Konstantin.
He vuelto a mi medicación, ahora estoy más decidido a recordar el pasado, ya no solo lo hago por mi, si no también por el fantasma de Bruno, en realidad si es un poco raro decirlo.
Mi nuevo huésped se la pasa conmigo todos los días, durante la noche y el día.
Si admito estar acostumbrándome un poco mucho a esto.
A veces durante la cena, de la nada empiezo a hablar con Bruno, mis padres se asustan un poco por eso.
«No se a cuántos chequeos médicos tengo que seguir asistiendo».
Bruno y yo intentamos llevar las cosas con calma, hemos hablado incontables veces sobre el pasado (lo poco que recordamos) aunque gracias a eso, mi cerebro a liberado unos cuantos recuerdos, la mayoría no son importantes, en realidad son hechos muy tontos, aún así me pone feliz tenerlos de vuelta, cada vez siento que estoy mas cerca del antiguo Konstantin.
En estos momentos voy camino a reunirme con Alisa, tenemos tiempo sin hablar.
Hemos quedado nuevamente en la cafetería.
«Seria más fácil si aceptará mi invitación a mi casa».
Al llegar a la cafetería me encontré con Alisa afuera.
—Hola.
—Hola— Respondió ella sonriendo.
Pude notar su incomodidad.
“Aun no hemos pasado suficiente tiempo juntos para volver a ser esos inseparables amigos».
—Sigue igual de amargada como la recuerdo— Comentó Bruno quien se encuentra a un lado mío.
—Alisa no es así— Respondí.
—¿No soy como?— Preguntó ella extrañada al verme hablar solo.
Empecé a reír para disimular la situación, al detenerme, me apresure para hablar, evitando que ella pudiese hacer algún tipo de pregunta.
—¿Entramos?.
—No lo sé ¿Tú quieres café?— Preguntó.
—Claro que quieres café— Contestó Bruno muy seguro de sus palabras.
Escucharlo a veces era un poco molesto pues, no puedo responderle cuando alguien más está cerca.
—No me molestaría tomar un poco de café— Respondí intentando ser simpático— Pero si tú quieres ir a otro lugar por mi no hay problema— Agregué.
Alisa se quedó un momento pensativa, sin saber a dónde ir y sin tener ánimos de entrar.
“Me preguntó porque no quiere entrar, fue su idea venir aquí».
—Bebamos algo adentro y lo pensaremos mejor ¿Te parece?— Pregunté intentando regalarle una solución.
Ella me miró angustiada, como preocupada.
«Tal vez tenga ganas de ir al baño».
—Esta bien— Respondió sin mostrar emoción.
Se adelantó a mi, siendo la primera en escuchar el fastidioso chirrido de la puerta al abrirse.
La seguí de inmediato, permitiéndole escoger la mesa que fuera más de su agrado.
Noté que nos muchachos se me quedaron viendo a lo lejos, tanta gente me miraba de forma extraña a diario que se me ha hecho algo muy normal.
Finalmente Alisa se decidió a tomar asientos en la barra.
Mire con ganas las mesas y sus puestos con espaldar.
—¿Cómo has estado?— Preguntó ella.
—He tenido días buenos y días malos— Respondí.
—Perdóname por habértelo ocultado— Dijo sin verme a la cara para poder ocultar su culpa.
—No te preocupes, entiendo la razón de todos— Respondí levemente.
La camarera salió para pedir nuestras órdenes, yo le encargue un café doble n***o.
«Necesito revivir mi alma».
Alisa pidió algo mas convencional, un batido de fresa.
—¿Has vuelto a hablar con Luka?— Pregunté luego de que la camarera terminara de atendernos.
—Realmente no— Contestó.
—¿Qué pasó entre ustedes dos?— Pregunté escarbando en su pasado.
—¿Por qué preguntas eso?.
—El otro día pude recordar nuestro paseo a los botes y cuando los recordaba a ustedes dos, solo podía verlos muy juntos hablando— Respondí relatándole mi logro.
—Recuerdo eso— Dijo con una sonrisa melancólica— Me alegró de que estés recuperando la memoria y muy pronto podrás saber nuevamente que Luka y yo tenemos personalidades muy distintas, si intenté hacerme más amiga de él para poder hacerte feliz pero las cosas no resultaron bien— Contestó.
—¿Qué ocurrió?— Pregunté.
En ese momento la camarera volvió con nuestras órdenes, entregándole a cada uno de nosotros su respectiva bebida.
—Hay cosas que prefiero no recordar— Contestó ella colocándole una pajita al contenedor de su bebida.
Preferí no insistir, Alisa se veía un poco triste de pensar en aquél entonces.
«A veces también he sentido miedo del pasado, todos lo pintan como algo muy malo».
Tomé un poco de mi café.
—¿Cómo vas en el fútbol?— Pregunté para tener de que hablar.
—Bien, aunque he pensado en dejarlo— Respondió.
—¿y eso por qué?— Pregunté sorprendido.
—Siento que ya no me complementa tanto como antes— Respondió sin más.
Quedamos nuevamente en silencio.
“Esto no es como lo recuerdo».
Me fijé en el grupo que había en la esquina, todos ha estaban por hice, uno de ellos tenía un suéter en particular que me hace sentir de manera extraña.
—Deberíamos volver a salir a acampar o hacer cualquier otra cosa como en ella viejos tiempos— Sugerí a Alisa.
—No me molestaría revivir el pasado— Contestó sonriendo.
Los cuatro nuevamente juntos, sin duda anheló que eso suceda.
Uno de los chicos del grupo que estaba sentado en aquella esquina, tropezó conmigo, golpeando levemente mi espalda, provocando que regará un poco mi café.
—Disculpa— Dijo sin siquiera verme.
Los demás también hicieron caso omiso, solo salieron con desesperación del lugar.
—Que grosero— Comentó Alisa.
Ese suerte, siento que lo he visto.
Me bebí de un trago el café que quedaba en la taza, me levanté del asiento para despedirme, un poco avergonzado de Alisa.
—¿Ya te tienes que ir?— Preguntó.
—Si, disculpa, prometo pasar más tiempo contigo la próxima vez que nos veamos— Respondí.
—No te preocupes— Contestó dejándolo pasar— escríbeme cuando llegues a tu casa.
—Esta bien— Contesté abrazándola para luego salir de allí.
Me dirigí casi corriendo hacia mi casa.
Tengo el presentimiento que encontraré algo referente al pasado.
En el camino termine cruzándome con Luka tropezando en el cruce con él, ambos terminamos cayendo al suelo.
—Auch.
Escuché que dice él.
Me levanté como pude para tenderle mi mano a Luka y ayudarlo a levantar del suelo.
—Lo siento, no te vi— Contesté apenado.
Luka solo rio, sobando su cabeza.
—No te preocupes, lo importante es que estamos bien— Contestó.
Bruno, quien se encuentra a mi lado, miraba hipnotizado a Luka, seguro adolorido por no poder saludarlo.
—Cuanto tiempo sin verte— Murmuró Bruno quien se fue encima de Luka para intentar abrazarlo pero por desgracia no lo logro, terminando por atravesarlo.
—¿A dónde vas con tanta prisa?— Preguntó Luka— Que frio— Agregó de repente.
Pobre Bruno, quisiera poder hacer más para ayudarlo.
—Voy camino a casa— Conté.
Luka es otro de los afectados, al menos Alisa aún me tiene pero Luka… él a quedado sólo en este mundo, nuevamente huérfano.
—Debe dolerte saber la verdad— Dijo él agachando la cabeza.
—Si, creó que estoy igual que todos— Respondí riendo para ocultar el dolor— ¿Qué le dirías si pudieses verlo?— Pregunté.
—Pues que lo extraño y que siempre será mi hermano— Contestó cubriéndose la cara con la biblia que carga— ¿Tú qué le dirías?— Preguntó.
—Pues que le amo y que sigo pensando en él— Contesté fijándome en Bruno quien me miraba con una sonrisa piadosa.
—Cierto que andas apurado, perdóname por quitar más de tu tiempo— Dijo.
—No te preocupes, me alegro de a verme encontrado contigo— Contesté— Por cierto ¿Quieres salir conmigo y Alisa?— Pregunté.
—¿Ella quiere que vaya?— Preguntó sorprendido.
—Pues, no se ha negado a la idea— Respondí riendo.
—¿Y a dónde iremos?.
—Aun no lo sabemos pero te mantendré al tanto— Contesté— Bueno ahora sí me voy— Agregué.
Luka se despidió de mi, chocando nuestra palmas.
Anduve el resto del camino contándole la nueva forma de vida que tiene Luka a Bruno.
—¡No te puedo creer que él haya hecho eso!— Exclamó Bruno con asombro.
—Te entiendo, también me he sorprendido al saberlo— Respondí.
—Muchas cosas han cambiado por aquí— Dijo.
—Y que lo digas— Agregué.
Finalmente llegué a casa, mi madre se extrañó de verme llegar tan temprano.
—¿Por qué has llegado tan temprano cariño? ¿Todo bien con Alisa?— Preguntó ella.
—Si, solo he venido porqué se me ha quedado algo en el cuarto— Respondí.
—Mmm ya— Contestó sin creer mucho en lo que le decía.
Subí hasta mi habitación para evitar extender más la plática.
«El regreso a mi habitación se ha vuelto algo imposible de lograr».
Al entrar, deje caer mi cuerpo sobre la cama, aunque no pase mucho tiempo por fuera siento el cuerpo demasiado pesado.
Al recobrar energías, me puse nuevamente de pie para acercarme al closet.
—¿Por qué te has regresado con tanto apuró?— Preguntó Bruno.
—No lo sé, siento que hay algo aquí adentró que me llama— Contesté.
—Otro fantasma— dijo en broma.
Voltee para verle, él tenía en su rostro una sonrisa boba.
«Oh mi querido Bruno».
Regrese al closet de madera, abrí sus puertas y empecé a hurgar entre la ropa hasta que finalmente di con el.
Un suéter color rosa, no lo entendí de una vez, solo pide notar que es muy similar al de aquel chico, tal vez eso era lo que mi mente intentaba decirme, que tengo uno parecido.
Me quedé un rato viéndole y de repente algo en mi cerebro hizo click.
—¡Lo recuerdo!— Exclamé.