43

1666 Palabras

Ya me dolía el alma en mil pedazos, al darme cuenta de que ya no volvería a ver a mi mejor amiga. Los días se volvieron tan largos y fúnebres que lo único que podía hacer era llorar e intentar no caer en una profunda depresión, pero era imposible. Aún miraba de reojo el teléfono, esperando su llamada, y entraba a los chats con la esperanza de encontrarla conectada. Hoy tenía la ilusión de que me escribiera. Pasaban días enteros sin levantarme de la cama, sin ganas de hacer nada más que respirar, y solo lo hacía por mi bebé. Si no estuviera embarazada, me habría dejado llevar con Giselle. "¿Amor, podemos hablar?", preguntó una voz. Yo tenía los ojos cerrados, envuelta en mi cobija, sin ánimos para nada más. "¿Qué necesitas?", pregunté en voz baja, suspirando, sintiendo que mi alma se perdí

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR