1. En mi defensa
AMANDA
Sonaba a todo volumen " La tusa" y yo la cantaba a todo pulmón, el trago había hecho su efecto de adormecer ese dolor que sentía desde hacía 3 días, pero Fanny solo me alentaba a tomar venganza de ese malnacido, le había dado a Roger 5 años de mi vida, no solo eso, también mi primera vez y hasta le prestaba de mi sueldo pensando que el pobre ayudaba a su pobre abuelita enferma - Maldito Hijo de tu puta madre!- grite liberando parte del peso en mi pecho, el alcohol me desinhibía por eso no era muy asidua consumidora de ese tipo de bebidas, pero cuando lo tomo, me convierto en otra persona, y esa, esa si bebe mucho - Insisto wey, tírate a uno más chingon, acá, más dotado, ¿me entiendes?- sí, Fanny era mexicana, había venido a este país a un intercambio cultural y termino más enamorada del intercambio físico que de la cultura - Fanny, baja la voz- en el lugar había música alta y muchas personas, eran casi las 11 de la noche y había empezado a despejarse el lugar - Iré a cazar un par de carnes frescas, espérame aquí- me había dejado sola, bueno no tanto había un par de amigas más, Katherine y Luisa -Oh mira hay esta mi primo y su amigo jugoso- hablo Katty emocionada, ya nos había hablado antes del amigo de su primo y de cómo había visto lo marcado de su paquete - ya vengo chicas, quizá hoy si se me hace el milagrito- hizo un gesto obsceno con sus dedos simulando el acto y camino contoneándose hasta la barra.
- Es tarde- grité por sobre la música - deberíamos irnos ya- el ambiente aún seguía animado pero me preocupaba que en mi cabeza rondaban las palabras de Fanny y no quería arrepentirme de nada, pero dentro de mi había nacido un resentimiento y un deseo de que Roger se enterara que había cogido con cuanto hombre quisiera, aunque él había sido el primero y el único - Espera, ahí viene Katty y trae dos cositas ricas- dijo Luisa, me gire para encontrar unos hermosos ojos negros observarme detalladamente -Hola- su voz era grave y sus facciones de muy buen ver -Hola- respondimos las presentes - y Fanny? Aún no llega?- pregunto Katty mirando en varias direcciones -debe estar cogiendo de lo lindo- se me escapo junto a un jadeo y tuve que tapar mi boca, eh ahí los efectos del alcohol -Lo siento, Mandy no suele ser tan vulgar?- dijo Luisa riendo -el alcohol hace cosas maravillosas en la gente sensata- remató Katty riendo junto a Luisa -lo siento- alcancé a decir sintiendo el calor invadir mis mejillas -Joshua, lleva a bailar a Mandy a ver si saca un poco de alcohol por los poros- el hombre se acercó tendiendo su mano y la tomé, quería sentir calor, el alcohol me hacía desear follar hasta el amanecer, me ponía caliente y con Roger no tuve esa posibilidad, a lo sumo lo hacíamos una vez y por lo general me quedaba con las ganas porque solo pensaba en él, realmente estaba frustrada y este hombre se veía dispuesto a restregar su cuerpo con el mío por lo menos en la pista -vamos- su voz era demandante y me sentí extrañamente complacida -Me la cuidas pri o te arranco las pelotas- grito Katty haciéndonos reír.
La pista de baile estaba abarrotada por lo que nuestros cuerpos se mantuvieron pegados al bailar, la música también se prestaba para la situación y el hombre frente a mí, desprendía un delicioso aroma amaderado -hueles muy bien- dijo cerca de mi oído como adivinando mi pensamiento -tu también- respondí pasando una mano por su nuca y restregándome contra su cuerpo al ritmo de la música, llevábamos una hora aproximadamente calentándonos mutuamente, aunque fue muy respetuoso pude sentir su erección solo un par de veces ya que evitaba tocarme con esa parte de su cuerpo, mirando en dirección a la mesa donde estaban mis amigas, no veo a ninguna de ellas por lo que saco mi móvil de entre mis pechos y escribiendo en el chat grupal pido que se reporten
-Luke me llevará a casa, creo que hoy pruebo ese manjar- escribió Katty junto a dos diablitos morados
-Con un chico en pleno oral, lo hace de lujo- Esa era Fanny
-El Bar tender salió y me llevara a casa- hablo Luisa con un emoji de guiño.
Al parecer la única que no tendrá acción seré yo, me giro luego de guardar mi móvil -creo que todas mi amigas se fueron y me abandonaron, debo pedir un taxi e irme- dije cerca de su oído sintiendo su fuerte pecho aplastando el mío, sentí su fuerte brazo acercarme más a él -Yo te llevaré, o Katty me dejará sin pelotas- eso me hizo reír, por lo menos era un caballero.
Salimos rumbo a un hermoso Audi R8 blanco, a juego con su traje -Woow- era un auto lujoso y caro -¿qué?- preguntó con media sonrisa que lo hacía ver arrebatadoramente sexy -¿Para compensar algún trauma?- dije en broma mirando su entrepierna, ya saben por mi problema de filtro cuando tomo, lo veo acercarse a mí y reclinarme sobre la puerta del copiloto, su cercanía me hizo jadear, tomo mi mano y lentamente la llevo a su paquete, estaba semiduro pero de buen tamaño, mordió mi labio cuando paso mi mano de arriba hacia abajo para que pudiera apreciar su longitud -¿te refieres a este tipo de trauma?- sus palabras cerca de mi boca y las ganas que tenía de follarmelo me hicieron acercar mis labios y estamparlos a los suyos, sus manos viajaron a mis caderas pero la mia no se alejó de aquello oculto entre sus pantalones, sentía como iba creciendo en mi mano y mentiría si decía que no tenía ganas de verlo en acción -ven conmigo- no alejó sus labios cuando me hizo la invitación y yo tampoco me alejé cuando le respondí afirmativamente, seguida por mi impulso afloje su correa y desabroche su pantalón, deslice el cierre y metí mi mano para un contacto un poco más íntimo hasta que me detuvo, abrió la puerta para mí y subió rápidamente al volante, me encontraba urgente y dispuesta, lo observé mirándome de reojo y masajee descaradamente mis pechos provocándolo, así que mando su mano libre a mi entrepierna y pudo notar lo mojada que estaba -diablos- siseo apartando mi ropa interior para insertar uno de sus dedos en mi -Joder- lo escuché mientras disfrutaba con los ojos cerrados de la magia que poseía en esos dedos -estas apretadita- dijo gruñendo y no pude evitar jadear por sus palabras -te voy a follar tanto y tan duro que olvidarás hasta tu apellido- tenía una boca sucia y yo me sentía poseída por el deseo, y como me gustaba escucharlo mientras sus dedos invadían mi intimidad –hazlo- no reconocí mi propia voz, estaba agitada y la piel me ardía con su contacto, no sé cuánto tiempo estuvimos así, solo sé que cuando su mano abandonó mi entrepierna gimotee como niño pequeño a quien le han quitado su dulce -solo será un momento- dijo mientras bajaba el vidrio de su elegante auto -Señor Arturo, buenas noches- dijo al hombre quien le sonrió -serán buenos días- respondió el aludido -¿podría ser rápido?- insistió sin continuar aquella broma -claro señor, sin novedades ni recados- Joshua asintió en dirección al hombre y subió el vidrio, no me volvió a tocar y me avergonzaba pedírselo, pero no demoramos en llegar a nuestro destino, ubico su auto en el estacionamiento y frente a él un ascensor abrió sus puertas, me ayudó a bajar del vehículo y aunque ya estaba más consciente de la situación, no me iba a echar para atrás, yo quería esto, lo necesitaba, entramos a la pequeña caja y una vez las puertas se cerraron me arrinconó al frío metal, su lengua acarició mis labios y me dispuse a darle acceso a mi boca, enrede mis piernas en su cintura y sentí el leve rose de su prominente erección -por favor...- gemí sobre su boca y sus besos iniciaron un descenso lento y tortuoso hacia mis pechos, sus manos manejaban mi trasero y se restregaba descaradamente contra mí -te voy a coger toda la noche- su promesa me encendió más -estaré tan dentro de ti que olvidarás hasta tu nombre, debes estar tan deliciosa allá abajo- este hombre tenía una boca sucia, pero sabía usarla, no sé en qué momento entramos a su apartamento porque solo sentí la mullida cama en mi espalda, lo vi deshacerse de su saco y su camisa veloz mente para luego levantar mi vestido, mi celular estaba entre mis senos así que lo saqué y lo puse en su mesa de noche, permití que me despojara de toda mi ropa y de la suya, este hombre estaba más bueno que el pan, su m*****o era enorme, y no pude evitar compararlo con el de Roger que apenas podía llegar a la mitad de su tamaño, beso mi pecho, succiono y mordió a su antojo arrancándome fuertes gemidos, era brusco y demandante pero me gustaba, su forma de tomarme, no me maltrataba solo aumentaba mis deseos, metió dos dedos en mi interior mientras lamia y succiona mis pechos y fue lo más increíble que pude sentir en toda mi vida -Joshua- alcance a jadear su nombre y subió a mi boca por un beso bastante demandante, tenía la mente nublada y por primera vez en mi vida estaba siendo egoísta, por primera vez estaba pensando solo en mi placer, se levantó de repente y me quejé por su lejanía, pero no demoró mucho ya que lo vi sacar una tira de preservativos y mostrarla con una sonrisa sexi, lo vi desprender uno y tirarlo a nuestro lado volviendo a besarme y acariciar mi intimidad un tercer dedo hizo presencia y sentí como masajeaba expertamente mi entrada, sus labios no abandonaron los míos, por lo menos hasta que abrió aquel sobre metálico y rápidamente se colocó el preservativo, yo lo quería rápido dentro de mí, pero también era consciente que debíamos protegernos, su erección rozó mi intimidad y suspire temblorosa cuando empezó a empujar cadenciosamente sus caderas -relájate, estas muy estrecha- sus palabras en mi oído me hicieron contraerme sobre su glande y lo escuché gruñir -si no te relajas me harás correrme sin entrar completamente- confeso y solo atine a reír, parecía muy casual comentando ese tipo de cosas en pleno acto, siguió con ese acompasado ritmo y logre sentirme llena por completo cuando sentí su vientre bajo pegado al mío -Joder... eres el paraíso- soltó mientras respiraba hondo, volvió a besarme y una de sus manos viajó a mi cadera haciendo presión en ese lugar -prepárate- dijo pero no espero respuesta porque sentí como salió casi por completo para regresar prontamente a mi interior -Si...- dije en voz alta sorprendiéndome por lo grave que se escuchaba mi voz, esto era increíble, este hombre me daba un placer que jamás pensé que existiera, siguió embistiéndome a un ritmo constante, su m*****o me hacía sentir tan bien, tan llena de el -Joshua... más duro- Jadee pidiéndole que fuera más rápido, estaba tan excitada que no me dio vergüenza pedir más, con Roger era distinto, él tenía ganas, me follaba, se descargaba y listo, yo quedaba con ganas de un orgasmo, no recuerdo cuando tuve uno, y con este placer que sentía, podía morir en paz - eres una niña mala eh...?- dijo y me penetró tan fuerte que sentí un dolor tan delicioso que en realidad no sabría describirlo, era una de esos gustos culposos que guardamos en secreto, fue más rudo y eso me estaba volviendo loca, a tal punto que sentía mi orgasmo a la puerta -tu coño me está apretando más fuerte, ya casi te corres...siii...- parecía que no solo me follaba mi v****a, también lo hacía con mis oídos porque cada vez sonaban más eróticas sus palabras y blasfemias mientras me penetraba, me encontraba sometida pero feliz, arquee mi espalda al sentirlo tan profundo y un fuerte clímax se apoderó de mí, liberándome de tanta reprensión, gemí con fuerza demostrándole cuanto me había gustado, en un par de estocadas después, se liberó y pude sentir como se tensaba en mi interior, esto era una locura, pero en mi defensa... culpare al alcohol.