—Es un aparato muy interesante —comentó uno de los inversionistas. —Gracias, José. —Pero, ¿cuál es el costo de hacerlo? —preguntó uno de los inversionistas, si mal no recuerdo, su nombre era Ricardo. —Ricardo, es muy barato. Con tan solo $100 se puede fabricar esta belleza, y si es por mayor, $50. —$100 es mucho para una ama de casa. —No es mucho —comentó Javier—. Si esto puede ayudar a que una mujer no tenga que pagarle a una empleada doméstica, piensen que eso no sería nada. —Eso es verdad —comentaron entre ellos, y Javier sonrió al saber que los estaba convenciendo. —Entonces, yo creo que en vez de tener problemas legales con una empleada, o que llegue tarde, van a preferir un robot que esté haciendo las tareas diarias durante todo el día y sin quejas. Yo creo que esto es el futu

