Era lógico que mamá me mirara sorprendida llevaba casi 4 días en su casa y hasta ese momento pude contarle lo que estaba pasando, ella escuchó toda la historia limpiando una que otra lágrima traicionera que salía de mis ojos, su esperado "te lo dije" llego suave y con razón, ella tenía un sexto sentido para las personas, hasta conmigo y luego de mi relato me quedo mirando fijamente -Es decir que las marcas en tu cuello no son del imbécil de Roger- su afirmación me hizo palidecer, pensé haberme retocado la base en esas áreas oscurecidas de mi piel, lo que ella no sabía era en que otras partes de mi cuerpo tenía la marca de la boca indecente del primo de mi amiga y tampoco le daría detalles -No mamá, creo que de la rabia me besuquee como un chico, como si fuera una adolescente inmadura- la mire de reojo esperando que creyera esa historia, ella sabía que yo no era de las que andaba por ahí revolcándose en cualquier cama, por lo menos no como Fanny -ya veo, los tragos- afirmó tranquilizándome un poco por la aceptación de mi mentira, bueno la verdad no era mentira del todo, si nos habíamos besado, solo que omití el resto de la información, eso no es mentir... ¿cierto? -salgamos a cenar- le propuse para no continuar en el ambiente de investigador de mi mama, ella olía las mentiras a kilómetros o por lo menos siempre terminaba enterándose de la verdad -me parece bien, podemos invitar a Lucy y su hermano, ¿sabes que se separó?- Federico había sido mi amor platónico durante mi infancia, fue el chico inalcanzable que era como 10 años mayor que yo, cuando tenía 14 él llegaba de una fiesta algo tomado y esa noche me quedé en casa de Lucy, bajé a tomar agua, lo vi recostado y aproveché su estado para besarlo, fue mi primer beso y algo torpe, pero el sí sabía lo que hacía, yo era una chica inexperta sobre un hombre de 24, beso mi cuello y mi piel se erizo, eran sensaciones que nunca había experimentado, sus manos tomaron mi cintura con delicadeza, no sabía si él estaba consciente de que era yo, recuerdo su boca besando mi cuello y su mano se coló entre mis piernas, eso me asusto sobre manera, salte de sus piernas agitada y pude ver sus ojos encendidos pero se disculpó poniéndose de pie y subió las escaleras hasta su habitación, no le conté a Lucy y tampoco él, y no hablamos del tema, una semana después Fede se había ido a otra ciudad por trabajo y pues cuando me fui de casa no supe nada más acerca de él, no era de visitar mucho a mi madre, a Roger no le gustaba que viajara sola a visitarla y tampoco le gustaba venir por lo que nuestra cercanía se basaba en una llamada en las mañanas y una video llamada por las noches -No lo sabía... me gustaría ver a Lucy- dije sonriendo y corrí a mi habitación a buscar un vestido que me ayudara a ocultar esas marcas en mi piel, ahora que Fede estaba solo y yo no era menor de edad pues podría hacer algo con esas ganas que le tenía desde mi adolescencia.
Llegamos puntual al local de comidas de Noah's, era de un viejo amigo de mamá que la apreciaba, siempre he sospechado de sus verdaderas intenciones, cuando la mira sus ojos tienen un brillo diferente, quizá sean ideas mías, mamá lleva puesto un vestido blanco con flores amarillas, tiene buen cuerpo y la verdad me sorprende que aún siga sola, mi padre desapareció cuando se enteró de mi existencia, pero no me importa, mamá ha sido suficiente para mí, creo que le da miedo volver a confiar -Le hable a Noah, le pedí que nos reservará una mesa arriba- me comentaba mientras entrábamos al lugar, era un restaurante acogedor, tenía una vista preciosa al río y un camino empedrado que llevaba a la parte alta donde se disponían mesas más elegantes, el área tenía de todo, desde la entrada había una sala acogedora como para tomar el té o charlar un rato, al fondo se encontraba una zona de comidas rápidas y espacios familiares y del lado derecho una escalera de caracol que llevaba a la azotea que se encontraba decorada con diferentes flores y césped natural, un lindo camino empedrado que conducía a las mesas, el lugar era destechado y permitía un ambiente fresco para los calurosos días de enero, mamá y yo nos sentamos una al lado de la otra y como siempre que visitábamos el restaurante, Noah nos hacía llegar una bebida cortesía de la casa, tomamos lentamente y luego de 10 minutos los hermanos Bakir llegaron, Lucy y yo nos dimos un fuerte abrazo y luego Fede me saludó con un suave beso en la mejilla, se sintió agradable pero aquel cosquilleo de antaño no se reveló, quizá porque con los años hay otras cosas que son las que te dan ese tipo de sensaciones -¿Cómo has estado?, estas hermosa- inicio mi conversación con Lucy feliz de volverla a ver -Pues trabajando mucho y feliz, y que hay de ti, me contó tu mamá que terminaste con tu novio- sí, mamá era muy comunicativa, la mire de reojo y me ignoro -bueno si... pero no quiero hablar de eso, ya es pasado- sonreí para que no sintieran pena por mí -bueno, Fede también se divorció, cierto hermanito?- mi amiga miro a su hermano mayor y no me pasó desapercibido la radiante sonrisa que se brindaron -siento mucho eso, ¿estás bien?- pregunté a Federico extendiendo mi mano hasta apretar un poco su muñeca en signo de solidaridad, sabía lo que era terminar una relación luego de tantos años de convivencia, su mano libre viajó hasta posarse sobre la mía y sonreír -eso es pasado- dijo guiñándome un ojo y mentiría si dijera que no se veía arrebatadoramente apuesto, más maduro, él era un hombre atractivo pero ahora con su madurez podía derretir mi ropa interior con el calor que emanaba su varonil encanto
Cenamos entre risas y anécdotas hasta pasadas las 9 de la noche -madre, creo que es hora de irnos- solté tras la cuarta copa de vino -Yo las llevaré a casa- ofreció Fede poniéndose de pie, la verdad no habíamos llevado el auto porque sabíamos que serían más que una copa y Fede no tomo, algo que encontré agradable, cuando salía con Roger y tomaba, me preocupaba mucho por eso, siempre decía que se sentía apto para conducir y siempre terminábamos en pelea. Federico insistió el dejar a Lucy a su apartamento primero y luego nos llevó a casa, mamá bajo rápidamente, supongo que le estaban ganando las ganas de usar el baño -nos vemos señora Rebeca- grito Federico y la mujer solo levantó una mano en señal de despedida mientras se perdía en el interior de la casa -parece que lleva prisa- reí bajo, era cierto, mamá no tenía filtros ni con el comportamiento -eso creo- sus ojos me observaron con cautela, pero pude notar su sonrisa torcida -fue un placer volver a verte pecas- sus palabras me hicieron sonrojar, no era la primera vez que me lo decía, durante mi adolescencia cuando Lucy me lo presentó, recuerdo que se inclinó muy cerca de mi cara y me mostró una hermosa sonrisa -Mandy, la pecosa- me dijo dando un toque en mi nariz con uno de sus dedos para salir corriendo hacia la salida del colegio al lado de uno de sus amigos. -oye...ya no tengo tantas- me defendí riendo, me sentía cómoda a su lado pero aquella chispa que me hacía revolver el estómago no estaba -Podríamos averiguarlo- se inclinó un poco más cerca y paso su mano por mi cintura para acerca mi cuerpo al suyo -¿crees poder contarlas todas?- bromee -lo intentare- su afirmación llegó con un beso lento, cauteloso, de exploración, su brazo izquierdo no abandonó mi cintura, ni su mano derecha mi cuello y mentón, no iba a mentir, besaba excelente podría decir que diez de diez, pero eso fue todo, no hubo apretones, manoseo...no lo esperaba así -creo que debo entrar- dije mientras me separaba de él -ok, descansa- sonreír -tú también, descansa- dije y me alejé despidiéndose con la mano, al entrar cerré tras de mí, eso no era lo que esperaba de un reencuentro, quería más ímpetu, más atrevimiento y aunque su beso no estuvo mal, no me sentí deseosa de algo más -¿qué tal eh?- pregunto mamá desde la cocina levantando las cejas de forma sugerente, ella y Lucy sabían que Federico me había gustado en mi adolescencia, pero creo que el encanto se había pasado -nada mamá, no empieces- dije rodando los ojos y me fui a mi habitación, me duche y me puse mi pijama, vi el chat de las chicas y respondí a sus preguntas, Katty estaba triste porque tenía que trabajar en la empresa de su padre, Luisa aún seguía en su año sabático y Fanny se fue a su país por el tiempo restante de las vacaciones, ella y yo trabajábamos juntas por lo que ambas teníamos casi el mismo horario para iniciar labores, les di las buenas noches y al cerrar la conversación la pantalla de mi móvil volvió a iluminarse con una nueva notificación de mensaje, tome nuevamente el aparato y vi un número desconocido.
- Hola Mandy, ¿no me extrañas?
- ¿Quién eres?- pregunte, no creía a Roger capaz de escribirme después de todo.
- Podría decir que ahora mismo soy tu dueño.
- Yo no le pertenezco a nadie- escribí y bloquee a quien fuera el demente.
Me dispuse a disfrutar de un merecido descanso, el día de mañana tendría que organizar muchas cosas antes de volver a mi departamento y empezar a trabajar, cuando abandone el lugar que habitaba con Roger, Lucas me habló de un departamento desocupado en su edificio y me pareció adecuado ya que estaba cerca del trabajo, tenía mucho que organizar y desempacar, debía irme antes de lo pensado, el sueño me consumió y solo hasta las 9 de la mañana del día siguiente me encontré completamente llena de energía -mamá regresaré por la tarde a casa- ya había decidido devolverme a desempacar lo que tenía en esas cajas que ocupaban la sala de estar se mi nuevo hogar, no mentiré, al principio no acomode nada porque tenía la esperanza que en un inesperado giro del destino, todo lo que había pasado con Roger fuera fruto de mi imaginación, y solo desperté de ese letargo tres días después, cuando en sus r************* público " en una relación con" ese infeliz, solo respiro profundo y exhalo para controlar mi enojo -pensé que te quedarías por lo menos hasta el sábado- esa era mi intención pero la verdad no quería que el beso que me había dado con Fede, le diera alas de creer que podíamos tener algo, ahora mismo no tenía cabeza para andar con nadie y menos para formalizar nada, estaba decidida a vivir una etapa de libertad que nunca pude disfrutar, tenía 25 años y sentía que aún me faltaban cosas por vivir " cumple esa fantasía sucia que tienes en la cabeza" las palabras de Fanny llegaron a mi cabeza recordando cuando se le dio por hablar de sus fantasías sexuales con nosotras, luego de meditarlo un poco creo que tiene razón -sí, pero debo ordenar algunos asuntos antes de entrar al trabajo mamá- hizo un puchero, me abrazó, sus abrazos siempre fueron mágicos -Esta bien, pero no te olvides de volver a visitarme- respondí a su abrazo feliz -jamás, además tú también puedes venir una temporada a mi departamento- sus ojos se agrandaron en sorpresa, desde que vivía con Roger mamá nunca quiso ir a pasar tiempo con nosotros, su aversión a la presencia de mi ex era tal que evitaba en lo posible cruzarlo en el camino –Bueno, ahora que te separaste de la lapa esa- dijo juguetona y la acompañe en la risa -mamá!, tú no tienes remedio- dije sin dejar de reír -No!- fue su única respuesta.