le pregunta el doctor en voz baja y cuando siento que Oriana se gira para verme, yo me hago el que está leyendo una revista y no está prestando atención a su conversación. - mmm... hay Oriana, tomate esto por favor. - Por el rabillo del ojo, veo que ella le muestra tres dedos de la mano. Me imagino que con ese gesto, le está diciendo que lleva tres días sin dormir. He de confesar que eso me sorprende y nos hace algo similares porque yo también tengo episodios de insomnio, pero no tan graves como los de ella y ahora que estoy afuera de la cárcel, estos episodios ya no son tan frecuentes y he podido dormir mucho mejor. Antes de ganarme el respeto de los demás presos y de tener una reputación entre ellos para que no se metieran conmigo por haber sido policía. Dormía con un ojo abierto o pasaba muchos días sin dormir por el miedo y el instinto de sobrevivencia a no querer morir en mi celda apuñalado y desangrado hasta morir, en donde mi cuerpo sea encontrado hasta el otro día por algún guardia de seguridad del penal. - Doctor, lo necesitan en la sala de procedimientos. - Dice una enfermera que no sé cuándo llegó por que me había sumido tanto en mis pensamientos que no me había dado cuenta de su presencia. - Los dejo un momento. - Nos dice el doctor antes de irse. A continuación, Oriana se baja de la camilla pero se tambalea un poco, por lo que me levanto del sillón rápidamente para no dejar que se caiga. - Estás bien?. - Le pregunto y ella solo asiente porque esta algo inconsciente, parece que el doctor le dio algo para dormir de rápido efecto. Miro a mi alrededor y veo que hay un sofá cama al otro lado del consultorio, así que levanto a Oriana de nuevo para cargarla y llevarla hasta ahí. Una vez que la acomodo en el sofá, me doy cuenta de que está completamente dormida, por lo que me apresuro en colocarle una cobija y una almohada que hay en una repisa arriba de la ubicación del sofá en la pared. Como no tengo nada que hacer, cojo uno de los libros de la pequeña biblioteca que tiene el doctor en su consultorio y me pongo a leer mientras Oriana duerme y yo velo su sueño, por lo menos hasta que el doc regrese. Después de leer por un rato, me estiro un poco y observo a Oriana, dándome cuenta de que esta algo intranquila al dormir. Tal vez está teniendo una pesadilla o algo así, porque está haciendo un poco de mala cara y una de sus manos está apretando muy fuertemente la cobija. Me levanto del sillón y me acerco al sofá, me arrodillo y empiezo a enderezar poco a poco sus dedos para que no se vaya a hacer daño y no termine por enterrarse las uñas en la piel de su propia mano si la cobija se le sale de su agarre. Cuando logro enderezarle los dedos, ella me coge de la mano muy fuerte y no me suelta. - Ya, tranquila... todo está bien. – Le digo en voz baja y al ver cómo se va tranquilizando con mi voz mientras acaricio su cabello con una de mis manos al mismo tiempo que ella mantiene la otra agarrada, me da la sensación de que ella ha tenido una vida algo difícil. Que ella es como una niña grande que necesita mucha comprensión y mucho amor, y todo esto me hace sentir extraño y hace que quiera saber más de su historia y romper con todo ese aire de misterio que la rodea para poder ayudarla. Ella hace que entre en modo protector cuando percibo en ella esa fragilidad que me conmueve y me enternece como ahora. - Ya estoy de regreso. - Dice el doc al ingresar al consultorio, pero se frena un poco al verme arrodillado al lado del sofá y viendo como Oriana me tiene agarrado de la mano. - Parece que está teniendo una pesadilla porque esta algo intranquila y no quiere soltarme. - Le digo para explicarle mi cercanía a ella. - Si, es algo que suele suceder con ella. - Me responde y luego se sienta en la silla de su escritorio con total normalidad, no dándole ninguna importancia a mi cercanía. Creo que la entiende por completo y eso me relaja porque no quiero que se mal interprete que quiera ser buen compañero con ella y nada más. Después de algunos minutos más, finalmente ella me suelta y se relaja, así que decido levantarme y estirarme porque estoy algo encalambrado por estar varios minutos en la misma posición. - Le gusta jugar ajedrez o es solamente de adorno?. - Pregunto al mirar el tablero que esta puesto sobre una mesa en otro rincón. - Me gusta, pero es difícil encontrar quien quiere jugar. - Me responde de nuevo el doc pero sin dejar de escribir en su computadora. - Es solo que me invite a jugar, a mí me gusta bastante. - Le comento al observar sus figuras hechas de madera. - Pues le tomare la palabra. De hecho, ya no tengo nada más que hacer a menos que haya una emergencia, si quiere podemos comenzar a jugar hasta que nos interrumpan o alguno gane. - Me dice y yo me giro para mirarlo y él está sonriendo. - Me parece... - Digo y luego los dos nos acomodamos para comenzar una partida de ajedrez. Oriana. No sé cuánto tiempo dormí, pero me siento muy renovada. Abro los ojos y sé en qué lugar estoy, me estiro un poco antes de levantarme del sofá y mientras lo hago, caigo en cuenta de que estaba teniendo pesadillas de nuevo cuando una voz empezó a tranquilizarme y a alejar las pesadillas de mí, permitiéndome dormir muy plácidamente al final, pero tengo la sensación de que esa voz la conozco aunque no puedo recordar mucho y también creo que el dueño de esa voz se hizo presente en mi pesadilla porque recuerdo vagamente de que alguien llegó sin que se le viera la cara a abrazarme y a protegerme de mis perseguidores, haciendo que pudiera soñar cosas agradables. Finalmente me levanto y me doy cuenta de que estoy sola en el consultorio y que ya es muy tarde, todo esta oscuro afuera por la ventana y según la hora del reloj, ya son las cuatro de la mañana. Salgo del consultorio y me voy a mi puesto de trabajo para hacer mi informe, este me toma un par de horas y luego me voy hacia el gimnasio para hacer mis ejercicios rutinarios. Estoy tan absorta en mis pensamientos y en lo que estoy haciendo, que no me doy cuenta cuando él llegó. - No crees que ya es suficiente Oriana?, desde que llegue estás aquí haciendo ejercicio y de eso ya han sido como seis horas. - Me dice Ethan al pararse al lado de la bicicleta estática. - Seis horas?... No me di cuenta del tiempo. - Digo muy sorprendida. - Me imagino que no has comido nada, por ejemplo, ya almorzaste?. - Me pregunta muy serio y con una ceja levantada. - No. - Respondo en voz baja. - Bueno... vamos, acompáñame a almorzar. - Me dice y luego se hace aún lado para que me baje de la bicicleta. Me doy un baño rápido, me cambio de ropa y como pensé, él está esperando afuera de los vestidores. - Vamos... tengo hambre. - Me dice y comenzamos a avanzar por los pasillos hasta el comedor del complejo militar. - Siempre te matas de esa manera haciendo ejercicio?, te vas a enfermar Oriana. Todo en exceso es malo. - Me dice mientras seguimos caminando y sin mirarme, solo ve al frente. - Lo siento... Me pierdo tanto en mis pensamientos que pierdo la noción del tiempo. - Le contesto algo avergonzada. - Pues vas a tener que poner una alarma o algo así para que no te excedas. - Me dice y luego entramos al comedor, hacemos la fila para la comida y después él ve en donde están los demás comiendo. - Ya los vi, vamos. - Me dice y yo me quedo en mi sitio. - Qué pasa?. - Me pregunta al ver que no me muevo. - A Sabrina no le va a gustar que me siente con ellos a comer. - Pues se va a tener que aguantar porque somos un equipo y compañeros de trabajo. Además, no creo que a los demás les importe y si algo, nos volvemos a sentar tú y yo en otra mesa. - Me dice y luego me hace una señal con la cabeza para que me adelante y él me sigue. Respiro profundo y avanzo hacia la mesa de los demás. - Tú que haces aquí?. - Me pregunta Sabrina algo molesta al ver que me voy a sentar. - Yo la invité, algún problema con eso?, porque si ella no puede hacerlo pues yo tampoco lo hago. - Le dice Ethan muy molesto y con la bandeja de comida en la mano. - No claro que no, es solo que... ella es muy rara. - Le responde Sabrina. - Pero eso no te importa cuando te salva el pellejo, siéntate Oriana que aquí nadie más comparte las opiniones ridículas de Sabrina. - Comenta Roy mientras come. Sabrina se levanta muy molesta de su asiento y se va, dejando su comida a la mitad. - Solo porque es muy buena en lo que hace, es que permanece en esta unidad. - Comenta David también molesto. - Yo no quiero... - Trato de decir pero Ethan me interrumpe. - No es tu culpa, no te preocupes por eso que el problema es suyo. - Me dice y nos sentamos a comer y de inmediato todos empiezan a hablar de varios temas como si nada hubiera pasado, haciendo que el momento se vuelva muy ameno. Me estoy comiendo mis papas fritas en cascos, cuando Ethan empieza a comer de las mías, sacándolas de mi plato y yo solo lo observo algo sorprendida por que él todavía tiene en el suyo. - Las mías no están tan buenas como las tuyas, así que tendrás que compartirlas conmigo. - Me dice en voz baja al darse cuenta de que lo estoy mirando por comerse mis papas. Una vez que terminamos de comer, nos levantamos y antes de irnos, cojo una de sus papas para probarlas y la verdad es que no les encuentro nada malo, saben igual que las mías, pero no le doy importancia al asunto.
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