Afortunadamente, su feroz agarre no duró mucho tiempo y tras unos segundos el hombre término por empujarla lejos, el debilitado cuerpo de Irina termino por caer sobre una pequeña mesilla que para su suerte no tenía nada. — Pobre, necesitara muchos medicamentos ¿Sabes? Claro eso si quieres que despierte algún día. — Soltó como si nada hubiese ocurrido. — Acepte trabajar para ti, debes ayudarlo — Replico ella bajando su tono de voz por precaución. No era Sebastián, no debía retarle. — El trato fue que tú trabajas para mí y yo no le tocaba un pelo a tu familia. — Recalcó con una sonrisa que no le gustó nada. — Él no cuenta como familia. ¿Quieres que viva? Gánatelo. — Sentencio. Y sin dejarle responder se marcho. "¡No, no, no, no! ¿Cómo pude ser tan tonta? Debí repasar mejor el trato, d

