Quedó todo re en silencio mientras pensábamos cada uno en lo que había tirado. La discusión re prendió un fueguito de dudas y reflexiones en mi cabeza. —No quiero cortarte las alas, pero necesitamos equilibrio. No quiero que te pierdas y terminemos perdiendo lo que ya tenemos —dijo Javier, re preocupado. Me sentí re mal, había descuidado sin querer lo más importante en busca de mi sueño. —Lo siento, necesito buscar una forma de hacer esto sin descuidar lo que realmente vale la pena —dije, sabiendo que tenía que replantear mis prioridades. Nos quedamos en silencio, pensando cada uno en lo suyo, sabiendo que llegó la hora de tomar decisiones jodidas y encontrar un balance entre mis sueños y mi familia. El silencio se puso denso después de nuestra charla. Mis pensamientos iban a mil, ¿sa

