—Está bien, aunque fue bastante frío. —Lo fue. Pero... frío, yo lo amaba tal cual era. Ya está, quiero otra cosa en mi vida. No podré renunciar al trabajo, porque me está ayudando mucho económicamente. Pero si surgiera alguna posibilidad de irme de allí. También lo haría. —Me parece bien. Además ya sabes, tienes mi casa tu disposición y lo sabes eres mi amiga desde hace mucho tiempo —dijo Melisa y Briana asintió. Después de 10 minutos de andar en el vehículo, llegaron. Un chalecito, la recibió. En la entrada, había una escalinata de mármol, y algunas piedras que decoraban el camino hacia la entrada. Los rosales, estaban bastante florecidos, alguno estaban comidos por las hormigas y otros es muy buen estado. Una gran puerta de madera las recibió. Melisa introdujo la llave y abrió. —Sig

