Apoyó su espalda en la puerta cerró los ojos con fuerza, no quería llorar y menos por él. Avanzó, con su mejor sonrisa y la espalda recta. Llegó con Melisa, y se sentó a trabajar. Melisa la miró con la ceja levantada, sin comprender la actitud de Briana. No se veía feliz, más bien tenía una sonrisa falsa y Melisa la conocía. La tomó de la mano sin pedirle permiso, y la arrastró hasta la cafetería. Briana aún tenía la misma sonrisa en el rostro y se sentó. Estaban en una mesa lejana de los ojos curiosos. Justo había una pared enfrente. —Ahora me dirás qué pasa. Briana borró y quito esa máscara falsa de su rostro. Las lágrimas cayeron y dijo: —Me... dijo que éramos amigos. Y.. que los amigos hacían eso ¡Me siento tan estúpida Melisa! por un momento pensé que... —Briana, no te preocu

