5. Hamptons

1556 Palabras
POV BEATRICE Eran cerca de las seis de la tarde cuando llegamos, no recordaba lo grande y hermosa que era la casa de los abuelos aquí en los Hamptons, a la orilla de la playa, desde que entré, supe que esta casa era un refugio. la luz suave, el crujir de la madera bajo mis pies y el aroma del mar me abrazaron como si regresara a un lugar que siempre fue el mío, el viento acaricia mi rostro y las flores se inclinan como saludándome. Aquí todo respira calma. La abuela no tenía intenciones de dejarnos descansar. Apenas bajamos del auto, ella ya estaba vestida con un caftán de seda estampado, unas enormes gafas de sol y ese perfume dulce que siempre la precedía por unos segundos. Su casa, un enorme caserón blanco frente al mar, relucía como si estuviera lista para una sesión de fotos de revista, las palmeras del jardín parecían más verdes que nunca y el sonido de las olas rompía suave contra la orilla, como parte del telón de fondo que ella misma había elegido para esta escena, ni bien cruzamos la puerta, su felicidad se volvió una fuerza imparable. Ordenó a la empleada que nos llevara las maletas a las habitaciones "con vista", y en menos de diez minutos ya había orquestado una cena que nada tenía de simple bienvenida. Era un festín desbordado: langostas al ajillo, ceviches servidos en copas de cristal, frutas tropicales cortadas con precisión casi artística, y una torre de postres que parecía competir con los atardeceres dorados de la costa. Todo estuvo delicioso, se respiraba un ambiente de hogar, pero todo cambio, cuando antes de levantarnos Valentina hablo.. -¿les molesta si convertimos esta noche.. en una reunión de primos? Me gustaría invitar a Bea y a Andrea a bailar un poco, quizá Roque y hasta Charlie quieran acompañarnos- dijo, yo me quedé en silencio, tengo comprobado que Valentina no es precisamente una chica de solo salir a bailar y ya.. Andrea aceptó de inmediato, los mellizos quisieron apuntarse pero la tía Lia los frenó rapidito, Charlie por su lado tampoco dudo un segundo, con su cara de pocos amigos, como si estuviera malhumorado -Yo también voy- dijo, fue ahí cuando la cara de nuestros padres y abuelos cambió, parece ser que si el nos acompaña nadie intenta negarse, incluso los abuelos sonrieron satisfechos -Yo también voy.. alguien debe conducir al regreso- dijo divertido Roque, insinuando que el es el responsable de esta reunión -Nos vemos aquí en 30, el que no esté se queda- afirmó Valentina y todos corrimos a las habitaciones, esytá vez, Andrea y yo compartimos una, agradecí en ese instante que está casa fuera tan grande por qué no tuvimos que pelear por el baño, yo me puse un pantalón ajustado imitación de piel oscuro, un crop top blanco y mis botas tipo Dark de plataforma, mi cabellos suelto y lacio, un maquillaje natural resaltando el azul de mis ojos con el delineado, Andrea eligió un vestido ajustado de lentejuelas plateado que gritaba "mirenme, soy la princesa de la casa" mientras que Valentina se puso un short corto color blanco, un top rojo y unas sandalias de tacón que la hacían lucir perfectamente bien, éramos un trío completamente diferente pero que encajaba a la perfección, bajamos a la sala justo a la hora indicada, Charlie y Roque ya estaban ahí ¡el estaba guapísimo! Me miró con esos ojos verdes que me deslumbraron desde esa noche en aquel elevador, tuve que sostenerme de la barandilla, mis piernas tambalearon a sentir su mirada, iba con una chaqueta similar a mi pantalón, toda su ropa era oscura y ¡ay dios mío! Se veía como un puto Dios griego, lo ví voltear la mirada -"pensé que le había gustado como me veía"- pensé, pero me obligué a ignorar mis pensamientos, Roque iba un poco más "normal" un pantalón caqui ajustado y atubado, una camisa que presumía su bien trabajado cuerpo color blanco, definitivamente llamaremos la atención, salimos en la camioneta de la casa, cabíamos perfectamente, pensé que iría junto a las chicas atrás, pero como siempre Valentina hizo de las suyas -Yo conduzco- Charlie tosió levemente -Hermanito, tu no sabrías por dónde ir y no quiero perder más tiempo ¡La noche promete!- grito y le quitó las llaves, Roque subió en el asiento del copiloto, por lo qué el tuvo que venir atrás con nosotras, Andrea rodeo la camioneta y no me quedó más remedio que ir en medio... Y si.. junto a el, su perfume me embriagaba, mi mente me pedía saltarle encima, use todo mi autocontrol para guardar la compostura, tal como Valentina lo prometió, en 20 minutos ya estábamos llegando al lugar, y si, si prometía, todo se veía espectacular, las luces, la música retumbando en mis oídos, ella se dirigió al hombre en la puerta, como si fueran amigos de toda la vida, y el asintió sonriente y la guío, nosotros los seguimos, nos llevaron un reservado desde donde se podía ver todo el lugar.. la pista, la barra, a toda la gente, apenas nos sentamos y ya un mesero estaba entrando con una ronda de diversos tragos -Yo voy a la pista ¿Vamos?- todos confirmamos, menos Charlie, bebí de un trago el chupito de sabrá Dios que era, pero sabía delicioso y caminé con ellos hacia el centro de la pista, Valentina empezó a mover sus caderas como si no hubiera un mañana, Roque y Andrea bailaban también y yo.. yo me deje llevar por el ritmo, con una seña pedí otro trago y lo bebí igual, de un trago y hasta el fondo, poco a poco me fui relajando, me sentía libre, me sentía en confianza y mi cuerpo lo estaba demostrando, de un momento a otro Vale ya bailaba con un apuesto chico y a mi no me importó, seguí haciendolo sola.. bebiendo un trago, tras otro.. POV CHARLIE Beatrice bailaba como si no hubiera nadie más en el mundo. Sus movimientos eran suaves, naturales, casi hipnóticos, y aunque ella no lo supiera, o quizá sí, había algo profundamente sensual en la forma en que se dejaba llevar por la música. Yo la miraba desde mi rincón, con una copa medio vacía en la mano y el corazón lleno, estaba completamente absorto en ella, eso era evidente por qué yo no estaba ocultandolo, estaba solo a fin de cuentas, tenía esa mirada silenciosa, casi devota, de quien sabe que acercarse podría romper el hechizo. Y por un momento, todo parecía en equilibrio, ella en su mundo, yo en el mio, pero todo eso se rompió en un segundo. Un muchacho, con la torpeza típica del que ha bebido más de la cuenta, se acercó tambaleando y, sin decir palabra, tomó a Beatrice por la cadera. Fue como ver una piedra caer en un lago sereno. Ella se tensó de inmediato, yo me enderece, y algo en mi mirada cambió, lo supe, el momento había terminado. Caminé a paso firme hacia ella, veía a lo lejos como discutía con aquel pendejo que creyó que sería bueno tocarla sin su consentimiento.. NARRADOR OMNISCIENTE Beatrice se giró justo cuando él llegó. Su expresión era una mezcla de sorpresa y disgusto, como si recién procesara lo que ese tipo había hecho. El muchacho, alto, desgarbado, con la sonrisa estúpida de quien cree que todo es parte del juego, apenas alcanzó a decir algo antes de que Charlie le pusiera una mano en el hombro. No fue violento, fue firme, una mirada, unas palabras que no dejaron lugar a duda, y el tipo se alejó, murmurando alguna excusa patética que se perdió entre el bajo retumbar de la música. Beatrice lo miró, confundida al principio. Luego, algo cambió en su rostro. Bajó la mirada un segundo y sonrió, apenas. Como si por fin viera a Charlie con los ojos que él había usado para mirarla. Valentina los observó desde donde estaba, sintiendo que algo dentro del triángulo invisible entre ellos había cambiado para siempre. Porque esa noche, sin necesidad de una escena, sin palabras grandes, ni gestos teatrales, Charlie cruzó la línea que había prometido no cruzar. Y Beatrice... lo dejó quedarse del otro lado, aunque no hay que dramatizar, al decir que cruzó la línea, nos referimos a qué pasó el resto de la noche bailando con ella, Charlie y Beatrice bailaban, sin notar cómo sus cuerpos se acercaban, moviéndose cada vez más juntos, como si el ritmo los hubiera envuelto en un hechizo silencioso, ajenos al mundo, sin notar que entre paso y paso, el espacio entre ellos desaparecía después de esa noche, el destino iba a empeñarse en juntarlos, ellos pelearán contra el, la duda aquí es... ¿quien va a ganar? Luego de esa noche las cosas cambiaron mucho, al regresar Charlie se sentía sumamente culpable por haberse fijado en Beatrice, por lo que se concentró solo en el trabajo.. meses después Valentina se mudó de casa de sus padres al igual que Charlie, Bea vivía en los dormitorios de la universidad, el perdió casi todo contacto con ella, solo se veían en algunos almuerzos familiares y los dos se evitaban, al principio fue Bea quien quería acercarse, pero la negativa de Charlie la hizo darse por vencida y terminaron convirtiéndose en dos desconocidos..
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