Desde que tuvo que decirle a Briana que se marchara. Ahora, ella se iba sin que él se lo tuviera que pedir. Cerró los ojos e hizo la cabeza hacia atrás. Al enderezarse, observó aquel sofá, y el televisor. Haciendo una mueca, viendose junto con ella. Ambos riéndose, tirándose palomitas de maíz, y abrazándose por el frío. Eso nada volverá a repetirse y él, sabía el motivo. La había alejado a propósito, no le había dicho las verdaderas razones. Se mordió los labios, intentando no volver a llorar. Sabiendo, que la persona que más amaba se había marchado. Briana, por otro lado estaba con una sonrisa espléndida. La habitación asignada por Melisa, era de un tamaño bastante peculiar. En una cama de dos plazas, e incluso sobraba espacio para la cuna. El placar era enorme, blanco y con muchas p

