—¿Estás enamorada de mí? —preguntó, y yo puse los ojos en blanco. —A ver, obvio que sí. —Pero yo nunca vi a nadie, no sé qué es el amor. —No es tan difícil —comenté y añadí—. Simplemente, uno lo sabe. Me encogí de hombros mientras él me observaba sin parar. Luego estiró la mano y tomó la mía. —Me hace muy feliz saber que vas a tener un bebé mío —dijo con un tono un poco extraño—. No planeamos algo así, pero también me hace feliz —añadió con una sonrisa mientras asentía y después cambió el tema. Aunque una parte de mí hubiera deseado que él también me amara. Cuando llegó la noche, fui a dormir antes de saludar a Giselle y a Javier. Él pronto se recostó en su cama y se quedó dormido. Me acomodé en mi cama cómoda mientras empezaba a llover. Los truenos y relámpagos iluminaron la habitac

