Había dejado a mamá tranquila, sabía que no estaba sufriendo por desamor así que no tuvo que insistir mucho en que la llamara constantemente.
- Mira lo que arrastró las aguas sucias- escuché decir a Fanny mirando detrás de mí, presentía que era Roger por la expresión de mi amiga, así que gire encontrándome al susodicho con un gran ramo de flores y una cara de niño arrepentido, la verdad ya me daba igual, cuando me fui a vivir con él, realmente me sentía enamorada, pero con el tiempo me di cuenta de que había sido la costumbre lo que me había hecho continuar a su lado -que quieres?- pregunte cruzándose de brazos de manera retadora, no estaba dispuesta a hablar con él y menos quería verlo -conejita- el "Ja" en voz alta de Fanny no pasó desapercibido -podrías darnos espacio- hablo entre dientes y eso me irritó mucho -no quiero, ni necesito hablar contigo, así que Fanny se queda, el que se larga eres tu- su mirada furiosa no me hizo cambiar de parecer, antes esa mirada me hacía doblegar y aceptar su voluntad, pero ya no -yo si necesito aclararte las cosas conejita, regresa a casa- su voz era plana, no lograba ver un dejó de dolor o arrepentimiento en sus palabras, ya no -No!, déjame en paz, ¿entiendes? T-E-R-M-I-N-A-M-O-S, TER-MI-NA-MOS, TERMINAMOS- deletree, y le dije como quien enseña a un niño de primero, su aspecto respecto a mi actitud se tornaba aterrador, jamás lo había visto tan enojado -esto se termina cuando yo diga- mascullo causándome escalofrío, en ese momento sentí unas manos alrededor de mi cintura haciéndome dar un saltito del susto -¿qué pasa cariño este tipo te molesta?- pregunto alguien detrás de mí -no amor, el señor solo está confundido y ya se va- Roger volvió a adoptar un semblante tranquilo -no descansaré hasta que estemos nuevamente junto conejita- fueron sus palabras mientras se retiraba del lugar, tenía que agradecer al extraño que me salvó de ese loco, el estacionamiento era muy solitario y con poca luz, seria aterrador que intentara hacerme algo y que aunque gritara nadie pudiera escucharme, suspire profundo tratando de calmarme y gire sobre mi eje para agradecer a mi héroe, la sonrisa que adornaba mi rostro en agradecimiento se descompuso al ver a ese hombre, la verdad era tan sexi -gracias- dije buscando a Fanny quien a la distancia levantaba sus dedos pulgares en mi dirección, sabía lo que pretendía esa pervertida -debes tener cuidado, hay tipos trastornados, parece que ese es uno- me dijo y no pude evitar la sacudida de mi cuerpo ante muchas malas imágenes que pasaron por mi cabeza -que haces aquí- pregunté sin pelos en la lengua -te buscaba- mi cara extrañada le causó una ardiente sonrisa que calentó mis mejillas en automático -¿porque?- le cuestione -por esto...- sus labios se estrellaron sobre lo míos y tarde unos segundos en reaccionar al movimiento de su boca, cuando le correspondí el beso pude sentir su lengua húmeda encontrarse con la mía, este tipo sabía cómo doblegarme, me arrinconó en mi auto y sus manos parecían tentáculos acariciando mi cadera y mi espalda simultáneamente -sabes que es de mala educación irse sin despedirse- hablo sin apartar sus labios de mí, yo estaba con la mente en blanco, sus besos y caricias impúdicas me habían hecho olvidar donde estaba -para que tenía que despedirme, somos un par de adultos que disfrutamos de una buena follada luego de una noche de tragos- respondí mientras su lengua bajaba desde mi mentón hacia mi clavícula -quiero volver a follarte- soltó restregando su creciente erección contra mi vientre arrancándome un jadeo, estaba a punto de abrirle las piernas en ese lugar si no hubiera sido por el claxon de un vehículo que entraba, lo separé de mí y puse distancia para poder recuperar mi cordura -¿estás loco?... estamos en mi trabajo, pueden echarme por esto...- vi como relamía sus labios y mentiría si no sentí como volvía a escurrir humedad entre mis piernas -está bien, solo quiero que hagamos un trato- lo mire recelosa mientras acomodaba mi falda y blusa -¿qué trato?- pregunte seca -quiero seguir follando contigo- mi labios hicieron una perfecta o por la sorpresa de su declaración, pero yo no estaba para eso en estos momentos -no creo, no estoy interesada en compromisos- dije ajustando mi bolso para salir de ahí -no es un compromiso, en todo caso sería un acuerdo s****l, nos damos placer sin ataduras- me detuve en mi lugar sopesando su petición pero no estaba segura, podría ser una trampa para atraparme -no lo sé, no estoy segura- manifesté para retomar mi camino -piénsalo, lo disfrutamos esa noche, además me debes unas- lo mire con el entrecejo arrugado si saber a qué se refería -sí, esa mañana te fuiste sin despedirte, muy mal educada, te acabo de salvar de tu ex, que esta chiflado y la más cara de todas- no sabía de qué hablaba este hombre- me usaste como desahogo, fui un objeto para ti- mi risa no pudo ocultarse, ¿en serio este tipo decía que lo había usado? -estas más loco que mi ex- dije y continué caminando con el detrás -solo piénsalo, nos convendría a ambos y cuando alguno quiera romper el acuerdo... pues bien- la simplicidad con la que hablaba me hacía creer que era un trato fácil y sin riesgos -te daré espacio y tiempo para que lo pienses- termino diciendo luego me dio un beso y se alejó dejándome ahí parada sin saber qué hacer.
Mis tacones resonaban por el recinto en el que por inercia deambulaba hasta la sala de descanso para los docentes Fanny me esperaba con una taza de café caliente entre sus manos, sentada en el habitual lugar que usábamos para descansar entre clases -¿Y bien?- pregunto sin rodeos mientras tomaba asiento a su lado –Nada, le agradecí y listo – su gesto me demostró que no me creía ni media palabra, igual no quería hablar del tema tan descabellado que aquel hombre me había propuesto, -si tú lo dices- dijo con un dejo de incredulidad y tomo un sorbo de su humeante taza, yo no quería tocar el tema por lo que me serví café en un pequeño termo personal y me dispuse a llegar a mi primera clase del día, la idea de Joshua rondo por mi cabeza durante las 3 primeras horas de clase por lo que se me hizo difícil concentrar actividades para desarrollar en casa, notando la cara de extrañeza de mis estudiantes, la universidad era mi segundo hogar, ya hacían 3 años y 6 meses que laboraba en el lugar y tome el hábito de dejar trabajos de consulta para luego debatir en las clases siguientes, mi área se enfocaba en la elaboración de proyectos, independientemente de cual fuera la carrera que mis alumnos cursaban, la mayoría de las carreras cursaba mi asignatura cada año ya que había parte de la elaboración de sus respectivas tesis para poder graduarse, este semestre me habían asignado 11 cursos repartidos durante la semana en un cronograma enviado al correo hacia un mes y para los cuales programe las clases minuciosamente y que hoy no pude concretar por estar pensando estupideces con el primo de mi amiga.
-Te noto algo distraída- comenta Rita haciéndome saltar en mi puesto, estaba en otro universo y no me había dado cuenta de que se había acercado mi colega –Bueno, quizá necesito más vacaciones- Bromee para restarle importancia al asunto –Te entiendo, yo también sentí que pasaron volando las vacaciones- Me dijo haciendo un puchero, Rita era una profesional muy competente, su área era finanzas y su apariencia tierna le hacía creer a los estudiantes que era alguien débil, pero cuando entraban a sus clases salían traumados al notar lo aterradora que podía llegar a ser durante su catedra –Creo querida Rita que nuestra amiga pudo disfrutar divinamente de sus días de descanso– expuso Fanny guiñándome un ojo y yo solo atine a abrirle los míos a modo de advertencia –claro que disfrute, una semana siendo consentida por mi madre es suficiente motivo para decirlo- culmine entre dientes mirando amenazante a mi amiga de juergas y pude ver que Rita no presto atención a sus palabras en doble sentido.
Gracias a los cielos porque mi tarde rindió más que mi mañana, trabaje tranquilamente y pude desarrollar mi programa con los chicos dejando actividades investigativas para nuestro siguiente encuentro académico, mi móvil suena y veo que es Luisa –Hola cariño- escucho su voz del otro lado de la línea –¿estarás ocupada?, Te invito a cenar- sonreí en automático, siempre que Luisa hablaba de ir a cenar, era para pedir un consejo acerca de algo importante –Claro Lu, ¿A dónde iremos?- escuche un suspiro a través de la línea –Bueno… no lo sé, pasa por mí y vemos, ¿te parece?- algo le estaba atormentando, lo sé –Listo, te dejo un mensaje cuando este de salida cariño- escuche como el tono de colgado se acentuó en el equipo y lo guarde nuevamente en mi bolsa, aun me faltaba la última clase del día, iban siendo las 5 con 40 de la tarde cuando pase por la sala de profesores para recargar mi pequeño termo para que el café me diera ese último plus de energía para terminar mi jornada, un primer día agitado pero productivo pensé mientras entraba a la última aula que ocuparía ese día, faltaban aun unos minutos para que empezaran a llegar los estudiantes y me gustaba estar en el salón para cuando empezaran a aparecer, pero para mi sorpresa ya había uno sentado en la primera fila con un libro abierto leyendo, cuando mire hacia su posición note que era un libro de métodos de investigación –Buenas tardes- salude y seguí a mi escritorio sin recibir respuesta, cosa que me extraño, pero mayor fue sorpresa cuando sentí a alguien detrás de mí arrinconándome de frente a la pared, su mano se posó en mi boca impidiendo que gritara y por mi mente paso Roger enloquecido a punto de cometer una locura –¿Lo pensaste?- escuche su voz cerca de mi oído y sentí como mi piel se erizo al percibir su respiración en mi cuello, quito su mano de mi boca pero no se alejó, su erección tallaba mi trasero y podía sentir como lo presionaba contra mí –¿estas demente?- Chille removiéndome, pero su enorme tamaño no me dejo alejarme ni un ápice –es tu culpa, me tienes deseándote desde la primera vez que te tuve, solo di que si- suspire tratando de controlarme –debo dar una clase ahora, mis estudiantes podrían entrar y eso perjudicaría mi empleo, ¿podrías alejarte?- al parecer mi suplica dio resultado y se alejó un poco pero me giro para quedar frente a mí y observarme con esa mirada depredadora de sus ojos oscuros –Dame una respuesta- la autoridad con la que hablo hizo que mis piernas se sintieran de gelatina –No- Respondí retadora esperando que se marchara, pero en cambio una brillante sonrisa salió de sus labios y se acercó para darme un casto beso –Tengo mucha paciencia, te daré más tiempo- y diciendo esto se alejó de mi pero no salió del lugar, tomo nuevamente asiento y siguió leyendo aquel enorme libro -¿Qué esperas para irte?- dije indignada –no puedo, mi profesora es muy estricta, me colocara falla si me voy– dijo con esa sonrisa moja bragas que me tenía caliente desde el minuto 1, mi reacción pareció cámara lenta cuando busque entre el listado pero mi sonrisa salió tan espontáneamente cuando note que no estaba en la lista –quizá te equivocaste de salón, lo siento pero no estás en mi lista- dije triunfal, pero esa felicidad no duro mucho cuando extendió una hoja donde se me notificaba que sería uno de los alumnos de mi clase de primer año, busque mi silla y me deje caer releyendo aquel papel sin darle crédito, no podía ser cierto, parecía de cuento, estoy segura que si le contara esto a alguien no me lo creería, me estaba pasando todo esto el primer día de clases.