Durante toda la mañana del domingo no podía estar quieta en un solo lugar, odiaba que me pasara eso, no podía dejar de pensar en el beso de Henry. Lo sé, se preguntarán ¿acaso no odiabas a los chicos? En efecto los odiaba, pero con Henry era diferente, es verdad que lo odio, pero no tanto como a los demás.
No podía dejar de lado mi teléfono, pensaba que en cualquier momento podría recibir una llamada o tan si quiera un mensaje de Henry. Claro que eso NUNCA pasó.
- Ey Zusumi - Leo me llamó
- ¿Qué? - respondí sin dejar de ver mi celular
- ¿Quieres que vayamos al cine? Yo pagaré
- ¿Y ese milagro? ¿Sucedió algo bueno? – miré a mi hermano
- ¿Acaso no puedo invitar a mi melliza al cine?... ¿Quieres ir o no?
- Obvio sí – me levanté del sofá y subí a alistarme
Cuando llegamos al cine solo había películas de romance, comedia e infantiles, optamos por ver la de comedia, ya que Leo ni yo podíamos soportar las películas de romance, eran un fiasco. Terminando la película, debo admitir que estaba muy divertida, obvio era de comedia, fuimos a comprar hamburguesas.
- Oye dime ¿Qué te parece Henry? - Ni siquiera se por qué pregunté eso, al instante mordí mi lengua como señal de arrepentimiento, pero era demasiado tarde
- ¿Estás saliendo con él? – me miró serio
- ¡No! - respondí al instante - Sólo pregunto…
- No lo sé, es muy extraño. Además, los rumores sobre él me causan nervios – Mordió su hamburguesa – En la escuela es el típico nerd rechazado, solo le faltan grandes gafas y vestirse mal – reí – Si no lo conocieras del insti pensarías que es popular y que tiene a las chicas bajo sus pies
Comencé a reír
- No sé si es porque somos mellizos, o porque en verdad así es, pero pienso exactamente igual que tú
- ¿Otra rara pregunta que quieras hacerme?
- ¿Y si saliera con él?
- ¡¿Qué?¡ Pero odias a los chicos… Además, no te dejaría salir con un tipo como él, se supone que los chicos defienden a las chicas, pero siempre eres tú la que lo defiende. Tal vez le gustan los chicos, no lo he visto hablar con ninguna chica, además de ti claro, pero tú te sientas a su lado. Sería extraño que ustedes salgan juntos… - Entras más palabras salían de la boca de Leo más me desesperaba
- ¡Aish ya cállate! – tomé papas fritas y se las metí en la boca para que dejase de hablar – Y traga antes de hablar, por eso no tienes novia
- Claro que tengo - bufó indignado
- ¿Ah sí? ¿Quién? - levanté las cejas a modo de interrogatorio
- Alguien… - no añadió nada más, el resto de su hamburguesa la comió en silencio, hice lo mismo. Mi hermano desde hace años que no salía con alguien, y no era porque no tuviera con quien, las chicas llegaban a él seguido, pero nunca les hacía caso. En fin, no es como que me interesara su vida amorosa, después de todo ambos ya somos adultos hablando legalmente, así que sabíamos lo que hacíamos con nuestras vidas o al menos eso intentábamos.