Quinceavo capitulo. Suéter. Segunda parte.

1865 Palabras
Konstantin. Cuatro meses atrás. Después de tanto insistir Bruno finalmente aceptó en presentarme sus amigos, en realidad lo he hecho porque quiero ser más cercano a su vida, hay eventos a los que no asisto porque siento que pondría resulta un poco incómodo para Bruno, si tengo entendido que es bueno que cada uno tenga su espació pero también es Importante que ambos tengamos relación (al menos de una manera mínima) con el entorno social del otro. De Bruno hasta ahora solo conozco a Luka y he visitado varias veces su casa, no está mal pero esto es una relación seria. «¿Cierto?». Estoy muy emocionado, aunque en realidad no se que ponerme, he visto a estos chicos de lejos y tienen apariencia de que no tienen futuro, ni dinero, así que no debería ponerme algo que los intimide, no quiero que me odien sin conocerme. Últimamente siento que estoy acelerado, Bruno me a aconsejado para que lo tomé con calma. «Dejar la medicación nunca es sencillo». He tenido una fuerte discusión con mis padres, quiero que estén al tanto de mi vida para que no se preocupen demasiado pero han terminado molestos cuando les dije a dónde iría hoy, mi madre se ha puesto a llorar porque piensa que voy a drogarme. «No fumo, ni me drogo». Tal vez en algún momento de mi vida me ha interesado experimentar con esos vicios pero seria probar y dejar de una vez, de todas formas estoy seguro que no es lo mío. Llamé a Alisa para ver si quería acompañarme pero hoy tiene un juego importante, así que no importa. «Estoy bien». Me he mirando en el espejo después de intentar subir mi autoestima, he terminado por inventar escenas ficticias dónde respondo preguntas que posiblemente me hagan los amigos de Bruno, también he creado escenarios dónde pasa una catástrofe y yo termino por salvarlos a todos. «Me he dejado llevar». Después de pasar un buen rato dando vueltas en mi habitación, finalmente me he arreglado, bañándome para luego vestirme. Entré al cuarto de mis padres para tomar prestado el perfume de mi madre, por alguna razón mi padre le regaló un perfume de hombre en su aniversario. «El nunca ha Sido el cerebro de esa relación». Mi madre al comprender que no hay nada que haga para retenerme, a decidido irse de casa y volver cuando yo ya esté aquí de nuevo. «Después se preguntan por qué estoy chiflado». Mi padre ha ido con ella, él jamás se atrevería a dejarla sola en uno de sus colapsos. «Su amor es bonito». Luego de procrastinar por un largo rato, la hora de nuestro encuentro se acercaba, me quedé a recostado en la puerta de salida. «Lo admito tengo miedo». Mis manos empezaron a sudar y mi respiración se agitó, corrí a la cocina por un poco de agua, sin querer tumbé el calendario al suelo. Saqué de los gabinetes el frasco con las pastillas para el dolor de cabeza, tomé una para prevenir ese suceso y la guarde en el bolsillo de mi camisa. Bruno termino llamándome angustiado porque aún no había llegado y todos esperaban por mí. «Mi ansiedad creció». —Si amor, termino de ayudar a mi madre con unas cosas y estaré allá— Dije atrás vez del teléfono. —Pensé que me habías dicho que tu madre saldría hoy— Respondió. Me quedé un momento en silencio. «Demonios». —No te escucho Bruno, la señal está malísima, llevaré paraguas por si llueve— Contesté riendo nervioso. Colgué la llamada antes de que Bruno pudiera seguir cuestionando mis verdades que no son verdad. —Nada puede salir mal, respira Konstantin, tú querías esto— Dije hablando conmigo. Decidí dar el gran paso, no fue fácil pero logré salir de casa. «Ya quiero regresar». De camino, estuve intentando calmarme, pensando en cualquier otra cosa que pudiese hacerle feliz o que al menos no me hiciera pensar en los amigos de Bruno y aunque lo logré, ese feo sentimiento volvió a mi cuando llegue al lugar de encuentros. Todos voltearon a verme, mis ojos se pusieron rojos, lo podía sentir. «No llores». Bruno se acercó para abrazarme, eso sirvió para tranquilizarme. —Que bueno que has llegado— Dijo sonriendo. —Si— Contesté sin mucho ánimo. —¿Y el paraguas?— Preguntó. «Demonios». —Se me ha quedado, es que con el apuro lo he olvidado— Contesté riendo. Bruno se rio conmigo para luego tomar mi mano y arrastrarme hasta donde están los demás. —Chicos— Dijo él para presentarme— Él es Konstantin. —Hola— Dije con nervios intentando ocultarlos con una risa que no pude evitar que sonara falsa. La mayoría me saludó con mucho agradó. «Tal vez solo estoy pensando mucho en esto». Bruno me los presento a cada uno, son cinco, tres hombres y dos mujeres. «Los recuerdo como un grupo más grande». Me fijé en varios de ellos, sin duda creo que soy el que más mal arreglado está. Suspiré por mi ignorancia. Luego de estar unos minutos allí escuchando sus anécdotas, todos decidieron y al parque. Fue incómodo porque nadie me tomó en cuenta para esa decisión. Al llegar a nuestro destino nos sentamos en unas bancas, la mayoría se puso a fumar. —¿Quieres?— me preguntó uno de ellos. —No, él no fuma— Respondió Bruno. El chico se rio, seguro burlándose de mí, me sonroje y decidí recuperar mi dignidad. —Quiero intentarlo— Dije exaltado. —Me agradas— Dijo ese chico sonriendo. Me pasó su cigarrillo, el cual ya se encontraba encendido. —Bien, solo tienes que inhalar, tener el humo un par de segundos en tu garganta y luego expulsarlo— Me explicó. —Entendido— Contesté. —No es necesario que lo hagas— Comentó Bruno. No puse atención a sus comentarios. «Estoy aquí para encajar con los demás». Seguí al pie de las letras las indicaciones que se me dieron, intentando fumar el cigarro, lo coloque en mi boca y inhale el humo, al momento de hacer contacto con mi garganta, termine tosiendo desesperadamente, todos se rieron, hasta Bruno. —Denle agua al niño— Dijo una de las muchachas en broma. —Muy buen primer intentó, cuando desees podemos volverlo a intentar— Dijo nuevamente este chico. —Lo hiciste bien— Agregó Bruno dándome un beso en la mejilla. —Gracias— Contesté avergonzado. Bruno se levantó para ir a comprarme algo de beber, me preguntó si quería ir con él pero lo rechacé, quería quedarme para intentar convivir con los demás. La chica que antes había hablado, se me acercó para ponerme un poco de conversa, todo fue muy genial, eran preguntas muy sencillas, ¿dónde vivo? ¿que edad tengo? ¿por qué el cielo es azul? y cosas así, hasta que empezó a preguntarme por Bruno y todo se volteó a un momento tensó. Sus preguntas fueron muy intrusivas, preguntando más que solo, como nos conocimos. —¿Cuántas veces lo han hecho?— Preguntó con emoción. Todos alrededor se acercaron para escuchar mi respuesta. «No se que responder». Me quedé un rato atontado, quiero mentir pero sabiendo que eso no sería lo correcto. —No lo han hecho— Dijo ella como burla. Todos volvieron a reír. —¿Estos no sabes cuánto le mide el pene?— Preguntó otra de las chicas. Bruno es famoso entre las mujeres, ahora me doy cuenta. —No, no lo sé— Respondí en voz baja avergonzando de mi mismo. —Habla más duró— Espetó uno de ellos. —perdón— Contesté. Todos volvieron a reírse de mi. «Quiero llorar». —¿Por qué vienes vestido así?— Preguntó otro de los chicos, él más callado en realidad. —¿Cómo?— Pregunté extrañado. —Tan mal— Respondió él. —Ehmm. —No es necesario que respondas, entendemos que seas ¿Cómo es que se le dice a los pobres para no ofenderlos?— Preguntó esa chica. Quién sin duda jamás podría olvidar su nombre. «¡Carla!». Él otro chico, él que me intento enseñar fumar, respondió su pregunta, riéndose en el proceso. —Se les dice clase baja, más respetó con él Carla. Cerré los ojos, solo podía escuchar sus risas en mi cabeza, quería que todo se acabará. «Quiero irme». —Konstantin. —Vete a la mierda— Grité sin darme a cuenta Bruno quién quedó aturdido por ese repentino acto. Todos se callaron, hasta las risas en mi cabeza. —Traje tú agua— dijo él. —Gracias— Respondí en voz baja. Todos me miraban, seguro pensando en que soy lo peor. Me levanté de mi asiento y me despedí de todos, poniendo como excusa que había quedado con mi madre en ayudarla con algunas cosas. Todos se despidieron de mi, como si ninguno hubiese Sido cruel. —Pensé que tu madre no estaría hoy en casa— Dijo Bruno quien fue el último de quién me despedí. —Ya ha vuelto— Contesté con la mirada baja. —¿Quieres que te acompañe?— Preguntó. —No te preocupes, estoy bien— Contesté. Me fui de ahí lo más rápido que pude, queriendo volver a empezar el día para esta vez no salir de casa. Al llegar, evité la conversación con mis padres, metiéndome apresuradamente a mi habitación, al tumbarme en la cama, decidí dormír para evitar llorar, para evitar lamentarme. Me despertó unos ruidos proveniente de mi ventana, me acerque para ver qué los ocasionaba, era Bruno quien estaba abajo esperando para poder entrar a mi casa, baje velozmente para abrirle la puerta, seguro de que mis padres ya se hacían dormidos. Subimos a mi cuarto. —¿Que haces aquí tan tarde?— Pregunté. —Quería saber cómo sigues— Contesté sin verle. —Eso no parecía cuando me gritaste— Dijo sonriendo. —Eso no fue nada, es solo que últimamente tengo estás explosiones de sentimientos dónde termino gritando. —Claro— Respondió él insatisfecho. Me senté sobre mi cama, un poco desanimado aún. —Toma—Dijo Bruno entregándome la bolsa que traía con él. —¿Qué esto?— Pregunté. —Algo que representa que eres mejor que cualquiera de los idiotas de mis amigos— Contestó fijo en mi ventana— Hay que cambiar esa ventana. Abrí el regaló. —Que bonito suéter— Dije sin entenderlo—¿Cómo has hecho para conseguirlo?— Pregunté. —Pues, lo he comprado— Contestó riendo. —No pensé que tendrías tanto dinero para comprar un suéter tan caro— Dije detallando su regalo. —Por ti, ni el oro es suficientemente caro— Respondió con una sonrisa de par a par. Me levanté para abrazar a Bruno, quién sin necesidad de tener que decirlo, me ha vuelto nuevamente feliz. —Gracias Bruno. —No te preocupes, eres mi novio y por ende quiero hacerte totalmente feliz, no permitiré que nadie te haga sentir menos que eso— Contestó abrazándome— Aunque si hay que hacer algo con tu ventana. Reí por su elocuencia. «Tal vez pinté mi ventana».
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR