Konstantin.
—Ya no sé que hacer— Dije a recostado en la cama de Alisa.
Me alegra que finalmente me invitará a su casa.
—¿No estás en busca de recuperar el pasado?— Preguntó ella del otro lado de la cama.
—Si pero no es tan fácil como parece, todo marcha muy lento y la mayoría de mis recuerdos me dejan con muchas preguntas.
—Debes tener paciencia— Contestó— Eso lo dijo en gran sabio.
—¿Quién fue ése?— Pregunté aburrido.
—Para serte sincera, no tengo ni idea.
Ambos nos echamos a reír.
«Extrañaba esto».
—¿Aún no has pensado la fecha de nuestro paseó?— Preguntó ella quien se encuentra atrapada en su celular.
—Realmente no— Respondí con los pocos ánimos que me quedan— ¿Qué día tienes tu libre?— pregunté.
—Además de hoy, creo que podría ser el fin de semana— Respondió.
—Me parece esplendida tú respuesta, ya tengo fecha para el paseó— Dije con fuerza.
Alisa sonrió.
—Tu no cambias— Agregó.
Me sonroje ante su declaración.
«Me agrada escuchar eso».
—Solo falta que le sea la información a Luka, si es que él tiene libre ese día— Comentó.
—No creo que tenga nada mejor que hacer— Repliqué.
—Pues, se ve que se toma muy enserio lo de su pasatiempo en la iglesia— Respondió sin verme.
Me quedé en silencio, pensativo en sus palabras.
—Estoy seguro que prefiere a sus amigos antes que a eso— Murmuré.
—“Eso” como lo llamas, es ahora parte de Luka, se que te duele aceptarlo Konstantin pero él viejo y alocado Luka se ha quedado en el pasado.
«Eso no puede ser cierto, yo traeré al viejo Luka con nosotros».
—Demostrare lo contrario— Respondí.
—No insistas tanto— Contestó.
—¿Por qué te preocupas tanto por el?— Pregunté.
—Pues porque es un amigo— Respondió.
—Pensé que me habías dicho que él y tú no son nada— Respondí arrinconándola.
—Lo fuimos— Respondió sin decir una sola palabra más.
Sonreír al verla preocupase por Luka.
«Al menos eso es un avancé».
Ahora debo ponerme de acuerdo con Luka.
Me levanté de la cama para despedirme de Alisa.
—¿Ya te vas?— Preguntó sorprendida.
—Si, no hay tiempo que quiera seguir perdiendo y debo conseguir la confirmación de que Luka asistirá al viajé— Contesté.
—Konstantin aún ni siquiera sabes a dónde iremos— Respondió poniéndose de pie también.
—Lo pensaré en el camino y luego te escribo para contarte lo que he decidido— Respondí sonriendo bobamente.
—Esta bien— Contestó intentando entenderme.
Alisa me acompaño hasta la entrada, allí nos despedimos, le dije que le escribiría luego.
Salí corriendo a casa de Luka.
Me encuentro emocionado por llegar y hablar con él.
Cuándo finalmente llegué a su casa, toqué varias veces la puerta, como es costumbre dure un largo tiempo ahí afuera, hasta que finalmente Luka apareció abriéndome la puerta.
—Hola Konstantin, Disculpa la demora, estaba rezando— Dijo excusándose.
—No te preocupes, siempre es agradable pasar un rato aquí afuera, siento que en cualquier momento un recuerdo vendrá a mi mente— Contesté alegré.
Luka me pidió entrar me llevó hasta la sala, dónde luego me pidió tomar asiento.
—Vuelvo enseguida, iré por un poco de agua— Dijo.
—Aquí te esperó— Contesté animado.
Todo aquí sigue igual de desordenado, hasta puedo asegurar que hay más libros que la última vez.
En el sofá dónde me encuentro sentado, hay una ruma de libros a mi lado, que estoy seguro que un gran soplo de viento podría hacer que estos se vengan cuesta abajo.
«Tal vez debería decirle algo o está casa se vendrá, junto a su dueño, abajo».
Luka volvió a aparecer pero esta vez cargando dos vasos de agua.
—Toma— Dijo entregándome el mío.
—Muchas gracias— Contesté.
—¿A que se debe tu visita Konstantin?— Preguntó él intentando acomodarse en el mueble de al frente.
Al final le ha tocado bajar algunos cuántos libros al suelo.
—Quería hablar contigo sobre el paseo que te mencioné el otro día— Respondí bebiendo un sorbo de mi agua.
«Me preguntó si en verdad lavara los vasos».
—Claro, me gustaría escuchar lo que tienes por decirme— Respondió finalmente logrando sentarse en el sofá.
—Sera este fin de semana.
—Creo que entonces no podré asistir— Dijo de inmediatamente sin esperar a que terminara de hablar.
—¿Tienes algo que hacer?— Pregunté sorprendido.
—Me he comprometido pasar el fin de semana ayudando en la iglesia— Respondió.
—Que patético se ha vuelto— Dijo Bruno a mi lado.
—¿Y no puedes echarte para atrás?— Pregunté sorprendido de que le diera más importancia a eso.
—No me gusta quedar mal ante los demás, di mi palabra y debo cumplir— Contestó bajando la mirada— Perdona.
—Él Luka que yo conozco hubiera puesto a sus amigos antes que a cualquier cosa— Dije en voz alta.
Luka no me respondió solo volteó la cabeza para mirar a otro lado.
Me levanté de mi asiento, sintiéndome furioso.
Crucé el mar de libros que hay en suelo para poder salir de allí, Luka intento detenerme, pidiéndome que lo habláramos.
—No hay nada de que hablar, tú has decidí— Respondí.
Él me sostuvo del hombro, volteándome bruscamente.
—¿Qué quería que hiciera? ¿Qué esperara a que tú volvieras a aparecer luego de que decidiste desaparecer? O ¿Qué le pidiera ayuda a mi mejor amigo? el que por cierto murió— Contestó casi en gritos.
—No fue mi intención desaparecer— Respondí fríamente.
—Hablo antes del accidente— Respondió.
—No te entiendo — Contesté levantando la mirada.
—No importa, seguro luego lo recordarás— Dijo volteándose para alejarse de mi.
Miré a mis alrededores, tal vez estoy siendo un poco duro con él.
Él es como está casa, luego de lo sucedido no logro encontrar un orden y ahora solo trata de escapar de su dolor manteniendo su cabeza ocupada.
Salí de allí.
«Al parecer, no hay nada que yo pueda hacer».
—Perdóname Luka— Murmuró Bruno.
Tres meses atrás.
—No llores pequeño Konstantin— Dijo Luka abrazándome.
—Tú no me puedes entender— Contesté conteniendo las lágrimas.
—Realmente no pero puedo intentarlo y si no logro al menos puedo brindarte mi apoyó— Respondió él tambaleándome entre sus brazos.
Luka siempre ha Sido, siempre ha puesto a los demás antes que a él, en realidad nunca lo he visto triste, aunque su vida no es la mejor, aunque nació sin contar con nadie, él es como un rayo de sol, es imposible que brille y animé a los demás.
—Gracias Luka— Murmuré permitiéndome llorar.
—Si quieres puedo hablar con él— Dijo en voz baja.
—No te preocupes, no quiero generarte problemas— Respondí.
—Ahora eres parte de mi familia Konstantin, debo intentar evitar tu tristeza.
Sonreí al escuchar sus disparates.
«Envidio tanto tu felicidad».
Actualidad.
Entré nuevamente a la casa de Luka, él seguía en la sala parado, volteó al escuchar mis pasos.
Luka se encuentra llorando.
«Es tan raro verlo así».
Corrí a su rescaté, arropándolo entre mis brazos.
Él siguió llorando, liberando todo su dolor.
—Si quiero ir— Dijo entre lágrimas.
—No te preocupes por eso Luka— Contesté.
—Trata de entenderme por favor— Respondió.
«Luka tiene razón, él mundo no gira a mi alrededor».
—Perdóname Luka.