Después de haberme sentado en el sofá mi padre se inclinó hacia nosotros. Leo y yo estábamos sentados con la mirada hacia abajo, como cachorros que saben que hicieron algo malo y que están por ser regañados.
- Zusumi…
- Sí lo sé, lo siento - miré a mi padre - Pero en verdad necesitaba salir
- Zusumi escucha - guardé silencio - Sé que cuando te metes en problemas y sobre todo con una chica, es porque dijo algo que en verdad te molestó, sigo sin creer que la hayas golpeado solo por insultarte. ¿Qué es lo que pasa?
“Si no puedo confiar en mi familia ¿En quién podré confiar?” pensé y después de un minuto de silencio decidí abrir la boca. Le conté mi padre y a mi hermano sobre los rumores que rondaban y lo que habían dicho aquellas chicas, pero no mencioné el nombre de Henry. Mi padre hizo algunas preguntas y me dijo que comprendía por qué lo había hecho. Me levantó el castigo, sin embargo, me prohibió ir al concierto de K&L. Sinceramente hubiera preferido que me encerraran en mi cuarto como antes, a no ir al concierto, pero se supone que así son los castigos, te quitan o prohíben lo que más te gusta. Mi oportunidad de ver a Tom de cerca se había arruinado.
Había pasado una semana desde mi expulsión de la escuela, mi padre me había dicho que no había otra opción que perder este año. Y seré sincera, me encantó la idea de hacer un año sabático, no sonaba tan mal al principio, claro me imaginé acostada durmiendo todo el día, pero después a mi estúpido mellizo se le ocurrió la tonta idea que yo me encargara de hacer el aseo en la casa y las comidas, prácticamente ser la sirvienta pero sin paga. Por supuesto que a mi padre le pareció una magnífica idea. Te odio Leo.
El jueves mi padre me fue a ver muy temprano a mi habitación. Abrió mis ventanas y alzó mis cortinas para que toda la claridad de la mañana entrara. Me tapé la cara con mi almohada y protesté
- ¿Qué pasa? Apenas son las once de la mañana, déjame seguir durmiendo
- Te tengo una buena noticia - Aventé a un lado la almohada y me senté con las piernas cruzadas
- ¡¿Me dejaras ir al concierto de K&L?! – di pequeños saltos en mi cama
- No, me ha hablado la directora y me dijo que puedes regresar mañana a la escuela
- ¿Qué? ¿Es una broma verdad? - no necesité que mi padre me contestara, con ver su rostro me decía todo
- Alégrate, no tendrás que iniciar de cero
- ¿Yupi?... – alcé los brazos simulando felicidad
A la mañana siguiente me alisté y me fui a la escuela. Como siempre llegué a buen tiempo, aunque me sentí de mal humor por volver, me dirigí a mi asiento arrastrando los pies.
Henry ya había llegado, tenía su libreta en sus manos
- Hola – Ni siquiera sé porque lo saludé, no me respondió - ¿Qué haces?
- ¿No ves? - puse lo ojos en blanco "idiota" pensé y como si me hubiera leído la mente quitó su vista de la libreta y me miró
- Ah ya - sonreí y asentí, mientras me sentaba - ¿Hoy tendremos examen?
- Ayer terminaron - formulé otro "ah" y tras eso no volvimos a decir nada
Cuando salí al receso fui al despacho de la directora, ya que quería verme. Me contó que varios alumnos habían ido a testificar que aquella chica, cuyo nombre no recuerdo y no me interesa, había sido la primera en empezar la pelea, y sin embargo, no la expulsaron, solo la suspendieron. Después la directora me habló sobre los exámenes, me dijo que habló con los maestros y que me pondrían la nota mínima, si es que yo estaba de acuerdo o si quería subir mi calificación que hiciera el examen, cosa que no gracias. Sin embargo, el profesor de estadística no había accedido, y para mi maldita suerte, el examen me lo pondría hoy después del receso, es decir en cinco minutos. Protesté que era injusto, pero la directora respondió que si en verdad ponía atención a las clases, podría pasarlo sin problema.
Regresé al salón y me puse a repasar mis apuntes.
- ¿Solo hemos visto cuatro temas? – me pregunté mientras rascaba mi cuero cabelludo de manera exagerada
- ¿Tú estudiando? – Henry venía llegando, le hubiera contestado pero no tenía tiempo de pelearme con él
- El maestro de estadística me aplicara el examen en menos de cinco minutos
- ¿Y no quieres reprobar por el trato con tu padre? - Le lancé una mirada furtiva, no esperaba que lo recordara
- No es tanto por eso, mi padre me ha prohibido ir al concierto de K&L por el problema con la tipa esa
- Me estás diciendo ¿Qué te esforzaste solo para ir a un concierto?
- Pues sí, pensé que por fin podría ver de cerca a Tom – di una media sonrisa dejando salir un suspiro – Bueno, lo que sea, seguiré estudiando.
El maestro de estadística entró y mientras le ponía a los demás una actividad, a mí me aplicó el examen. “¿Qué diablos, está escrito en c***o? No, no era posible yo sé un poco de c***o, no tanto, pero si algo ¿Por qué no le entiendo a nada?” hablaba con migo misma. Estaba por rendirme cuando sentí una mirada fija en mí, lo primero que pensé fue que el maestro me observaba, pero en realidad era Henry.
- Ayuda – Formé con mis labios sin hablar mientras ponía mis manos juntas como si fuera a rezar, Henry sonrió y puso sus ojos en blanco. Cuando Henry me sonrió sentí que mi cara ardía por un breve momento, nunca había sonreído de esa manera.
Cuando el profesor se distrajo un momento Henry me quitó el examen y se puso a contestarlo, sin duda aquel acto de “bondad” o tal vez de compasión, me impactó demasiado y me quedé viendo a Henry casi con la boca abierta.